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Su cafecito. Gracias, consuelo.
Sí. ¿pudo descansar?
Sí. Gracias.
¿y usted? Dormí, aunque no sé realmente si descanse.
Quería contarle que ayer escuché otra vez a mi emilia hablando. ¿de verdad?
Sí. ¿otra vez?
Sí, sí, igualito ahí en el despacho. Plática y plática con su papá.
Como si él pudiera escucharla. Él puede escucharla.
Donde quiera que la esté, él la escucha. Gracias, consuelo.
Gracias por estar siempre ahí cuando los chicos la necesitan. Mi diego.
Ya está listo su desayunito, ¿eh? ¿se lo traigo?
Ah, pero ya va tarde, ¿verdad? ¿para la escuela?
Eh, ahorita paso a la cocina por don manzano. No pasa nada.
Diego. ¿por qué no traes el uniforme puesto?
No voy a ir. ¿cómo?
No, no te entiendo. ¿qué no voy a ir?
¿estás sordo, tutor? ¿o qué?
Mira, diego. Has faltado demasiado a la escuela.
No estás de vacaciones. Vas a desayunar, ¿sí?
Te cambias y te vas a clases con tus hermanas. Yo los voy a llevar.
Bye, meli. Gracias.
¿y esa cara, lorenita? ¿se te acabó el azúcar o la paciencia?
Lo que se me acabó fue el gusto de verte aquí todos los días. Pero igual te atento.
Y ¿sabes qué? Ya me tienes cansada con la lorenita.
Te he dicho mil veces una vez. Es que la época de lorenita ya se te acabó.
Eso es lo que me gusta de ti. Tu carácter tan amargo como es de café.
A ver, ya en serio. ¿pasa algo?
Te noto distinta. Estoy igual que siempre.
No. No, yo te conozco más de lo que crees.
¿estás bien? Mira, dejemos un atrevo.
Déjame unos pleitos a un lado por un momento. ¿qué tienes?
¿qué? ¿de verdad te interesa?
Claro. Es que no sé.
No estoy bien. Escuché a mi hija decir que ella no quiere terminar como yo.
Divorceada, sola. Porque yo no supe elegir bien.
O mejor dicho, porque me equivoqué con todos los hombres de mi vida. A ver, sí te equivocaste.
Pero también aceptaste. Porque de todos los errores, aquí sigo yo.
Desayunando todos los días solo para verte. Siempre has sabido cómo hablar de una mujer.
No lo puedo negar. Como yo tampoco puedo negar que sigues siendo muy hermosa.
Ay, mi amor. Siéntate.
Voy por tu desayuno. ¿sí?
¿se puede saber qué haces, papá? Te estoy diciendo cosas lindas a tu madre nada más.
Sí, ya vi. Pero aquí estás jugando con ella.
¿por qué me hablas así? Porque te encuentro tirándole la onda a mi mamá.
Y estás saliendo con la empleada doméstica de valeria por eso. ¿estás seguramente segura de que melisa estaba aquí?
Sí. Ahorita que le llegue...
¿se habrá salido detrás del joven diego? Hablaste, meli.
Hablaste. Te vi besándola a tal consuelo.
¿y cuál es el problema? No te lo había comentado, pero sí.
Estoy saliendo con ella. Te voy a contestar algo más.
Me pego a ti, ¿sabes? Creo que la última mujer que se me incrustó así en la mente...
Fue tu mamá. ¿entonces?
¿por qué le tiras la onda a mi mamá? ¿de qué estás jugando?
Escúchame bien. Tú eres lo único que importa aquí, hijo.
Por ti hago todo lo que hago. Por ti le sonrió a tu madre.
Y consuelo, aunque todavía no lo entiendas, es pieza clave en nuestros planes. Así que deja de cuestionarme.
Porque en este mundo o avanzas o te pisan. ¿qué pasa?
Cosas de padre e hijo. Ya sabes.
Opiniones diferentes sobre el motocross. Ay, no.
No, por favor. No hablen de motocross.
Ya saben perfectamente lo que opino. No me gusta que le hacerse juega a la vida en ese ámbito.
Buenos días. Despierta.
Buenos días. Estaba siendo horrible.
Era una pesadilla. ¿y estabas tú?
Me despierto y aquí estás. Ya no sé qué esperar.
¿eh? ¿de verdad, eh?
Que te traigo café. Que madrugo.
Que intento ser maja. ¿y así me lo agradeces?
Está bien. Está bien.
Empecemos la mañana con un poco más de paz. Sí.
Que yo limpio esto. Ay, vaya cabeza la mía.
Supongo que majo contestó desde su cuarto. Sí.
Está nerviosa, ¿no? Como si esperaras una llamada.
¿yo? ¿pero qué dices?
No me sé ni el número de esta casa. Vamos.
¿a quién iba a dárselo? Ya.
¿y este celular? ¿eh?
Aquí tampoco nadie te va a llamar porque está destruido. Nada.
No quiero que... ¿estás hablando, milly?
No lo puedo creer. Ay, no sabes cómo extrañaba esa vocecita tuya.
Ay. Gracias.
Gracias. Gracias, melissa.
Gracias. Gracias por hablarme.
No tienes idea lo que esto significa para mí. ¿eh?
Ay, qué gusto me da. Pero ahora necesito que me escuches tú.
Quédate tranquila. ¿ok?
Me voy a poner bien. Te lo prometo.
Te lo prometo. En serio.
Te juro que me voy a calmar. Y tú prométeme algo.
No le puedes contar a nadie que casi me atropellan. ¿ok?
Va a ser nuestro secreto. Ven pa' acá, chamaca.
¿qué?