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Nada es tuyo, nada, todo te lo dieron. Hasta el apellido miranda te lo dieron y por lo visto no lo sabes respetar.
Valeria miranda, qué forma de regalar tu energía vital y de faltarle al respeto a tu espacio. Su chacra raíz está vibrando en lo más alto, es casi eléctrico.
Esto, esto, es pura energía kundalini. A este joven le circulan por los canales energéticos el aliento de vida.
Señora, yo no... No, no, espérame.
Nuria, no es lo que piensas. Mira, quizás cuando joaquín vivía aquí te permitía este tipo de intercambios energéticos, pero ahora yo soy tu tutora y no autorizo este pésimo ejemplo para tus hermanas.
Pero nosotros no estamos haciendo nada malo. Yo quiero mucho a valeria.
Ay, basta, tú te vas ahora mismo y te llevas contigo toda tu esencia vital. Y canalízala con alguien antes de que dañes a mi sobrina.
Lo mejor es que te vayas, eliezer. Ok, me voy, pero antes que quede claro.
Valeria y yo somos novios. Estamos enamorados.
Y la respeto más que a nadie en el mundo. Eso creyó mi papá.
Que lo mejor era arrancarme a mi hija de los brazos porque nos estaba haciendo un bien a las dos. Yo tenía 15 años, joaquín.
15. Fueron años de dolor, de soñar la vida, de despertar con los brazos vacíos.
Años preguntándome si mi hija estaba bien, si tenía frío, si alguien la abrazaba cuando lloraba. Y yo no sabía cómo buscarla.
No sabía por dónde empezar. Porque era una niña tratando de recuperar a otra niña.
Y mi mamá antes de morir me tomó de la mano. Y me dio ese dato.
Ese que necesitaba. Su último acto de amor hacia mí fue ese.
¿y eso cuándo pasó? Un poquito antes del accidente de luis y susana.
Yo de hecho me puse en contacto con susana. Yo hablé con ella.
Y supliqué que me dejara conocer a valeria. Y no tenía otra intención.
Solo verla. Decirle que yo nunca la abandoné.
Solo eso. Que supiera que yo siempre la busqué.
Susana me dijo que tenía que consultarlo con su esposo. Y ella no la volví a ver porque tuvieron el accidente.
Y ahí sentí que el mundo se me venía abajo. Estaba desesperada.
Estaba desesperada. No quería volver a perderla.
Le subí a mi coche y manejé hasta la casa. Y ahí me quedé estacionada.
Esperando un milagro. Una manera de acercarme a valeria.
Y decirle que yo, que yo estaba ahí. Que ella no estaba sola.
Que me tiene a mí. ¿no estás tan segura de que valeria es tu hija?
¿cómo? Joaquín.
¿de verdad crees que yo habría hecho todo esto si no estuviera aquí? Si yo estuviera segura.
Lo que a mí me parece es que todo esto es una locura. Sí, por supuesto que puede parecer una locura.
Uno comete locuras cuando está desesperado. Pero no hay ningún error.
No lo hay. Cuando supe en qué institución mis papás entregaron a valeria, yo encontré los registros.
La verdad estaba ahí. Yo soy su madre biológica.
Igual, necesito pruebas. Todas las que hagan falta.
Muy bien. Las vas a tener.
Contigo las cosas son diferentes. Porque tú no eres como los demás.
Eres un regalo. Eres un regalo.
El universo te trajo a esta casa. Y fuiste bendecida con un hogar.
Con una familia que te recibió. Pero por lo mismo, tú tienes que portarte mejor que todos, valeria.
Tienes que ganarte cada día tu lugar en esta casa. Ya sabía que ibas a salir con eso.
Siempre lo mismo, nuria. La que nunca me quiso.
La que cada vez que abre la boca, me recuerda que soy adoptada. Ya te habías tardado en soltar tu venenito.
A ver, a ver, cuidadito con cómo me hablas, ¿eh? Porque si me desafías...
¿por qué? ¿qué vas a hacer?
¿me vas a sacar de mi casa? No, no hace falta que lo hagas porque yo me voy.
Pues si te vas, va a ser con lo que llevas puesto, ¿eh? Porque nada de esto es tuyo, valeria.
Ni la cama donde duermes, ni la ropa que usas, ni esta recámara, nada es tuyo. Nada, todo te lo dieron.
Hasta el apellido miranda te lo dieron y por lo visto no lo sabes respetar. ¡pues quítamelo!
¡quítamelo todo! Pero lo único que no me vas a quitar es quién soy.
Tú no me vas a decir lo que valgo. Hermano, necesito hablar contigo como sacerdote.
Yo mismo ando perdido, aurelio. Pero si lo que necesitas es una confesión, con mucho gusto yo te escucho, maría purísima.
Sin pecado concebía que encontré con mario, el padre de la hija de verónica, y le mentí. Le dije que verónica estaba muerta.
¿pero por qué hiciste eso, aurelio? Cometí un gran error en el pasado.
¿por fin lo reconoces? No, no, no, a ver, nicolás, no, yo no me arrepiento de lo que hice porque fue lo correcto.
El verdadero error fue no hacerle creer a verónica que esa criatura murió al nacer. Eso hubiera sido más piadoso.
Aurelio, por favor. No la hubiera condenado a tantos años de búsqueda a arrastrar esa esperanza rota, a acercarse ahora a esa muchacha y vivir ese tormento de ser su madre y no creerse a decirse.
Así que ya lo sabes, entonces. Si yo hubiera dicho desde el principio que murió verónica se habría resignado y no estaría creyendo así.
Y le robaste lo más sagrado. El derecho de amar a su hija.
Lo sé y cargo con esa cruz todos los días. Y ahora para alejar a ese miserable de la vida de mi hija, pues es mejor hacerlo de tajo.
Mario se va a casar con otra mujer que crea que verónica está muerta, que se olvide para siempre de la existencia de mi hija. ¿te das cuenta de lo que está pasando?
Estás cavando un hoyo más hondo del que ya no vas a poder salir.