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¡veronica! Ay, ¿veronica?
Ay, ¿cómo era tu apellido? Es que, oiga, no se llama verónica, es consuelo.
¿qué consuelo? Ni qué niño muerto.
Que no, iván, que ella es verónica. ¿y qué tal te escribes, eh?
Nada, cosas, rayadas mías. No sé, lo que me vaya fluyendo.
¿como un diario? Más como notas sueltas.
Cuando tengo un mobillón en la cabeza, pues, no sé bien escribirlas. ¿y tú?
Dime, ¿estás bien? Pues, no sé.
Estoy raro. ¿raro porque terminaste con claudia?
No, fíjate que con eso me siento aliviado, no es algo que debía hacer hace tiempo. Pero estoy raro porque, pues, no estoy mal, ni triste, ni nada.
Bueno, sí. Estoy feliz.
Porque hace mucho que no sentía esto que siento. ¿qué sientes?
Que estoy enamorado de ti, majo. Es evidente que te faltaron unas décimas para ser el número uno.
El error fue mío, por pensar que estabas preparado. Pero no, no es así.
Salvamos, hijo. Yo también.
Pero qué pedazo de mansión que tenía luis, ¿no? Sí, es una casa muy linda.
Son partes iguales. Oye, vamos, esto comparado con la casa de joaquín, esto es el palacio de la zarzuela.
Vamos, que no me lo creo. Olga, no empieces con tus comentarios, ¿eh?
Si luis invertía en su familia, en su hogar, y mi hermano invertía en su estilo de vida, en viajes, en lo que fuera, cada quien sus cosas. Sí, si no pasa nada, si navarro es mío, no es que me equivoqué de navarro.
Ah, pues, con el navarro que te equivocaste fue con el que te sacó a la cárcel, a ver si te acuerdas. Bueno, sí, pero con la pasta que le dio el otro navarro.
Porque, pues, tú sigues sin tener en qué caerte muerto. No, no hagas que me arrepienta de haberte traído aquí.
Porque te llevo a la casa para que te encuentren esos matones que te andan buscando. No, no, no, no, iván, por favor, hombre, no te pongas así.
Ya, hablando en serio, gracias por todo lo que estás haciendo por mí, y perdón por todos los líos que has sufrido por mi culpa. Joven iván.
Ah, consuelo, ¿cómo estás? Bien.
Mira, te presento a olga, ella es la madre de mi hija, mi exmujer, graciosa dios. No, no, espera, pero...
¿tú no eres consuelo? No, no, no, no, no, no, no, no, no.
¿tú te llamas verónica? Ya no le queda tiempo para superar al azar, ya no le queda tiempo.
Es consuelo. ¿qué consuelo?
Ni qué niño muerto, ¿no, iván? Que ella es verónica.
Que es mi madre, diego, que la he escuchado. Ah, pues, vamos a salvarla, ¿no?
No, no, no, espera. ¿qué?
Que no podemos entrar juntos. Bueno, ¿cuál es la bronca?
Si tu papá sabe que somos amigos, pues, no pasa nada, ¿no? No, que no es como mi madre, si nos va a entrar juntos, va a flipar y lo va a pillar todo.
Que tiene un radar ese hombre. Mira, mejor nos quedamos aquí y esperamos a que se vayan, ¿vale?
Pero ¿cómo era tu apellido? Que no me puedo acordar.
¿pero no me reconoces? No.
Ay, pero tan mal me han sentado los años, ¿o qué? Mírame, que soy olga, la madrileña mujer.
Que si me reconoces. No, de veras, me llamo consuelo garcía.
Pero si fue en la época cuando mis padres me trajeron a méxico, hombre, unos años antes de conocerte, iván. ¿cómo se llamaba el convento?
¿de qué hablas, olga? Tú nunca has estado en un convento.
Que sí, que yo tenía 14 años y mis padres me obligaron a ir a tomar un taller de lectura con las monjas, imagínate. Que yo me acuerdo perfectamente y a ti también te metieron a la fuerza.
Por eso nos llevamos increíble desde el principio. Pero, aparte, tus padres eran muy religiosos también, ¿no?
Ay, de verdad, ¿no te acuerdas? Es que yo nunca he estado en un convento.
Pero si me acuerdo clarísimo, que un día nos escapamos juntas, ¿no te acuerdas? ¿no eras tú?
No, yo creo que sí me ando confundiendo bien reteque, gacho. ¿puede ser?
Pues quizás te pareces mucho a aquella verónica. Era un encanto.
Ay, nos metimos en cada lío, uf. Habría jurado que eras tú, pero nada.
No, nada. Eh, un cafecito, ¿gusta?
Sí, sí, sí, te lo acepto. Se lo preparo de volada, con permiso.
Señoras y señores, es momento de la premiación del día. Y aquí va, en tercer lugar, de nolivos motors, ¡omar pérez!
El trabajo no ahorro. ¿y las ciudades?
Ahorita no van a llegar. Ahorita no.
Les agradezco de verdad. Pero estoy que exploto.
Mejor nos vemos luego, ¿va?