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Esto es tu casa y tú siempre te puedes quedar aquí, lo que necesites. Casandra, ¿qué haces aquí?
Te dije que no era necesario que vinieras. Ay, mi amor, es que me quedé muy preocupada por lo que pasó con el pago del banco.
Ya por fin apareció. Pues, tengo a villar y a su asistente trabajando en eso.
Al parecer, había una instrucción de retener el dinero. Por eso no se liberó a tiempo para realizar el pago de este mes.
¿una retención? ¿no te parece extraño?
Pues ya no sé ni siquiera qué pensar, pero definitivamente me ataron a la oficina para arreglar esto. No podemos retrasarnos en los pagos de la deuda porque los intereses nos van a matar.
Tranquilo, yo estoy segura que juntos lo podemos resolver. Pues...
Veo que estabas cenando solito y todo esto lo pediste solo para ti. Sí, tenía hambre y no había comido en todo el día.
Ok. Bueno, pues, no se diga más.
Vamos a cenar juntos. Sí.
Qué bueno que pediste como para dos personas. Eh, pues sí, ¿verdad?
Ay, qué rico. Me gusta mucho esa pasta.
Perdón que me tarde tantito en viajar, es que vengo de... Sí, de casa de los miranda.
Me di cuenta por cómo andas vestida. Romina, necesito que me creas cuando te digo que yo no soy como mi jefe.
Voy a evitar que flores publique algo que pueda lastimar a joaquín o a los muchachos. Te voy a creer cuando renuncies a esa revista.
Siéntate. En este momento la mejor manera de proteger a la familia es que yo siga ahí.
Necesito que confíes en mí. Te lo juro, te lo juro, sé lo que estoy haciendo.
Pues sí, pero la verdad es que ahorita no quiero hablar de eso. En este momento te necesito.
Necesito a mi hermana. ¿qué pasa, romina?
Pues es que... Estoy muy mal.
¿qué tienes? Estoy destrozada, verónica.
No puedo más. Y al principio yo veía que ella sentía algo más por mí, ¿sabes?
Pero ahora que le confesé abiertamente mi amor, me rechazo. Lo peor es que ella negó sentir por mí las mismas cosas que yo siento por ella.
Bueno, pues a lo mejor esta tía, no sé, esta mujer... Ay, no sé cómo llamarla.
¿cómo la llamo? ¿tiene un nombre?
Sin nombres. Sin nombres.
Mujer. Mujer.
Mujer. Bueno, pues a lo mejor esta mujer no está a la altura del pedazo de hombre que eres, iván.
No, es distinta, es muy diferente a todas las mujeres que he conocido. Pues no sé, iván.
Igual y lo vuestro no cuaja. Porque, pues no sé, no sois como...
Como el whisky y el hielo. Fíjate, fíjate cómo se funden, cómo se complementan, ¿eh?
Pues nosotros sois más bien como... Como el agua y el aceite.
Que por mucho que los menees no se mezclan. Y tantán.
Amor, te cuento algo. A ver.
Estuve platicando con daniela y está, pero emocionadísima, con su fiesta de 15 años. Ah, qué bien.
Gracias por encargarte de eso. Sí, de hecho me ofrecí a ayudarla y le dije que podía organizar todo el evento ¿y qué crees?
¿qué? Me dijo que sí.
Excelente, ¿no? Bueno, te estás comenzando a ganar a los chicos.
Me da gusto. Y tengo un montón de ideas para la fiesta.
Me hace demasiada ilusión. ¿no?
Cuenta conmigo para lo que necesites. Quiero que sea un día especialmente mágico para dani.
Sí, te quiero pedir una sola cosa. Que consuelo no se entrometa en esto.
Es que, mi amor, quiero que sea algo que hagamos daniela y yo juntas. Y además, siento que ese evento podría ser algo que, pues no solamente nos una ella y a mí, sino a todos nosotros como familia.
Claudia se quedó dormida. Tranquilo.
¿estás enojada? Pues obvio, porque era cierto.
Estabas con otra chava, diego. ¿por qué no me lo dijiste antes?
Te lo pregunté y me lo negaste. Ay, tú sabes por qué.
No, no te lo pregunté para írselo a contar a claudia. Lo hice porque estaba preocupada por ti.
Es que no quería ponerte en medio, vale. Tampoco era justo para ti.
Claudia está muy mal y tú sigues haciéndola sufrir. ¿por qué no tratas de cuidarla un poco?
Fue tu novia, diego. Es que no la quiero hacer sufrir.
Y a ver, yo estaba hablando en mi cuarto con la puerta cerrada en privado. Ustedes estaban escuchando todo lo que decía.
Y a ver, tampoco es que ande con otra chava ahí de la mano por todas partes. O sea...
¿vas en serio con esa niña? Sí.
Un amor de cañón. ¿tanto así?
Oye, ¿y cómo te fue en las prácticas? Súper bien.
Fue el mejor día de mi vida. Y en parte te lo debo a ti.
Muchas gracias por hablar con mi padrina. No, nada que agradecer.
Para eso estamos los hermanos. No sé.
Cada vez entiendo menos a marcos, te lo juro. O sí, o sí, tal vez sí lo entiendo, pero lo que veo no me gusta.
Dios mío, ¿cómo puede ser? ¿cómo mentirte así?
No sé, no sé. Pero son años, años dando vueltas sobre lo mismo hasta que decidimos hacernos esos estudios.
Y yo me los hice a verónica, pero él no. No entiendo.
Es que qué infantil, qué infantil se está poniendo de verdad. Es lo único que le pedí a verónica.
Es lo único. Y ni siquiera eso, ni siquiera en eso me respeta.
¿sabes? La cantidad de cosas que yo he dejado de hacer por él.
Para que no se sintiera mal. ¿tu sueño de modelar?
Sí, eso. Para empezar, marcos es un macho de lo peor.
Me culpa a mí porque no tenemos hijos, pero él solamente me presiona cada que puede. Me presiona para insistirme de que deje de trabajar.
Me quiere encerrar en la casa, lavando, planchando cosas que, pues, no. Romina, ¿y qué piensas hacer?
No sé. No sé, lo que pasa es que también...
¿qué? Dilo, romina, ¿qué?
Pues mi papá. Mi papá que me dice que no abandone el barco.
Que mi deber es luchar por mi matrimonio, aunque a veces lo sienta como una condena, que ahí me tengo que quedar. Pero ya no tengo fuerzas.
Ya no tengo fuerzas para seguir peleando. Romina...
Verónica, me siento... Me siento traicionada.
No quiero verlo. No quiero escucharlo.
No quiero regresar a mi casa. A ver, tranquila, tranquila.
No tienes que tomar una decisión hoy. Esta es tu casa.
Y tú siempre te puedes quedar aquí. Lo que necesites.
Gracias. No me agradezcas.
Eres mi hermanita. Y yo te voy a cuidar siempre.
Siempre.