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Bárbara

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Daniela Romo interpreta a este personaje en 'Vencer el Desamor'

Después de dedicarse muchos años a atender su hogar y su familia, Bárbara Albarrán de Falcón hace planes para disfrutar de una nueva etapa, ya que el menor de sus tres hijos por fin ha dejado el hogar y su marido, el honesto abogado de oficio Joaquín Falcón se ha retirado con una modesta pensión.

A pesar de vivir con pocos recursos, ella desea cumplir su pretencioso sueño de tomar un crucero por el Caribe, pero su marido tiene otros planes; para él, la idea de disfrutar el recién nido vacío se reduce a pasar las tardes frente a la tele y no hacer mucho más.

Él justifica sus nulas ganas de salir, argumentando que no pueden hacer gastos superfluos, porque con su jubilación sólo les alcanza para sobrevivir el día a día, sin mayores lujos.

La situación se torna insoportable para Bárbara cuando las discusiones con Joaquín son cada vez más frecuentes y este comienza a poner trabas a que su mujer tenga otras actividades que no sean atender la casa o a él.

Así, de la noche a la mañana, Bárbara se siente atada a un hombre con el que se casó y formó una familia, pero al que ahora desconoce, pues parece que ya no tienen nada en común, más que los hijos que procrearon.

Por eso, en la etapa final de su existencia, ella no está dispuesta a someterse a su marido y desea seguir adelante con sus anhelos. Así que, determinada a seguir su vida y ser independiente, Bárbara decide pedirle el divorcio, pero cuando se dispone a hacerlo, Joaquín muere a causa de un infarto.

Para sorpresa de Bárbara, su marido no sólo la deja sin ahorros, sino que le hereda varias deudas que debe cubrir, sumado a los gastos de cada día.

Ante esto, se ve obligada a hacer uso de su hogar y rentar cuartos, pero por distintas circunstancias, la casa vuelve a llenarse y pone a Bárbara en confrontación constante con sus nuevos habitantes.

Choca con la provinciana Dafne, una hija de Joaquín que aparece al saber que él le dejó parte de la propiedad, y Ariadna , la pareja de su hijo consentido a la que nunca ha visto a la altura de él y con la que, para colmo, vive en unión libre.

El nuevo panorama en su casa le impide a Bárbara retomar sus sueños, a tal grado que cree que ya no tiene derecho a sus anhelos, por lo que descarga su frustración contra el resto de las mujeres e incluso resistiéndose a darse una nueva oportunidad en el amor.