‘Tengo miedo de que me mate’, Silvia Pinal narra la violencia que vivió con su gran amor

facebook

twitter

whatsapp

Email

Recibe lo mejor de Las Estrellas directo a tu correo

A través de su libro 'Esta soy yo', la primera actriz relata los episodios de maltrato que vivió con el padre de dos de sus hijos.

Para los ojos del público, la vida de una estrella como Silvia Pinal sólo se puede imaginar rodeada de flashes, reflectores, lujos y montones de hombres poderosos cortejándola para, si no conquistar su corazón, por lo menos lograr que su nombre aparezca en las páginas de su historia. Sin embargo, el drama y la violencia se cuelan duramente en su historia de vida.

Algunos, como Enrique Guzmán, lograron figurar, aunque su aparición no refleja precisamente un cuento de hadas. De acuerdo con el libro autobiográfico de Pinal, llamado Esta soy yo, los primeros años de matrimonio con el cantante, 11 años menor que ella, estuvieron llenos de amor, casi como una eterna luna de miel, hasta que nació su segundo hijo en común, Luis Enrique Guzmán.

Justo después del parto, en 1969, comenzaron las primeras señales de supuesto abuso cuando la actriz, ahora de 87 años, guardó un par de aretes para la que, pensó, sería su cuarta hija. Aún convaleciente, recibió la visita de Enrique sólo para decirle que "se metiera los pendientes por donde le cupieran", pues habían tenido un varón, según se especifica en el libro.

Pasaron años después del incidente que, según Silvia, dejó pasar; las caretas comenzaron a caerse y supuestos episodios de infidelidad figuraron en la historia que, antes de la publicación, muy bien guardó la gran diva.

La carrera profesional de Pinal seguía en ascenso, pero su vida conyugal iba en declive; los celos, según cuenta la actriz, se apoderaron del intérprete de “Tu cabeza en mi hombro” y la situación entre los protagonistas de la primera revista musical producida para televisión “Silvia y Erique” se volvió insostenible hasta que llegó la primera supuesta golpiza.

“Enrique cada vez estaba más raro, su cambio de humor y estado de ánimo eran inexplicables. Los celos seguían aumentando, las discusiones verbales eran cada vez más violentas y, sin saber ni cómo, llegó el primer golpe. Violencia física: primero un empujón, un jalón, luego un manazo; la primera bofetada, la primera golpiza…” detalla en su libro la intérprete de “Imelda Sierra de Córcega” en “Mi marido tiene más familia”.

Tenía claro que quería separarse, pero no encontraba la manera de comunicárselo a su entonces esposo, el trabajo fue su mayor refugio, entre las páginas, la madre de Alejandra Guzmán cuenta que asistió a terapia durante cuatro años. Sin embargo, su vida seguía siendo un infierno, en el que una supuesta pistola protagonizó uno de los días más difíciles de su vida.

“Volvió a tomar el arma y me dijo: ‘Tómala así, apunta así ¡y disparas!’, la pistola se disparó. La bala me pasó rosando”, recuerda la bisabuela de Michelle Salas.

El texto cuenta que, la protagonista de cintas de Luis Buñuel huyó y buscó ayuda con su entrañable amigo el doctor Teodoro Cesarman.

“Ayúdame. Tengo miedo de que me mate. Me quité los lentes y vio mi rostro hecho pedazos, hinchado y lleno de moretones”, relató.

Logró divorciarse, recuperar a sus hijos y, puntualiza, que la culpa no sólo fue de Enrique Guzmán. Acepta su responsabilidad al permitir la primera señal de abuso.

“Si estás en un círculo de violencia, sal y pide ayuda. Siempre hay caminos, opciones y alguna mano dispuesta ayudar”, es la recomendación con la que Silvia Pinal concluye uno de los episodios más duros de su vida.