
La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
Ay, si no me contesta, ay, no importa. Necesito hablar con ella, necesito decirle todo lo bueno que me está pasando.
Le va a dar gusto. Magaly, ¿cómo has estado?
Te he estado mandando mensajes, pero pues no los has visto. ¿qué es lo que quieres, anita?
La última vez me dejaste muy claro que entre tú y yo no puede haber nada. Te juro que intenté que funcionara, pero no puedo.
No puedo seguirle mintiendo a mis papás así. Por favor, entiéndeme.
¿qué? ¿que te entienda?
Nada. No te importa lo que siento.
Ya habíamos hablado, anita. Es que no puedo.
Te lo juro que lo siento. Pues lo siento más yo.
Podemos seguir siendo amigas, ¿no? Mira, ¿sabes qué?
No vuelvas a buscarme hasta que sepas lo que realmente quieres. Y hazte un favor, anita.
Si quieres ser feliz, salte del clóset. Acéptate tal y como eres.
Magaly, por favor, no te vayas. Magaly, está...
¿qué pasa? ¿y por qué se va magaly?
Tuvimos una discusión, don tomás. Pero no se preocupe, el café yo lo pago.
¿quién iba a decir que ya pasaron cinco años desde que abrimos la postulería? Qué rápido, ¿no?
No, no, ¿y qué? Qué barra.
Nos ha ido maravillosamente bien, gracias a dios. Gracias a dios, ya nuestro trabajo, porque no le hemos partido duro.
A ver, te lo dije. Vamos a asociarnos desde antes, te lo había dicho.
Pero eres necio, eres necio. Oigan, oigan, oigan, oigan, perdón que interrumpan.
Pero... Yo les traje unos regalitos para celebrar que, pues, nos ha ido súper bien en el trabajo.
Como dice mi mamá, gracias a dios, ya nuestro trabajo. Antes de que empiecen, son muestras, es barro crudo, pero son para ti, tío, y para ti.
¿tú los hiciste? Están increíbles.
Muy lindo. Muchas gracias.
Y... Esto es para ustedes.
Porque, como dices, ma, no tendríamos nada de esto si no fuera por dios. Así es, mi amor.
Qué linda está. ¿ya viste, nacho?
Está hermosa. Todo, todo esto lo hice en la escuela de alfarería.
Está precioso, precioso, me encanta. No, sí está muy bonito, mi amor.
Pero yo creo que todavía estamos a tiempo de que reconsideres lo de tu carrera, ¿no? Es que, a mí esto de lo de la alfarería no me acaba de convencer.
Nacho, ya. Eso es lo que le gusta a tu hija.
Ya hablamos de eso. Hay que apoyarla.
La verdad es que, hermano, están bien bonitos. Hazle caso a mi cuñada.
La verdad, la decisión va a ser de ella. Si esto le gusta, ¿qué le vamos a hacer?
La verdad tiene talento. Gracias, tío.
Sí. Lo que sí te recomiendo es, ¿por qué no le das trabajo de mesera en la posolería durante toda la semana?
Si te puede caer un poco de dinero extra para la casa. No, no, no, no, no, no, no.
A ver, perdón, cuñado, pero anita no tiene por qué preocuparse por las deudas. Esos asuntos son de sus papás.
Son nuestros, ¿verdad, nacho? Pues sí, porque una cosa es que no esté totalmente de acuerdo en la carrera que escogió para estudiar.
Otra cosa es que no la vaya a apoyar. Si escogió eso, pues es eso y ya.
Y lo que sí es que en lo que no estoy de acuerdo es en lo de que te pongas a trabajar porque para eso tienes a tus padres. Ay, papá, pero mi tío tiene razón.
Me deberían de dejarles ayudar aunque sea un ratito entre la semana. Pero ya te dije que no.
Con lo que estamos ganando es suficiente. Y no quiero que se vaya a convertir en un pretexto para que empiecen a bajar tus calificaciones de la escuela.
Ay, papá. Bueno, a ver.
A ver, hermano. Pues si no va a ser así, de verdad te lo digo con mucho respeto, tendrías que buscar otra manera de tener más dinerito.
Porque ya hace bastante tiempo que te hice el préstamo para el enganche de esta casa y la neta es que no me has liquidado. Bueno, yo te pido que me des la oportunidad de juntar el resto porque ya te lo voy a pagar.
No me falta mucho. Primero dios, ya te lo voy a pagar.
Está bien. Tranquilo.
Tranquilo. Ay, parece que no me conocen.
Vean nada más las caras que pusieron. Todo eso con tu reato, hermano.
Todavía no lo superas, ¿verdad? Me gusta mucho.
No pensaría que estuviera aquí, anita. Todavía no entiendo por qué se ha suicidado si mi mamá era tan inteligente, tan linda, tan alegre, tan fuerte.
Mira, a mis tíos se la pasaban peleando mucho y no dudo que mi tía no haya aguantado la presión. Pero créeme que si te viera ahorita estaría muy orgullosa.
No, tenemos que ir a trabajar mañana, hermano. Hazle caso a tu hermano.
Ve cómo estás. Ay, ya sabes tú.
De verdad, no me gusta que tomes. ¿tú qué?
A ver, estoy hablando con mi hermano, contigo. ¿sabes qué?
Súbete y déjame... A ver, a ver, a ver, nacho.
A mí no me vas a... ¡nada de qué, nacho!
¡ya! ¿me dejas hablar con mi hermano, por favor?
Súbete. ¿entendiste?
¿me estás oyendo o no? ¡ole!
Esa es la manera de tratar a las mujeres. Hay que tenerlas en cintura porque si no, lo conocen.
Te revelan. Y aguas, papá.
Muy bien, muy bien. Ya me pusiste de buenas.
Yo voy por las chelitas. La verdad, se me antojó tomarme una chelita contigo, ¿eh?
No, pues es que si he sabido antes, pues me empiezo a gritar primero. No hasta ahorita.
Y ahora sí, por fin, ya terminé. Ahora sí me cansé.
Es mi culpa. Perdóname, es que soy una tonta.
Es que me espantaste horrible. Sí, lo sé.
El tonto soy yo, la verdad. Lo lamento muchísimo.
Tú tranquila, tranquila. Con cuidado, te los voy pasando.
Sobrina, con cuidado. Me había dado cuenta de que ya eres toda una señorita.
¿en qué momento? ¿en qué momento pasó la vida?
Ayer eras una niña y ahora, mira. Qué locura.
Ya, tranquila. Oye, ¿realmente te gusta mucho eso de la alfarería?
Sí, pero ¿qué tiene que ver, no? He estado pensando.
Y creo que si realmente te gusta mucho, tal vez yo podría ayudarte. La verdad, me encantaron.
Me gustaron un buen los regalos que me diste. ¿y si te mando a hacer, no sé, unos vasos y platos para la posolería?
¿estás hablando en serio, tío? Por supuesto que sí.
A ver, si te pido un pedido, valga la retratación, ¿para la posolería lo harías? Pues claro que sí.
Muy bien, entonces, vamos a echarle cuentas. Números, en cuanto me los dejas.
Cien platos posoleros grandotes. Cien chiquitos.
Y lo mismo de vasos. ¿cuánto me los dejas?
¿en serio, cien de cada uno? Cien de cada uno.
¿tanto confías en mí? Mi amor.
Eres mi sobrina, ¿no? Ay, qué gracia.
Bueno, ya, vamos. Otra cosa.
Aquí podría haber un taller padrísimo. ¿cómo lo ves?
Es que es perfecto. Yo siento que aquí podría ir la mesa, de este lado el torno.
No sé, aquí los estantes. Es que, no sé, tendría que acomodar muchas cosas.
Está bien, está bien. Ya, no te preocupes.
Por todas estas cosas que yo me voy a encargar. ¿te gustaría?
Sí, yo me encargo de poner todos los materiales, de poner un taller muy, muy, muy padre para ti, pero me permite ser tu socio. ¿socio?
Así es. Yo te prometo darte todo lo que necesitas, herramientas, materiales, pero a cambio, tienes que firmar un contrato.
¿y yo qué tendría que hacer o qué? Lo que tienes que hacer es terminar el pedido que te encargué y después trabajar, y trabajar, y trabajar, y trabajar, y al final, la mitad para ti y la mitad para mí.
Oye, es una buena oportunidad. ¿no te gustaría crecer, sobrina?
Pues, sí me late la idea, tío, le entro. Muy bien.
Mira, aquí tienes un adelanto para que compres todo lo que necesitas. ¿está bien?
No, pepe, o sea, creo que sobra. Muy bien, entonces, ven para acá.
Manos a la obra porque tenemos un taller que montar. Socia.
En la escuela de alfarería me están dando la oportunidad de dar clases de regularización a varios compañeros. Es muy buena oportunidad y pagan muy bien.
Una muy buena oportunidad dar clases de alfarería. Nacho, déjalo hablar.
Bueno, a ver, ¿y luego? Lo que quiero es que me den permiso de llegar un poco más tarde de lo habitual.
Es muy buena oportunidad, pa, y si me va bien, pues, ya les voy a dejar de pedir dinero y, pues, hasta les puedo ayudar un poco. Pues, yo, la verdad, no veo nada de malo.
Me imagino que no es una oportunidad que le dan a cualquiera. ¿y qué tan tarde vas a llegar?
No sé. Unas tres o cuatro horas después.
¿qué? ¿tanto por qué?
Ay, ya, nacho, por favor, le van a pagar. Igual le cuenta como currículum.
Además, la verdad, en estos momentos no nos caería nada mal el dinero. Exacto, pa, con eso, pues, yo les puedo ayudar.
Además, te juro que no llego después de las cinco. Está bien, vamos a ver si es cierto que eso de la alfarería te da dinero a ganar.
Ay, si no me contesta. Ay, no importa.
Necesito hablar con ella. Necesito decirle todo lo bueno que me está pasando.
Magaly. ¿cómo has estado?
Te he estado mandando mensajes, pero, pues, no los has visto. ¿qué es lo que quieres, anita?
La última vez me dejaste muy claro que entre tú y yo no puede haber nada. Es que solo quiero hablar contigo.
No sé, igual podemos irnos a tomar un café al dicho. Me están pasando muchas cosas.
Cosas buenas que quisiera compartirte. ¿a mí?
Pues, qué raro. ¿ya cambiaste de opinión?
Anita, no solo soy tu amiga. Lo único que quiero es verte, solo eso.
Ok, pero, entonces, contéstame. ¿ya cambiaste de opinión?
¿ya te aceptaste tal y como eres? ¿aceptas lo que hay entre nosotras?
Anita, yo también quiero verte, pero lo único que estás haciendo es lastimarte y lastimarme. Te repito, no me vuelvas a buscar hasta que sepas lo que realmente quieres, ¿ok?
Magaly, no.