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Cristina y juan valladares. ¿y tú cómo te llamas?
Laura valladares solís. ¿puedes ayudarme un poquito, no?
No sé en dónde va nada. ¿no necesitas saber?
Con que me ayudes a desempacar es más que suficiente. Ya te dije que por mi que se quede todo en las cajas.
Yo no quiero estar aquí. ¿es en serio vamos a tener esta discusión de nuevo?
Ya sé que no quieres estar aquí, pero pues el trabajo que me ofrecieron es una buena oportunidad para mí. Ya te lo expliqué mil veces.
Además, ve esta casa, mi amor, está hermosa. Hay un jardín muy grande donde puedes jugar.
Yo no quería cambiarme de ciudad, mamá. Nunca te importa mi opinión.
Buenas tardes. Si hay alguien aquí, conteste.
Ven acá, siéntate. Sé que esto es complicado para ti, hijito, pero para mí también lo es.
Te pido, por favor, que hagas un esfuerzo. Sí, lo voy a hacer, ma.
Es solo que por fin encontremos un lugar tranquilo a donde vivir lejos de... Lejos de tu papá.
Sí. Cristina valladares es la culpable del asesinato de su propio marido, el importante empresario juan valladares y su hija de apenas 12 años.
Lo que hiciste es imperdonable. Te quiero fuera de la empresa.
Es que no puedo creer que hayas hecho fraude. Amael, estás poniendo en peligro mi empresa.
Ese es el problema, juan. Siempre se trata de tus proyectos, tu empresa, y yo jamás soy tomado en cuenta.
Yo fui quien levantó esta empresa desde cero. Por supuesto que la considero mi empresa.
Y te hice el favor de contratarte después del problema que tuviste con el fisco. Pero parece que no entiendes.
No seas exagerado ni dramático, hombre. Todavía podemos corregir lo del proyecto.
La estructura colapsó. No veo de qué manera podamos corregir eso.
Ahí está mi prestigio y el de la constructora. ¿y todo por qué?
¿todo por qué? Porque quisiste embolsarte unos pesos de más.
No, no, no, perdóname, pero no, ¿eso quién lo dice? Lo dicen los libros.
Encontramos los libros donde muestran tu doble contabilidad que estabas llevando. Hijo, ¿de dónde sacaste eso?
No sé. No, dime, ¿de dónde sacaste esto?
Entré en la casa abandonada y como que este periódico voló hacia donde yo estaba. A ver, ¿qué dijimos de inventar historias, bernardo?
Ya lo habíamos hablado. Tienes que poner los pies sobre la tierra.
No todo es fantasear y andar en las nubes todo el día. No estoy inventando nada.
¿cómo que no? Un periódico que voló hacia ti así nada más.
Así fue, te lo juro. No esperas que te crea, ¿verdad?
Cristina y juan valladares. ¿y tú cómo te llamas?
Laura valladares solís. Estas se van a ver bien bonitas, ma.
Seguro que sí, mi amor. Ven, ven, acompáñame a tomarme un vasito con agua que estoy un poco cansada, ven.
Sí. Gracias.
De nada. ¿hasta cuándo vas a dejar esas malditas pastillas, cristina?
Puede ser, en serio. Puede ser.
Ay, veo que ya preparaste el desayuno. Te hice dos quesadillas y también un café.
Ay, mi amor, muchísimas gracias. Oye, no he dejado de pensar en el periódico que me enseñaste.
Esa mujer lleva encerrada diez años. Si don tomás tiene razón por un crimen que no cometió.
¿vas a ayudarla? Pues por lo menos voy a entrevistarme con ella para que me dé su versión de los hechos.
¿y tú qué vas a hacer? La escuela empieza esta semana que entra.
No sé, yo creo que me quedo aquí y desempaco algunas cosas de mi cuarto. Me parece perfecto.
Ayer hablé en la cárcel y hoy tengo cita con cristina solís. Parece que fue otra vida.
Me hicieron una cirugía complicada de la columna y me mandaron los calmantes para el dolor. Y ahí fue donde empezó todo.
Al principio los tomaba para el dolor, pero me calmaban y seguí tomándolos por infelicidad, supongo. Juan trabajaba todo el día en su empresa y ni siquiera tenía media hora para su familia.
Pero estaba aurora. Pues sí, pero yo pensé que aurora tenía su vida, su escuela, sus amigos.
Pensé que nadie me necesitaba en esa casa. Pero tu hija tenía 12 años, ¿cómo no va a necesitarte?
Sí, lo sé, lo sé, soy una estúpida, pero las pastillas me mantenían dormida todo el día, como en una especie de neblina confusa. Yo no sabía si era de día o de noche.
Sí, por eso tus declaraciones fueron poco precisas. Cuando me tomaron la declaración yo no sabía nada.
Yo solamente tengo la versión de mi cuñado. Ismael valladares.
Sí. Él fue el que me encontró con la pistola en las manos y fue suficiente para inculparme.
Pero no hubo ninguna investigación, pruebas forenses. ¿algo?
No, no, todo pasó muy rápido, me encerraron a los pocos días. ¿pero qué no le pagamos muchísimo dinero a la custodia para evitar eso?
¿cómo que la cambiaron y por qué nadie me avisa? Ahora ahí está el resultado, tenemos a una abogada metiendo las narices y haciendo una investigación.
Bueno, nada más te voy a decir una cosa, escúchame. No podemos permitir que sigan investigando, ¿me entiendes?
¿me entiendes? Sí.