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Uy, órale, está chida la bolsita, me dio dada el cáter, pero está bien bonita. Eres una ratera, ¿de dónde te robaste esa bolsa?
Nadie tira una bolsa tan fina, además con esa facha que te cargas, no dudo que seas una ratera. ¡policía, policía!
Tuve que traer a mi cantón, pues ni modo que te dejara ahí en la calle, ¿cómo llegaste ahí? ¿qué me pasó?
No recuerdo nada. ¿quién es usted?
Tranquila, chamaca, me llamo rosario, pero todos me dicen lachayo, ¿eh? Te encontré herida y te traje conmigo para curarte.
Pero a ver, dime, ¿cómo te llamas? ¿en dónde vives?
Y así te llevo con tu familia, ¿eh? No recuerdo nada.
Híjole, ¿y entonces cómo le vamos a hacer? ¿qué se me hace que te voy a dejar a un orfanato o con la policía?
Por favor. No me lleve a ningún lado, yo me quiero quedar con usted, que me cuida.
Por favor, tengo miedo. ¿cómo decirte que no con esa carita?
Ay, chamaca, pues que sea lo que dios quiera, ¿eh? Te vas a quedar conmigo.
Gracias. Por algo la virgencita te puso en mi camino, para que yo cuide de ti.
¿pero cómo te voy a llamar? Pues ni modo que te esté diciendo chamaca todo el tiempo, ¿verdad?
Ya sé. Te vas a llamar cielo, ¿sabes por qué?
¿por qué? Porque tienes carita de cielo.
¿te gusta? Sí.
Ay, mi cielo. Bueno, ahora, estate quietecita para seguirte curando.
Ándale, acuéstese. Te estaba buscando.
Ven para que se me salga, ya es noche. No tengo hambre.
Tienes que comer. No quiero que te enfermes.
Mira, come por lo menos algo ligero. ¿cómo puedes cuidar de mí?
No solo fallé como esposa, fallé como madre. Mi hija se perdió por mi culpa.
Debí cuidarla, debí cerrar la puerta. No seas tan dura contigo misma, no te lo mereces.
Mira, es muy doloroso que ana no esté con nosotros, pero nadie tiene la culpa. A todos nos puede pasar, mi amor.
¿pero por qué tenía que pasarnos a nosotros? Es duro, lo sé.
Pero ana nos necesita y tenemos que ser fuertes, no podemos dejarnos caer. Tienes razón, tenemos que salir adelante.
No me cansaré, haré hasta lo imposible para encontrar a nuestra hija. Ay, mi amor.
Cielo, mi hija, espérate, quedas bien tendida. Mamá chayo, le dije que se quedara en el cantón.
Ya le agarró la tos otra vez. No me gusta sentirme inútil.
Y aunque ya no me cuesto el primer hervor, todavía aguanto vara. A ver.
No, no, no, pero ya llevo un buen rato con esa tos de perro. ¿qué se me hace que la voy a llevar con el doctor?
No, no, no, no cuesta dinero. No, yo con mis test de borraja y eucalipto me la voy llevando.
No, hombre, me la van llevando, pero al pantero. Nomás esa tos no se le quita.
A mí, vamos. Y ni me diga que no, ¿eh?
Porque me voy a enojar con usted. Bueno, pues, mira.
Te voy a decir algo. Te voy a decir que sí, para que no te enojes conmigo.
Y además, porque ya estoy enfriando. Ándale.
Así me gusta. Que no me rezongue y me haga caso, ¿eh?
Ándale. Vamos.
Vamos. Mamá chayo.
Ahí voy, mi hija, ahí voy. Entonces, ¿así es mi hija en estos días?
Según la inteligencia artificial, esa es una posibilidad. No quiere decir que así sea su hija exactamente.
Bueno, pero me da una noción de ver cómo es para seguirla buscando. Ay.
Te lo agradezco mucho. No hay de qué.
Ya está lista tu transferencia por tu trabajo. Muchas gracias.
Al contrario. Guille, ¿podrías acompañar al joven, por favor?
Sí, señora. Por aquí, joven.
Con su permiso. Gracias.
Mira, caramelo. Así podría ser ana.
Han pasado diez años de que mi hija se fue de mi lado. Diez años de dolor y de angustia.
Pero la vamos a encontrar, caramelo. No me importa lo que pase.
No voy a descansar hasta que ana regrese a nuestro lado. Aquí está su té.
Y aunque me diga que no, le voy a ir a comprar una medicina para esa tos. A ver qué me recomiendan en la farmacia.
No gastes, cielo. Mira, ya con esto se me calva.
Además, no salgas. No me gusta que andes solo en la calle.
No hay fijón, mamá chayo. Usted me enseñó a defenderme y no dejarme en ningún lugar.
Tengo un gandalla. Así que no me tardo.
Pepeno un poco más para su medicina y me retacho. Ahorita la veo.
Lo que me vine a encontrar. Qué chamaca tan chula.
¿ahora qué? Qué chula tu abuela.
Ya te hagas la rejega. Y dame un besito.
No, suélteme, viejo cochino. ¿qué te cuesta?
Suéltame. ¿qué le pasa?
Suéltame. ¿qué me escuchaste?
Que la sueltes. No, pues, así sí entiendo.
Ni quién me mueva. ¿estás bien?
Sí. No tenías por qué meterte.
Ya vas a empezar de rezongona. Yo que te quiero por algo serio.
Tú nomás me desprecias. No más porque estas pulgas no brincan en tu petate.
Yo seré pobre, pero honrada. Y no traigo tus malas manos.
Así que conmigo, migües. Naranjas.
Pobre cielo. Aunque no quiera, un día será para mí.
Está chida la bolsita. Me dio dada el cáter, pero está bien bonita.
¿cómo fue? Eres una ratera.
¿de dónde te robaste esa bolsa? Nadie tiene una bolsa tan fina.
Además, con esa facha que te cargas, no dudo que seas una ratera. ¡policía!
¡policía! ¿qué pasa?
¿qué sucede? Está delincuente.
Se acaba de robar una bolsa. La tiró ahí, mire.
No. Ahí en el bote de basura.
No, no es cierto. Esta bolsa ya estaba ahí.
Ay, aparte mírela. Está toda traqueteada.
Ya no sirve. Le juro que eso ya estaba ahí.
Además, si me lleva mi mamá, chayo se va a preocupar por mí. Acompáñame, por favor.
No, pero le estoy diciendo la verdad. Vamos, vamos, por favor.
Acompáñame. Acompáñame.
Rafa, tú no avisa해주ye a la policía. Está en la tongabana.
Mi hijo, tu hijo está , no, no, no. Doctor, la policía lometal esa mujer ahoraoluta.
No, no. Tengo cuenta ese caballo que está descotado.