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Apenas si me pude defender. Pero no sé si a la otra pueda.
Lo mejor es que me pinte de colores. ¡sacármelo!
¿qué le pasa? ¿y esta rosa?
¿tú la trajiste? No.
Apenas la vi. Qué extraño.
Pero bueno, hay cosas a las que no se les pide una explicación. Simplemente pasa.
Y esta es una de ellas. Voy a ponerle en agua.
Está bueno para venderlo a kilo. Mamá chayo siempre te dijo que no estuviera esta noche sola.
Y tú no entendiste, ¿verdad? Eso a ti no te importa.
No, pero te dije que un día ibas a ser mía. ¿lo quisieras o no?
Ese día soy. ¡ay, no!
¡suéltame, maldito! Apenas si me pude defender.
Pero no sé si a la otra pueda. Mejor.
Es que me pinté de colores. ¿qué pasó, caramelo?
No son horas de salir, ¿eh? Ay, pero está bien.
Una vuelta. Vamos.
Ven, mi amor. Vamos, caramelo.
Ven. Ay, caramelo.
Bueno, solo una vuelta, ¿eh? Vamos.
Vamos, vamos, vamos. ¿caramelo?
¿qué haces esta noche en la calle? Pues, aquí, ganándome la papa, señorita.
Oiga, por cierto. Está muy bonito.
Hasta parece que me conoce. ¿ana?
No, señorito. Yo me llamo cielo.
Bueno, así me decía mi mamá, chayo, que en gloria esté. No.
No, no, no, tú eres ana. Soy segura.
Tú eres ana. Eres mi hija.
La hija que perdí hace diez años. ¿estás segura, señora?
Tal vez se está confundiendo. Y yo no soy su hija.
Estoy segura, mi amor. Mi corazón de madre me lo dice.
Desde que te vi, sentí que recuperaba el pedazo que me hacía falta desde que te perdí. Además, no solo te reconoce mi corazón de madre.
También caramelo, tu perrita que jamás te olvidó, mi amor. No sabes lo que hemos sufrido estos diez años sin saber de ti.
Además, tu madre nunca paró de buscarte. Entonces...
¿no me tiraron en un dote baldío? Claro que no, mi amor.
Porque mi mamá, chayo, me encontró ahí. Jamás me hubiera podido separar de tu lado por mi voluntad.
Al parecer, caramelo se escapó. Tú fuiste detrás y así fue como te perdiste.
Pero ya te encontramos, mi amor. Y no nos vamos a separar jamás.
Híjole, lo que me cuentas suena bien bonito y toda la cosa. Pero no los quiero engañar.
¿qué tal si yo no soy su hija y ustedes creen que sí? Ya te dije por qué estoy segura de que sí lo eres.
Pero para tu tranquilidad, te lo vamos a demostrar. Así podremos estar juntos sin ninguna sombra de duda.
Aquí están los resultados de adn que nos hicimos. Y confirma lo que mi corazón me dijo a gritos, mi amor.
Si eres mi híjole. Ahora sí que es un sueño que se está haciendo realidad.
Ya no habrá más sufrimiento. Más angustia.
Mi corazón es lleno de dolor. Desde este momento, todo será felicidad para nosotros, ana.
No sé si pueda acostumbrarme a ese nombre. Porque mi mamá chayo siempre me dijo cielo.
Porque según ella, yo tengo una carita de cielo. Y no se equivocó, mi amor.
Tú eres sana porque así viene en tu acta de nacimiento. Y en algunas ocasiones te diremos cielo.
Y la señora que te cuidó no se equivocó. Porque desde que te tuve en mis brazos, supe que tienes una carita de cielo.
Por mí está bien. Pueden decirme cielo mientras me acostumbro a mi verdadero nombre.
Ana, lo importante es que estamos todos juntos. Y nada nos va a separar.
Cuando somos niños, estamos deseosos de descubrir el mundo. De saber qué aventuras nos esperan.
Y esto hace que no midamos los peligros que nos rodean. Es así como algunos niños salen de sus casas y no saben cómo regresar.
Estas ausencias se vuelven el dolor más grande que puede haber para los padres. Pero este dolor es el mismo impulso para que siempre haya una lucha para recuperarlos.
Y nunca perder la fe de encontrarlos. Y poder ver su carita de cielo.
¡bien!