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Espérate, sí. Vení, dime las joyas.
¡un ladrón! ¡se metió un ladrón en la calle!
No, no, no, no, no hay ningún ladrón, doña. Queremos las joyas.
¡hala maría! Pero ¿cómo pudiste?
Yo confié en ti. ¡las joyas, número órale!
No tengo nada, no tengo nada. ¡no mienta!
Usted tiene muchas cosas caras. Bueno, pues ya está aquí en tu casa, mamá.
Solo que ahora tenemos que buscarte una enfermera para que te cuide. Yo la puedo cuidar.
¿pero que tú no trabajas en una estética? Sí, pero puedo pedir permiso.
Así cuida a doña geo ahora que me necesita. ¡qué linda eres!
Lógicamente, recibirás un pago por eso. No creas que va a ser gratis, mija.
¡hola, hola! ¿se puede?
¡juan, qué alegría verte, juan! ¡ay, geo!
Me enteré que tuviste un accidente. Ya sabes que estoy a tus órdenes.
Él es mi amigo juan. Mucho gusto.
Me alegra mucho saber que tiene amigos que la quieren. Gracias.
Qué belleza. Ya me voy, mami.
Te quedas instalada en tu casa. Pero voy a venir a darme mis vueltas, ¿sí?
Ay, hijita, gracias. Oye, ¿por qué no vino tu hermano?
Es que lo he buscado tanto. Lo que pasa es que no está pasando por un buen momento, mamá.
No le está yendo bien en su negocio. Tiene deudas y está estresado.
Pero va a venir después. Vas a ver.
Tiene deudas. Pero no te preocupes.
¿pero cómo? No me voy a preocupar, hija.
Mami, él va a salir adelante. Tú ahorita, por favor, descansa.
Y no te olvides de tomar tus medicamentos, ¿sí? Sí, mi vida.
Mi amor, ya me voy. Gracias, te quiero.
Y tú también. ¿qué onda?
Ya era hora, ¿no? No estoy muriendo de hambre y tú ni tus luces.
Ya lo sé. ¿qué no ves que ayudé a la doña con lo de su accidente ese?
Mira, te traje unos tacos para que comas. Pues ojalá valga la pena.
Todo estaría bueno de estarla llevando y trayendo. Va a valer la pena.
Ya lo verás. ¿de frijolito o de qué?
De chicharrón, papá. No, el de la derecha.
¿cuál? La de la derecha, juan.
Ah, acá. Esa.
Saca ese estuche que está ahí. ¿este?
Ese. Ay, qué bonito.
Toma. Gracias, gracias, juan.
¿y qué tiene en este estuche, doña geo? Es un collar.
Juan me va a llevar a venderlo. ¿se va a deshacer de todas sus joyas?
Por mis hijos todo vale la pena. Es que, mira, yo vendería todo lo que tengo por ellos.
¿y luego? Para que ni sean agradecidos.
Ay, por dios. Pero bueno, te voy a llevar a donde te la van a comprar, ¿eh?
Bueno. Yo no te puedo aceptar esto.
¿por qué no? Yo puedo dártelo y soy tu madre.
En primer lugar, sofía no debió haberte dicho sobre mis problemas. Pues yo pienso que hizo muy bien.
Tómalos, hijo. No seas orgulloso.
Con esto vas a salir de tus deudas. Por favor.
Está bien. Lo voy a tomar.
No, juan. Pero te los voy a devolver en cuanto pueda.
Está bien. Pensé que venías a reclamarme por decirle tu situación a mi mamá.
No. A pesar de ser la más chica, siempre has sido la más consciente.
Tienes razón. Tengo que hacer las paces con mi mamá.
Es mejor ahora. Antes de que sea demasiado tarde.
Me atendió su mano a pesar de cómo la he tratado. Y si de niño no tuve su presencia, hoy no quiero vivir su ausencia.
Entonces, vamos a buscarla. Ella está sola y nos necesita.
Vamos. ¿dónde está la viejita?
Descansando en su recámara. Está de buen ver.
Deja eso. A lo que venimos.
Ya. Tenemos las joyas.
¡hala, maría! ¡pero cómo pudiste!
Yo confié en ti. Las joyas, el dinero, órale.
No tengo nada, no tengo nada. No mienta.
Usted tiene muchas cosas caras. Ayer sacó del closet un collar para vender.
Debe tener más. Así que no se haga.
¿no va a hablar? No.
Espérate. ¿qué vas a hacer?
Por favor, no, no, no. Puede ser que hable.
¡suelta a mi madre, desgraciado! ¡suéltame!
¡suéltame! ¡mamá!
¡mamá! ¿qué pasó?
¿cómo sigue? Delicada.
Enrique está con ella. El doctor dijo que hay que esperar a ver cómo reacciona.
¿y qué pasó con los tipos esos? ¿supiste algo?
Sí, claro. Ya los agarraron.
Solamente falta que ustedes den su declaración. Pero ya están detenidos.
Por algo no me cuadraba esa tal lara maría. Tanta bondad se me hacía sospechosa.
Durante años tuve rencor por tu abandono. Ahora entiendo que para nadie fue fácil.
Ni para ti ni para nosotros, mamá. Podemos empezar, ¿eh?
No quiero que sea tarde para nosotros. Perdóname por mi ausencia, mamá.
Yo soy la que debe pedir perdón. No fui una buena madre.
Y aunque si dios y la virgen me dan vida, les demostraré todo mi amor. Mamá, todavía hay muchas cosas que aprender.
Yo siempre necesitaré de ti. Sí.
Me alegra que hoy estemos juntos. Que tengas aquí a tus hijos reunidos contigo.
Sí. Mis hijos conmigo.
Y eso me tiene muy feliz, juan. La vida es corta y yo no puedo esperar para declararte mi amor.
¿qué? Porque los últimos años de mi vida los quiero vivir contigo, geo.
Yo también los quiero vivir contigo, juan. Sí.
Juan. Aquí se respira el amor.
Hoy tenemos muchas cosas que celebrar. Venga, vamos a comenzar.
Vamos. Hay tantas cosas que agradecer.
Mamá, el dinero que me prestaste me ha ayudado mucho. Mi negocio está saliendo a flote.
Pronto podré regresarte el dinero. Lo principal es que salgan adelante y que hoy pueda tener a mis hijos conmigo.
Dios. Muchos adultos mayores viven en soledad.
Ellos son una población vulnerable y blanco de los delincuentes. Por otra parte, hay hijos que no visitan a sus padres y no necesariamente porque haya situaciones de rancor.
Probablemente viven en otro estado o están vaciando su vida. Pero no se olviden de sus padres.
Visítenlos. Hablen con ellos.
Todavía tienen mucho que contar y que aportar a nuestra vida. Ellos solo quieren compañía.
No les paguemos con nuestras ausencias.