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Ok, está bien. En este momento voy a llamar a la policía y veremos si nos está llevando algo sin pagar.
Por favor, por favor, no llame a la policía. Mire, aquí está lo que me va a llevar.
Pago los lentes y ya. No, que no, señora.
De todas maneras le voy a marcar a la policía porque usted es una viejita ladrona. ¿en qué piensas?
¿con que no sea en otro? ¿qué cosas dices?
Muchas cosas. Me estaba acordando de mi mamá.
¿qué tiene? Pues pensaba en que tal vez soy una mala hija.
No la veo. Solo voy a dejarle despensa y solo, pues quizás, para no tener cargo de conciencia.
No, tú no eres una mala hija. Tú eres la única que ve por ella.
Tu hermano no se aparece por su casa. Sí, pero la verdad es que de repente siento que no sé qué hacer.
No lo siento, no lo sé. Después de que ella los abandonó de chicos, quedé gracias que todavía ves por ella.
Sí, pero a lo mejor yo no debería pagarle con ausencias. Como sea, es mi mamá, es una mujer mayor y ella se siente muy sola.
Sí, te entiendo. Ya te...
Después te estoy viendo, ¿eh? Ay, me alegra tanto que hayas venido.
A mí me da gusto arreglarle el cabello y platicar con usted. Mira, siéntate.
Tómate aquí un tecito conmigo. Ven.
Ay, debo tener cuidado de no tirar nada de su casa. Si no hay, imagínese, me quedo endeudada.
Como esta lámpara que se ve antigua. Debe ser costosísima.
Esa lámpara me la regaló el rey de turquía, mi hija. Sí.
A ver, ven, cuéntame. ¿has hecho amigos en la ciudad?
¿qué? Pues...
No. En realidad, usted es mi única amiga.
Y bueno, la chica es de la estética. A ver, ven.
Lo que yo quiero es ahorrar dinero y mandárselo a mi mamá. Ay, sí, mija.
Hay veces que hay que hacer sacrificios por el bien de la familia. Sí.
Tú quisieras estar en tu ciudad con tu familia, ¿verdad? Pero no.
Estás aquí, luchando y trabajando para llevar sustento a tu casa. Sí.
¿y usted tiene hijos? Sí.
Dos. Mira, solamente a una la veo de vez en cuando.
Bien poco. Nada más viene a aventarme ahí el mandado y se va.
Por eso tu compañía me cae de perlas, mija. Toma, zoe.
Y te lo comes todo. No quiero que me lo devuelvas intacto, ¿eh?
Sí, ma. Es que luego me clavo tanto en las clases de teatro que se me olvida que me pusiste lunch.
Por cierto, tu abuela te mandó estos audífonos. Ay, qué linda.
De mi color favorito. Mmm.
Oye, ¿y cuándo me llevas a visitarla? ¿es verdad que ella fue actriz de teatro?
Sí, muy buena. También de cine, pero hizo más teatro.
Ay, por eso me gusta la actuación y el arte escénico. Ya llevaba a verla.
Ándale. Pronto, hija.
Pronto. Mira.
Y que meto los audífonos en mi bolsa y que me voy. ¿de veras?
¿y en eso qué crees? La señorita que me habla.
¿qué? Pensé que ya me habían descubierto.
Dije, no hombre, ahora sí a la cárcel. Y no, ¿qué crees?
Se me olvidaron mis lentes. O sea, ya aquí dejaron sus lentes.
No puede ser. Ay, qué horror.
Oye, gio. A ver, a ver.
Como broma ya pasó. Ya estuvo bueno, ¿no?
Nosotros no somos ladrones. Yo sé que no, juan.
Pero como dijo esther, es emocionante. Es que mira, yo me siento como si no fuera yo.
Como si estuviera representando un papel. Ah, como cuando hiciste la actriz ratera.
Eso. Pero claro que es emocionante, por supuesto que sí.
No, no, no. Deberías probarlo.
No, no, no. Además, yo a nadie le importo.
Al menos eso me hizo sentir viva. Pues sí, por supuesto que sí.
Ay, claro que importas, corazón. A mí me importas.
Ay, juan. ¿ya viviste la emoción?
Pero méteme ahora que ya no lo harás. Pues mira, déjame pensarlo.
No, no. Ya, juan.
No tiene cambio. Permítame tantito.
Aquí tiene. Mira.
Gracias. Usted no puede salir sin antes revisar su bolsa, señora.
¿para qué? Porque se está robando un producto.
Vacíe la bolsa. No.
No lo voy a hacer. Ok, está bien.
En este momento voy a llamar a la policía y veremos si nos está llevando algo sin pagar. Por favor, por favor, no llame a la policía.
Mire. Aquí está lo que me iba a llevar.
Pago los lentes y ya. No, que no, señora.
De todas maneras, le voy a marcar a la policía porque usted es una viejita ladrona. Mamá.
Ay, mamá. ¿por qué lo hiciste?
Ahora te dedicas a robar. Estoy muy avergonzada.
Pues es que... Ay, es que no sé, mija.
Por momentos se siente emocionante. ¿solo por emoción robaste?
Pues sí. Además, tú ni me haces caso.
Ninguno de mis hijos ve por mí. Ah, no, no, no, mamá.
A mí no me vas a hacer responsable de tus actos. Si tú robaste fue porque así lo quisiste.
Además, yo te visito, hago lo que puedo y... Y mírate, ahora estás acostada de robo.
Sí. A ver, ya hablé con el agente del ministerio público.
Dice que como fue un objeto de bajo valor, un robo simple y no tiene antecedentes, solamente la van a multar. ¿qué ocurrió?
A ver, ya está todo arreglado. Este, solamente van a multar a mi suegra por el robo de unos lentes.
Ahora resulta que mi madre es una ratera y encima hay que pagar su multa. Perdón, perdón.
A ver, ya. Vayan a pagar la multa y vámonos.
No quiero estar más aquí. Ándale, por favor.
Te llevo. Ay, pues sí, hija.
Ay, es que yo sé que no debí hacer eso, me dejé llevar. Por favor, no lo vuelvas a hacer, ni por emoción.
Bueno, es que también quiero a mis hijos más cercanos. Casi no los veo y eso es lo que, lo que me llena de tristeza y...
Ahora en tu vejez, si nos quieres cerca, ¿se te olvidó que cuando éramos niños nos dejaste con la abuela? Y ella nos maltrataba.
¿y dónde estabas tú? ¿recibiendo los aplausos del público?
Yo no sabía que mi madre nos maltrataba. Es que yo estaba sola.
Me apoyé en ella. Entiéndelo, es que tenía que trabajar para poder sacarnos adelante.
Nos hiciste mucha falta, mamá. Pero yo aprendí a salir adelante sin ti.
Ahora ya no necesito de ti para nada. Ahora te toca a ti estar sin nosotros.
No seas injusto. No seas injusto, hijo.
¿tú hablas de justicia? Yo me preguntaba dónde estabas cada vez, cada vez que la abuela nos dejaba sin comer y nos pegaba.
Ya veo que estás bien. Mejor me voy.
Hijo, hijo. Enrique.
Enrique, no te vayas. Espera.
Espérate, por favor. ¿qué quieres?
¿para qué me quedo? No tardan en regresar, rubén.
Fue por zoe. Podemos quedarnos y comer un poco, mi mamá.
Si tú quieres jugar a la pantomima de la familia feliz, está bien. Pero conmigo no cuentes.
Podemos dejar atrás el pasado y construir una nueva relación con ella. ¿ya se te olvidó todo lo que pasamos con la abuela?
De verdad. Si a ti ya se te olvidó, está bien.
Pero yo no olvido. Adiós.
Me agrada tanto tu compañía, hija. Y a mí la suya.
La verdadmente tiene un montón sus anécdotas. Creo que tú eres la única que las escucha.
Eres como mi nieta. Y usted como mi abuelita.
La verdad es que desde que me dijo que sus hijos no la visitan, yo quiero hacerle compañía. Eres tan linda.
Además vas y me arreglas las uñas, me arreglas el cabello. Siempre.
Ha sido una bendición conocerte, hija. Porque...
Mis hijos no quieren saber de mí. ¿y eso por qué?
Es que hay cosas en el pasado que aún duele y que ellos no pueden perdonar. A lo mejor ya perdí para siempre a mis hijos.
No, no se ponga triste. A lo mejor en algún momento ellos recapacitan.
Sí. Venga, vamos por un helado.
Ahí está el señor de los helados. Gracias, ana maría.
Gracias por tu compañía, mija. Usted cuenta conmigo.
Gracias, que dios te bendiga. No, pues ya me imagino.
Juan, estoy bien avergonzada, la verdad. Es que nunca debí hacerlo.
Pues, qué barbaridad. Dime.
Espero que no cambies la idea que tenías de mí. No, no, no, yo no soy nadie para juzgar.
Tú cuentas conmigo y lo sabes. Entiendo que te sientes sola, aburrida.
¿cuándo antes fuiste una mujer tan activa? Estaba yo viendo todo eso.
Sí, pero fíjate que ahora tengo una amiguita que me viene a visitar de vez en cuando. Ah, mira.
Es tan jovencita y tan linda. Fíjate, cuando yo la veo, qué historialidad que yo tenía en ese entonces.
Claro. Y que empezaba yo a luchar por la vida igualito que ella.
Espero que a ella le vaya muy bien también. Seguramente que sí.
Sí. Mira, está bien que tengas amistades.
No puedes depender de la gente para salir adelante, ni de tus hijos, corazón. Si necesitas una actividad, ¿por qué no tomas un taller?
¿un taller? ¿de qué?
Aquí en la alcaldía hay una serie de cosas muy interesantes. Talleres culturales, hay alfarería.
En ese me voy a meter yo. Hay teatro, danza.
Con tu experiencia, hasta clases puedes dar ahí. Ay, eso quiero, sí.
Dar clases. Nosotros no somos invisibles.
Tenemos la capacidad de determinar de cómo queremos vivir esta etapa que ya nos falta. Tienes razón.
¿verdad? Yo no quiero acabar mal.
No. Juan, quiero, quiero recuperar a mis hijos y que, pues no a través de la lástima, sino, sino de un, de un amor de verdad.
Eso. ¿verdad?
Sí, mi corazón. Ay, mis hijos.
Sí. Sí, mi corazón.