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¿esto es todo el dinero de la red o te quedaste con algo, ricardo? No, eso es todo, hilda, te lo juro.
Bueno, me quedé con 200 pesos para los pasajes de la quincena y por si algo surge. Pues es muy poco.
No me alcanza para comer en el puesto de comida de la esquina. ¿y por qué no cocinas aquí en la casa?
Porque no me gusta cocinar, eso lo sabes. Si quieres que el dinero aguante, cocina tú.
Así comeré aquí en la casa y no en la calle. Está bien, si es la solución para que el dinero te alcance, yo puedo cocinar todos los días.
Es más, vamos a comprar las cosas al súper. Ay, aún así, ricardo, tenemos que comprar las cosas para cuando nazca el bebé.
Los pañales, la fórmula y también pagar el hospital. La panza ya la tengo muy grande.
Qué buena onda que nos dejaron salir antes de la escuela. Ay, sí.
Así tenemos más tiempo juntos antes de que te tengas que ir a tu casa. Sí, que la neta no tengo ganas de llegar a mi casa.
Porque mi jefa me va a poner a ayudarle a hacer la comida o me va a mandar por las tortillas. Va a hacer la limpieza de la casa.
Mejor porque no vamos por unas tortas y un refresco. Sí, lo que tú quieras, mi amor.
Uy, ya sé, vamos a las tortas del güero, ¿no? Ay, sí, vamos.
Está bien buena la de milanesa con queso. ¿sí?
Ya me la doy una mordida. Mmm, está buenísima.
Sí, está rica. ¿la tuya está buena?
Muy. A ver, ¿puedo probar?
No, rick. Sabes que no me gusta que toquen y agarren mi comida.
Por eso cada quien tiene su torta y su refresco. Pero yo sí puedo comer de la tuya.
Sí. Y vete a por unas servilletas, ¿no?
Ándale, corta. Voy.
Muchas gracias, mi amor. Mira, mi amor, aquí está.
Listo, pues ya llegamos a tu casa, mi amor. Sí.
Oye, ¿y si vamos a bailar en la noche? ¿me llevas o voy sola?
Te llevo, no inventes. ¿cómo vas a ir sola?
Si ya sabes que para eso estoy. Para eso soy tu novio.
Para llevarte donde tú quieras. Ya estás.
Bueno, pues vienes por mí a las siete y ya me meto a mi casa. Ok.
Va, adiós. Ya llegué.
Ya comí en la calle. Y ya me voy a mi cuarto a hacer mi tarea porque me dejaron mucha.
Por lo cual, mamá, no te voy a poder ayudar a hacer la limpieza de la casa. ¿yo?
Me voy a dormir. ¿por qué me voy a poner a hacer la limpieza?
Ándale, jefe. Préstame dinero para llevar ahí el alantro en la noche.
Mira, ahí me lo anotas en la lista. Y cuando termine de estudiar mi carrera y trabaje, te lo pago.
Oh, eres la buena onda, jefazo. Conmigo tienes tu buen guardadito.
Gracias. Me guardaste mi tarea.
Adelantaré la tarea para irme más tranquilo al antro en la noche. ¿quieres otra chave?
No. Lo que quiero es estar a solas contigo.
¿a sola? Sí.
¿quieres que vayamos a mi casa? Sí.
Hay que aprovechar que tus papás trabajan de noche y no hay nadie en tu casa. Quiero estar a solas contigo.
No sé por qué te lo digo. Vámonos.
Tazada de ti. Mis padres están furiosos y quieren que me cumplas.
Si no lo haces, me van a echar a la calle. Y yo no tengo a dónde ir.
¿pero qué no te estabas cuidando? Sí, o sea, pero se me terminaron las pastillas.
Y creí que no iba a pasar nada por una sola vez que lo hiciera sin tomármelas. Y mira, salí embarazada de ti.
Pero tú me vas a cumplir. Te vas a casar conmigo, ¿ok, ricardo?
Sí, sí, la sé. No me toques.
Pues ya estamos aquí. Ya estamos aquí.
¿y ahora? Pues no sé.
Creo que tendré que dejar la escuela para meterme a trabajar. Sí, yo también dejaré la escuela por el embarazo.
Si no hubiera salido embarazada, seguiría con mi hijita. ¿cuánto tiempo vamos a vivir en este cuartucho?
Poquito. Te lo prometo, esto es sólo para salir del paso.
Además, lo que importa es que vamos a ser muy felices y que nos amamos. De amor no se vive, ricardo.
Por lo tanto, no me vas a tener viviendo de pan ni agua. No, no, ¿cómo crees?
Voy a trabajar mucho y muy duro. Para darte lo mejor a ti y a nuestro hijo.
Te lo prometo. Ay, es que no manches.
Apenas tengo cinco meses de embarazo y ya no aguanto esta panza. Ay, qué horror esto de estar embarazada.
Más vale que todo siga como hasta hoy, bebé. No quiero que me empieces a dar molestias.
Suficiente tengo con el tarado de tu padre. Ya llegué.
¿qué quieres que haga? ¿te aplaudo o qué?
No, no te enojes. Claro, como tú no eres el que está cargando esta panza, tú no eres el que está gestando vida.
Pero sí eres la embarazada más bonita. Ay, ya, hazte para allá, invades mi espacio.
¿qué haces aquí? Deberías de estar trabajando.
Sí, pero le pedí permiso a mi jefe para salir temprano. Sé que oyes tu cita con el ginecólogo y pues quería acompañarte.
Dicen que hasta podemos escuchar el corazón de nuestro bebé. Uy, pues te vas a quedar queriendo, ricardo.
¿de qué? Mi cita fue en la mañana.
Y sí, con el ultrasonido se pueden escuchar los latidos del bebé. Pues quería acompañarte.
También quería preguntar al doctor si íbamos a tener un niño o una nena. ¿te imaginas que ese hombrecito para llevarlo al parque a jugar fútbol?
No inventes, ya muero por cargarlo entre mis brazos. No me digas que ahora eres de esos machistas que si no es niño no quieren a sus hijos.
No, ¿cómo crees? Si es niña sería mi princesa, mi adoración, la luz de mi vida.
Así como tú. Ay, ya deja tus cursilerías de un lado.
Y ya que llegaste temprano, prepárate la comida. Mientras yo me echo una siesta.
Eso de estar embarazada sí es un verdadero trabajo. No como el tuyo.
Esto es todo el dinero de la radio. Te quedaste con algo, ricardo.
No, eso es todo, hilda, te lo juro. Bueno, me quedé con 200 pesos para los pasajes de la quincena.
Y por si algo surge. Pues es muy poco.
No me alcanza para comer en el puesto de comida de la esquina. ¿y por qué no cocinas aquí en la casa?
Porque no me gusta cocinar, eso lo sabes. Si quieres que el dinero aguante, cocina tú.
Así comeré aquí en la casa y no en la calle. Está bien, si es la solución para que el dinero te alcance, yo puedo cocinar todos los días.
Es más, vamos a comprar las cosas al súper. Ay, aún así, ricardo.
Tenemos que comprar las cosas para cuando nazca el bebé. Los pañales, la fórmula y también pagar el hospital.
La panza ya la tengo muy grande. ¿este es todo el dinero que cobraste, ricardo?
¿es todo? Sí, es todo.
Mira, tengo el recibo de cobro y todo. Pues sigue siendo muy poco lo que ganas, ricardo.
¿y qué quieres que haga, hilda? Me la paso trabajando las extras para conseguir tus gastos.
Los gastos de la casa y los gastos del bebé. Estoy harta de ti.
Maldigo la hora en la que me hice tu novia. Maldigo la hora en la que me acosté contigo.
Maldigo la hora en la que salí embarazada de ti. Te maldigo.
No, hilda, no maldigas. Yo hago todo para que estemos bien.
Por favor, no te enojes. ¿cómo no quieres que me enoje?
Si tu sola presencia me pone de malas. No quiero que te alteres.
No quiero que te enojes. Quiero que estés bien.
Que estés contenta, feliz. Que te amo, hilda.
Si me amaras como dices, harías más por mí. Dejé todo por ti.
La escuela, mi casa, la comodidad que tenía. De verdad estoy completamente arrepentida de haber salido embarazada de ti.
Cuando éramos novios no eras así. Eras distinta, no me gritabas.
Cuando se quiere conquistar, uno finge ser linda, ser buena onda, ser diferente. Después, cuando uno se consigue lo que quiere, ya no hay motivos para seguir mintiendo.
Yo no miento. Nunca te he mentido.
Siempre he sido el mismo. Pues yo no.
Ahora me conoces como realmente soy. No tengo por qué seguir mintiendo.
Dejé de hacerlo desde hace ocho meses. Desde ese día, comencé a odiarte, ricardo.
Comencé a sentir coraje por ti. Rencor.
Porque me desgraciaste la vida. Me la desgraciaste.
No me empujes, hilda. Ay, ¿sabes qué?
Ya vete. ¡lárgate!
No te quiero ver. ¡vete ya!
¡uy!