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¿y si es tu papá? ¿y si ya lo pensó mejor y quiere regresar?
Ahorita vengo. Felipe tiene un amante.
Me va a dejar, no puede ser. Estoy a punto de perder al hombre de mi vida.
Lo voy a perder. Lo voy a perder.
Hola, mi amor. Qué bueno que llegas, te estaba esperando.
¿qué haces, isabel? Te estoy esperando.
Quiero hacer el amor con mi esposo, con el hombre de mi vida, contigo. ¿qué te pasa, isabel?
¿no tienes amor propio o qué? ¿por qué me dices eso?
Sabes perfectamente por qué te lo digo. Sé que me viste esta tarde con mi amante.
Mira, yo... Yo lo he intentado, isabel.
Pero no te amo. Nunca te he amado y nunca te amaré.
Ya no puedo más, isabel. Lo mejor es que nos divorciemos.
No, felipe, no puedes hacerme esto. Dime qué hice mal, en qué fallé para cambiarlo.
Dímelo y lo haré. He tratado de ser la mujer perfecta.
Te dedico mi vida entera. Yo te amo, felipe, no puedes hacerme esto.
No me lo merezco. Escúchate, isabel, escúchate, mírate.
Todo lo hemos hecho mal. Todo lo hicimos mal.
Yo siempre supe que me amabas. Y tú siempre supiste que yo no te amaba.
Pero yo me puedo esforzar. Puedo lograr que te enamores de mí.
Sí, mi amor, yo puedo amar por nosotros. No digas estupideces.
Eso no se puede. Yo estoy enamorado de otra mujer.
Y tú y yo nos vamos a divorciar. Me voy a ir de esta casa.
Lo siento, isabel. Eso es lo mejor.
No, claro que no. Tú no te vas.
Solo es una aventura. Ya después se te pasará y ya.
Estás mal. Lo mejor es que me vaya.
No, no. Tú no te vas.
Y ese es nuestro hijo. No te vayas, amor.
No te vayas. Justo porque pienso en nuestro hijo.
Es que él no se merece esto. Me voy a despedir de él y me voy a ir.
No sé cómo pude casarme con alguien como tú. Mírate.
Estás loca. Me voy.
Pero no me vas a prohibir ver a mi hijo. Sí, sí, estoy loca.
Angelito, mi bebé. Mi bebé.
Vamos, mi amor, conmigo. Te pareces tanto a tu papá que solo verte a ti es lo que me da fuerza para salir adelante, mi amor.
¿y si es tu papá? ¿y si ya lo pensó mejor?
¿y quiere regresar? Ahorita vengo.
¿quiénes son ustedes? Sí, somos nosotras.
Venimos porque llevamos días marcándote el celular y no contestas. Ay, mi amor.
¿qué te pasa? Nos dejó.
Felipe se fue de la casa desde hace días. Me pidió el divorcio porque tiene un amante.
Felipe nos abandonó, mamá. Ay, mi amor.
Isabel, ¿desde cuándo no has comido? ¿cuándo llevas sin dormir?
No. Lo que sé es que me quiero morir sin felipe.
No. Me quiero morir.
Me quiero morir. Mamá, voy a llevarla al doctor.
Isabel, no está bien. Ya, mi amor.
Vas a estar bien. Mañana te llevamos al doctor.
¿por qué me siento así, doctor? Tan triste.
Con tantas ganas de llorar, de morirme. Isabel, la depresión y la ansiedad son trastornos de salud mental que se presentan en las personas poco a poco.
Muchas veces comienzan a darnos señales de su presencia. Pero son tan leves que decidimos omitirlas hasta que llega el día en que se nos presenta un suceso que hace que nos demos cuenta que esas señales se han convertido en una bola de nieve que ya no podemos detener.
En tu caso, fue la separación de tu esposo. Simplemente dejaste de dormir, de comer y perdiste la noción del tiempo.
Es muy feo estar así. No quiero estar así.
No me gusta. Debemos comenzar terapia de conversación y complementarla con medicamentos controlados.
Mira bien. En este frasco, que tiene una franja naranja, hay medicamento para dormir.
Deberás tomar solo media pastilla por las noches, cuando ya estés en tu cama, y será lo último que harás. Solo media pastilla.
Su efecto es inmediato. Y en este otro frasco, que tiene...
Una franja amarilla, hay pastillas para la ansiedad. Deberás tomar una cada ocho horas.
¿ok? De todas maneras, te lo voy a escribir en la receta.
Ah, está bien. Puedes hacerlo, isabel.
Ya diste el primer paso. Ya buscaste ayuda.
Yo creo que esta vez mejor me cuido un cappuccino. Mira nada más.
Ahí está ese perro desgraciado. Felipe.
Valeria. Alondra.
Tranquilo. Isabel no viene.
Hace casi una semana que te fuiste de la casa. Y no te has preocupado por tu hijo.
Andas aquí como adolescente. Con tu nueva...
¿novia? No sabes la basura que te estás llevando.
O tal vez sí, ¿verdad, alondra? Y es lo que te mereces.
Porque claro que sabías que era casado. Y aun así te metiste con él.
¿el casado es él? No, yo.
Cínica. Descarada.
Pronto te llegará la notificación del juez. Haré que le pagues hasta la risa a mi hermana.