
La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
Ay, sí. Muchas gracias, patronas.
Ya saben, aquí las espero para que se vengan a chupar los dedos, ¿eh? Buenas noches.
A ver, ven. Ay, a ver, ven acá, muchacho.
Ay, de veras. Mejor te voy a dar...
A ver, estas están calientitas. Ten, para que no te andes comiendo sobras porque no es de dios.
Órale. Véanse.
Ándale, pues. Cualquier cosa, me avisan si quieren más, ¿eh?
Buenas noches, jóvenes. Bienvenidos.
Mire, ¿qué les voy a dar? Tengo tinga de res, tinga de pollo, huitlacoche, champiñones.
Aquí anóteme lo que se le vaya antojando, ¿sí? Ahorita voy por su comando.
Ya está. Buenas noches, señora.
Criatura, mira cómo andas. Es que llevo varias horas sin comer.
Y no me arremío a mendigar, sino a decirle que puedo ayudarle con el puesto. Limpio la mesa, recojo los platos sucios, despacho los refrescos y usted me ofende.
Me paga con comida. ¿qué me parece?
Pues, que me caíse como del cielo, chamaca. Mira, límpiate las manos y después te vas a recoger la comanda de aquella mesa.
Y me la traes, ¿sí? Dos refrescos de piña y regresas por su pedido.
Y aquí le voy a poner. No comas, ana, la carrera, criatura, que te va a caer de peso en la panza.
Tenía mucha hambre. Ay, con todo el trajín de atender, ya ni te pregunté tu nombre.
Me llamo maría. Pues, mucho gusto, maría.
Yo soy fati. Oye, ¿y por qué andas vagando solita?
No tengo dónde ir. No tengo familia.
Ando en las calles. Pero muchas gracias por las quesadillas.
Ya me las acabo y me voy. No, no, no.
¿cómo crees que te ibas a ir? No puedo permitir que sigas en las calles.
Me acabas de decir que no tienes a dónde ir. Oye.
Y te ofrezco un lugarcito en mi casa para que pases la noche. ¿te late?
Sí, señora, por supuesto que me late. Va a estar de todas margaritas.
Ya la ayudo a recoger para que sea más rápido. Ándale, pero cómele despacito.
A ver, mija. Aquí te traigo una cobija, sábanas y almohada para que te puedas acostar en el sillón.
¿eh? Muchas gracias, señora.
Me tardé porque le fui a echar un ojo a mi hija. No pensé que tuviera hija.
Como no la vi ayudándole en el puesto. Ay, maría.
No, no, no. Yo no permito que mi niña trabaje.
Ella lo único que tiene que hacer es estudiar. De la papa, de esa me encargo yo, mi reina.
Qué increíble que le dé permiso y no suponga que estudie. Bueno, a ver.
Acuéstate en el sillón porque aquí vas a estar más cómoda que en cualquier banca del parque o en una banqueta. ¿sí?
Buenas noches. Muchas gracias, señora fátima.
Que descanse. Sí, mira.
Hola, fátima. Disculpeme, no la quise despertar.
No, mija. Salí porque pensé que era mi hija la que estaba vomitando.
Me vio de caerme mal en lo que comí por la prisa con la que lo hice. Usted misma me lo advirtió, ¿se acuerda?
Sí. ¿te sientes bien?
Sí, ya con todo, pero me siento mucho mejor. Bueno, vamos a que te prepare un té para que se te asiente el estómago.
No, está bien así. Usted tiene que descansar.
Ay, y que me fuera a tardar toda la noche haciendo té. Ándale, así me quedo más tranquila.
Espera, ¿no? Oye, ¿cómo te cayó maría ahora que te la presenté en el desayuno?
Pero no sé, es que me parece muy extraño que ni pudiéramos averiguar nada de ella. Es una extraña.
Pues a mí me parece una muchachita en desgracia y no está mal ayudar a la gente que está mal. A mí me gusta.
Me gustaría que si un día algo se te llegara a atorar, te toparas con gente buena que te pudiera ayudar. Pues sí, comprendo, pero si tuviera un perfil en las redes sociales para averiguar, pero no tiene nada, ni una sola cuenta.
Ay, mi amor, no me extraña. Apenas tiene para comida y techo.
¿qué va a tener para redes sociales y esas cosas? Ay, ya me voy a la secu.
Bueno, pero antes, mi beso. Que la virgencita te acompañe, mi vida.
Gracias, ma, te amo. Yo también, mi vida.
Yo puedo acompañarlas a su casa, norma. No es necesario, luis.
Mi mamá y maría vinieron de vuelta del mercado y me voy a ir con ellas. Era para estar más tiempo contigo.
No hace falta. Mañana nos vemos aquí saliendo de clases y ya nos vamos, ¿sí?
Adiós, luis. Que les vaya bien.
Cuídate, mico. Qué buen tino tuvieron, ma.
Porque ya no quería que luis siguiera pegado como chicle conmigo. Pero me lo presentaste como tu novio.
Sí, maría, pero ya no me siento tan a gusto de andar con él. Y, la verdad, estoy pensando en terminarlo.
Pero, ¿apoco lo puedes rechazar? Sí, ni modo de quedarme donde ya no quiero.
Yo estoy de acuerdo con mi hija. Digo, luis es un buen muchacho.
Mira, es estudioso, es buen muchacho. Pero si ya no quiere, norma, estar con él, pues mejor que terminen y que sigan como amigos.
Me impresiona que tengas tantas cosas de libertad para diseñar sobre tu vida. María.
María, te estoy hablando. Ay, perdón.
Estaba tan concentrada barriendo que ni te escuché. ¿y para qué barres?
Hace apenas un rato que mi mamá hizo el quehacer. Es que ni modo que esté sin hacer nada.
A mí me da pena estar aquí derrimada. Mi mamá te dijo que podías quedarte, así que no te preocupes.
Eso sí, si quieres hacer algo, a lo mejor te convendría estudiar. ¿estudiar?
Pues, sí. Eso es lo que hacen las chavas de nuestra edad.
Qué rara eres, maría, me cae. Yo nada más es lo básico.
Solo llegué hasta primaria. ¿y no te gustaría seguir?
A veces sí dejan un chorro de tarea, pero ir a clases a veces es chido. Sí, sí me gustaría ir otra vez a la escuela.
Tener un uniforme así de bonito como el tuyo y amigos de mi edad. Hablas como si fuera imposible o un sueño.
Es que yo siempre quise ser maestra para saber muchas cosas y leer un montón de libros. Pero, pues, ya ves.
Debió de ser difícil lo que pasaste en las calles, ¿no? ¿cómo era tu vida antes?
Prefiero no recordar el pasado. Mejor voy con la señora fátima para ayudarle a preparar lo del puesto.
Oye, ¿esto ya quedó? ¿no se te quita la vomitadera?
Discúlpeme, señora fátima, pero, me digas, quita la grasa. Para mí que traes un bicho en la panza.
Mañana te voy a llevar al centro de salud. No, no, no.
Está bien, de veras, no hace falta. Bueno, a ver.
Yo una vez voy guardando estas. Ah, acá.
¿te sientes bien? Sí, solo fue un mareo.
Bueno. Ayúdame para llevarla al sillón.
Ya, mija. Mijita.
¿qué me pasó? Mi mamá me dijo que te desmayaste.
Qué bueno que ya reaccionaste. Sí, ya voy a estar bien.
Vete a dormir, mija, porque mañana tienes clases. Sí.
Qué pena, señora fátima. No deseo dar molestias.
María, ¿estás esperando un bebé? No soy tonta.
Y todos tus malestares encajan. ¿estás embarazada?
Será mejor que me vaya. No, no, no, no, no.
La calle no es un lugar para que andes. Y menos si estás esperando un bebé, porque estás embarazada.
Sí, es verdad. Estoy embarazada.
No dejé nada antes, porque estoy escapando del hombre que me embarazó. Yo ni siquiera quería estar con el papá de mi hijo, pero él me tomó porque era mi obligación.
¿te violaron? No, no de ese modo.
Sí, yo no quería tener intimidad con ese hombre, pero fue lo que me tocó. Ya deja de amargarme la comida, yarechi.
Perdóneme, papá, pero de verdad quiero volver a la escuela. No tiene caso.
Entiende, eres mujercita. Con que sepa leer y escribir, ya estuvo bueno.
Pero yo no quiero quedarme solo con la primaria. Que no seas necia.
Don emiliano es un importante ganadero de la región y se fijó en ti. Ya se acercó a nosotros a ofrecerles un buen dinero y unos animales a cambio de que vivas con él y seas su mujer.
Pero yo no quiero. Ya basta, yarechi.
Ya. Se va a hacer lo que se tiene que hacer y va a ser mejor que lo hagas por las buenas.
Nada más le estás amargando la comida a tu papá. Por favor, mamá.
No quiero unirme a un hombre por dinero y animales. Ya deja de lloriquear, yarechi.
Te vas a correr todo el maquillaje y te vas a poner bien fea para don emiliano. A mí me gustaría que, si me junto con alguien, decidirlo por amor.
Sácate esas tonterías de la cabeza. Aquí se usa así.
Pero yo pienso que no tiene que ser así. Yo sueño con otra vida donde pueda tener libertad para decidir.
Esos son sueños guajiros. A ti te tocó esto.
Aquí no está permitido el amor. Por favor, mamá.
Yo me emparejé de la misma manera con tu papá. Y con lo que nos va a dar don emiliano por ti, nos va a ir muy bien.
Es lo mejor para ti y es lo mejor para nosotros. Mamá, por favor, ayúdame.
Yo no me quiero ir con él. Ya no seas tonta, yarechi.
Con lo que vamos a recibir de la dote, tu papá y yo nos vamos a alivianar y tú vas a tener una gran vida. Agradecida deberías de estar con lo que te tocó.
Así que ya pon de tu parte y sonreí. Deja de llorar.
Te vas a correr todo el maquillaje. Ve nada más.
Aquí tienes los 50 mil pesos que acordamos por tu hija, blas. Y los animales vienen en camino.
Muchas gracias, don emiliano. Mi hija ya está lista y contenta por irse a vivir con usted.
Ándale. ¿qué quieres, don emiliano?
Por favor. No me entreguen por dinero y animales.
No seas desobediente. Por favor.
¿qué va a decir don emiliano de que le estamos entregando a una muchachita desobediente y contestona como tú? Ya, confórmate, yarexi.
Por favor. Es la tradición.
No nos vas a hacer quedar mal aquí con don emiliano. Ándale.
Ya está lista, ¿eh? Perdón.
Ya. Ya.
Sí. Que les vaya bien.
Por favor. Ya, yarexi.
Y que me vaya. Papá, por favor.
Papá, no me dejes. Ayúdenme, por favor.
¿está bien, eli? Cuenta, a ver si está completo.
No. No me siento lista.
No voy a hacerte nada. Que a mí me corresponda.
Ya eres mía. Le pido que...
Que me dé más tiempo. No estoy dispuesto a esperar.
Pagué por ti. Tus papás te entregaron conmigo y ya eres mi mujer.
Y tienes que cumplir con tus obligaciones. Todos los días pensaba en escaparme.
Pero no. Pero me daba miedo.
Pero cuando supe que estaba esperando a un hijo, me armé de valor. Tomé la decisión de irme.
De huir. Y llegué a esta ciudad, buscando esa vida diferente que soñaba que podía existir.
Siempre tuve ese sueño de libertad. De pensar que mi vida podría ser otra.
Y no la que se acostumbra en mi comunidad. Y decidí escaparme.
También por este bebé que viene en camino. Para que no tenga una vida más difícil.
Así que te llamas yaretzi. Sí, señora fátima.
Discúlpeme si le mentí. Yo le dije que mi nombre era maría.
Pero quería ocultar quién soy para que no den conmigo. Ay, chiquita.
Todo lo que te hicieron sufrir. Esas costumbres no deberían de repetirse.
Yo estoy igual de indignada que tu mamá. Con lo que me cuentan de la verdad de maría...
Perdón. De yaretzi.
Discúlpeme. Yo no quería mentirles.
Pero tuve que hacerlo para despistar. No porque yo sea mala.
Sí. Lo entiendo.
Y perdóname si desconfío de ti al principio. Pues...
Con todo lo que viviste, es una tragedia. Está bien.
Era natural. Yo era una extraña.
Les suplico que no vayan a decir nada. Cálmate.
No es bueno ni que te preocupes, ni que te aquites por tu bebé. Gracias.
Usted ha sido muy buena conmigo. ¿qué?
Las dos son buena. Saliste huyendo para escapar de esa vida.
Y ya. Es lo único que importa.
Come. Aliméntense bien las dos.
¿pensaste que no iba a dar contigo? ...
Para que te buscara y te encontraron. Y estoy aquí para que te vengas conmigo.
No. Yo no quiero ir con usted.
Váyase. No te estoy preguntando qué es lo que quieres.
Es tu deber estar a mi lado. No.
No me toques. Aléjese de mí.
Te vas a ir conmigo, quieras o no. No vas a evitar que te lleves conmigo.
¿entendiste? Sí.
Pero no decidí estar con usted. ¿qué pasa?
¿quién es este señor? Soy el hombre de yaretzi y vine por ella.
No tiene derecho a agarrarla así. Tengo todo el derecho.
Sus papás me la entregaron y está esperando un hijo mío. Olvídese de mí.
¿qué no se ve? Ve a la edad que usted tiene.
Que no te metas, niña estúpida. Ya estuvo bueno.
¿no te me vas a volver a escapar? Y nos vamos juntos.
No, por favor. Solo fue el golpe que me di.
¿pero te caíste o qué? No.
¿qué pasó? El hombre del que yaretzi escapó la encontró y se la llevó.
Ay, no, no, no puede ser, dios mío. Intenté evitarlo.
Para que te cure ese golpe. Y después nos vamos a la alcaldía a denunciar.
Sí. Vamos, mi amor.
No quería irse con ese hombre. Mi muchachita linda, ayúdame, por favor.
Ilumíname para que pueda rescatar a yaretzi de los usos y costumbres de su comunidad que tanto la violentan. Es una criatura, una niña.
Intercede para que se pueda cumplir ese sueño de libertad que tiene y que su vida sea distinta. Te lo ruego, morenita, no nos desampares.
Pasen, por favor. Gracias.
Disculpen el tiempo que las hicimos esperar. Tomen asiento, por favor.
¿en qué les puedo servir? Buenas noches, agente fernández.
Buenas noches. Venimos a levantar una denuncia.
El agente del ministerio público me dijo que usted nos iba a llamar. Nos iba a terminar de atender.
Platíquenme lo que ocurrió. Que un desgraciado se llevó a una menor de edad a la fuerza de mi casa.
Yo lo vi, agente. Yo estaba estudiando cuando los escuché discutir y salí a ayudar a yaretzi.
Pero ese hombre me aventó para que no pudiera evitar que se la llevara. Y me pegué.
Pero ella no quería. Se lo suplico.
¿y este hombre qué tipo de relación tiene con la menor? Ese hombre vivía con la niña, con yaretzi.
Y es el papá del bebé que está esperando. Ah, ¿entonces están casados?
No, no, agente. No están casados.
Ese hombre pagó por yaretzi y sus papás se la entregaron por cambio de unos animales y de dinero. Esos usos y costumbres están bien vistos en esas comunidades, señora.
Eso no significa que sea un crimen lo que hacen con esas pobres muchachitas. Yaretzi es una niña de 13 años, agente.
Y fue obligada a vivir con un hombre con el que ella no quería estar. Yaretzi no tiene la culpa de haber nacido donde nació.
Ni tampoco tiene que ser víctima de las atrocidades que se cometen ahí. Que es que porque así se usa.
Sin importar donde nazcan las mujeres, las jovencitas, las niñas. Tienen derecho, agente fernández.
Está usted en lo correcto, señora. Voy a llamar a las autoridades estatales correspondientes para averiguar todo esto.
¿sabe el nombre de la comunidad? Yo tengo necesidades por las que pagué y no tengo que quedarme con las ganas.
Por favor, por lo que más quiera, yo me puedo ir y no decir nada. Tú eres mía.
Me acostaste y te voy a desquitar. Por favor.
Por favor. No es posible que todavía no sepamos nada de yaretzi.
Ya pasó tiempo y ni sus luces. Ya sé, mamá.
Al principio tenía mis dudas, pero es una chava muy buena una. Y es fácil encariñarse con ella.
Y más sabiendo que estás tan chiquita para semejante responsabilidad. Tener un hijo no es cualquier cosa.
Yo no sé qué haría con un bebé. Además, ese señor luego, luego me da ñañaras.
Está muy viejo para yaretzi. Podría ser su papá.
Ay, ni me digas, hija. Sabrá dios dónde la tiene ese hombre tan sinvergüenza.
Sí estará comiendo bien si no pasa frío. Estoy bien preocupada.
Ni bien he podido dormir. A mí también se me ha hecho difícil.
Cuando estoy en la secu y cuando me veo con el uniforme puesto, pienso en yaretzi. Ay, mi hijita, ¿qué tiene que ver tu secundaria con esto?
No entiendo. Antes de que ese señor se llevara a yaretzi, ella me dijo que algún día le gustaría regresar a estudiar.
Que su sueño es ser maestra algún día. Mamá, ¿te imaginas que algún día la veamos siendo maestra de un chorro de chamaquitos?
Será bien bonito. Es muy injusto que los hombres se escuden en los usos y costumbres para impedir que las niñas sean alguien en la vida.
Para someterlas, para... No me voy a vencer.
Seguiré insistiendo hasta encontrar a yaretzi. Así se habla, amor.
Eres muy valiente. Gracias por lo que me toca, mi amor.
Pero ya hay que apurarlos porque si no, no llegas a la escuela. Sí.
Ya no me reproche. Pues entonces ya deja de hacer tonterías.
Por favor, no me obligue usted también a seguir aquí. Se lo suplico.
¿y qué quieres entonces? ¿que regresemos todo lo que don emiliano nos dio?
El dinero y los animales nos están sirviendo de muchísimo. No seas ingrata.
Yo ya vi que puede haber otra vida para mí. Le juro que me voy y no vuelvo a darle problemas.
Pero ayúdeme. No te creas tan especial, ¿eh?
Todas pasamos por lo mismo. Tú no tienes por qué ser diferente.
Así que aquí te vas a quedar y punto. Qué pena con usted, don emiliano.
Pero ya hablé con yaretzi y se va a comportar, le aseguro. Ya no le va a dar dolores de cabeza.
Así lo espero, cirila. Pero póngase contento, don emiliano.
Mi hija salió bien buena y luego, luego encargó. Y hasta lo va a hacer papá.
Sí. Pues era su obligación y...
Pues sí. Sí.
Sí. Buenos días.
¿el señor emiliano mejía suárez? ¿soy yo?
Soy el agente garcía y vengo por usted. Se presentó una denuncia por su presunta responsabilidad en someter a una menor de edad a vivir con usted.
Yo no hice nada fuera del acostumbrado. Y aquí están los papás de yaretzi para confirmarlo.
¡blas! ¡cirila!
¿qué pasó, don emiliano? ¿qué necesita?
¿qué necesita? Ustedes son blas montero gutiérrez y cirila chávez sosa.
Sí, señor. Sí.
Estuvimos de acuerdo en la unión de mi hija con don emiliano. Ustedes también van a tener que acompañarme.
Están acusados por el delito de trata de personas. No, no puede ser.
Yaretzi es nuestra hija. No importa, señora chávez.
La ofrecieron como si fuera mercancía y eso es un delito. No, no es un delito.
Eso está permitido aquí. Sí.
No, señor montero. Es un acto de trata de personas.
Amparado bajo los usos y costumbres de esta comunidad. Y van a tener que rendir cuentas ante la autoridad.
Expósenlos. No, no puede ser.
Debe de haber alguna equivocación. Ustedes no saben a dónde se están metiendo.
Esto no se va a quedar así. Pero es un delito.
Eso está permitido aquí. La policía estatal me informó que detuvieron a los presuntos responsables del caso de la menor, yaretzi montero chávez.
Y se va a iniciar un juicio en su contra. No merecen menos, agente fernández.
Tanto emiliano mejía suárez como los papás de yaretzi pasarán años en la cárcel. Pues se aprobaron reformas a las leyes estatales que ya sancionan estos usos y costumbres con penas de hasta 15 años de cárcel.
Y que la cohabitación forzada ya no se siga practicando. No se puede permitir que se sigan robando infancias, ni que sigan violentando a niñas y jovencitas, obligándolas a vivir con personas que pagan por ellas, con dinero o en especie.
Se están dando los pasos para que así sea, señora. ¿y cómo está yaretzi?
¿dónde está? Sí.
La menor quedó bajo el resguardo del desarrollo familiar de su estado. Ay, no.
No, agente, eso no era lo que quería yaretzi. Eso no lo soñaba yaretzi.
Yo quisiera que regresara. Sí, yo estoy de acuerdo.
Es lo que ya procedió. Sus papás son los únicos familiares responsables de ella.
Pues, entonces, voy a iniciar los trámites para que se me otorgue la tutela legal de yaretzi. Pasa, yaretzi.
Bienvenida de regreso a tu nueva casa. Gracias, señora fátima.
Oye, no, nada de señora. Fátima, secas o mamá.
Yo encantada. Está bien, mamá.
¡yaretzi! No, mamá.
A mí también me da mucho gusto verte. No me hubiera perdonado si don emiliano te hubiera hecho algún daño por mi culpa.
Ya no hablemos de eso, es agua pasada. Además, se me otorgó la tutela legal de yaretzi hasta que cumpla la mayoría de edad y eso es lo único que nos importa.
Gracias. Siento que mi sueño de libertad por fin se me está cumpliendo.
Gracias. Ay, chiquita.
Bienvenida. Por favor, tomen asiento.
Gracias, doctor. Buenos días.
Buenos días, señora. Dígame el motivo de la consulta.
Estoy esperando a un hijo. ¿cuántos años tienes?
Trece. ¿y cómo fue que te embarazaste?
Comprenderán que debo saber porque, pues, eres una menor de edad. Dile, mija.
Soy de una comunidad indígena de provincia y mis papás me forzaron a vivir con un hombre que les dio animales y dinero a cambio. Él es el papá de mi bebé.
Entiendo. ¿y sabes cuánto tiempo tienes?
Ocho semanas. Bueno, eso lo vamos a confirmar con los estudios de laboratorio que te hará saliendo de la consulta.
Sí. Y dígame usted qué es ella.
Su tutora legal, doctor. Por todas las de la ley.
Por eso la traje. Luego, luego, para que la revise.
Bien. Abriré el expediente para seguir el embarazo.
Sí. Por la edad de la paciente, es peligroso.
Hay que mantenerla en observación y vigilancia porque no es para nada óptimo que una jovencita de 13 años esté embarazada. Ya me voy a chambear, mija.
Te encargo que le eches un ojo a yaretzi. Se quedó muy preocupada con lo que le dijo el doctor y tiene que estar tranquila.
¿sí? Sí, ma.
Yo voy a estar a las divas. Cualquier cosa y te aviso.
Gracias, mi amor. ¿qué pasó, hija?
Me está saliendo sangre. Me duele donde está mi bebé.
Ay. Ay, ay, ay.
Pues toca llevarte a... ¿qué hacemos?
Pues toca llevarla al centro de salud. Niña, anda, salte.
Voy, voy. Vete para un taxi.
Rapidito, niña. Tengo miedo.
Sí, mi amor. Me quiero morir.
Tranquila. No va a pasar nada.
A ver, espérame rápido. Voy por la bolsa.
Y ya nos vamos. No pasa nada, mi amor.
No pasa nada. A ver, tranquila.
Estamos haciendo todo lo que está en nuestras manos para controlar la hemorragia de yaretzi. Sálvela, doctor.
Ella es una víctima. No se vale que hasta se pueda morir por lo que la obligaron a vivir.
Sí, doctor. Sálvela.
Salve a yaretzi. Que no se muera.
Buenas noches. Buenas noches.
Agente fernández, ¿qué hace aquí? El doctor se comunicó previamente conmigo, señora.
Eh, sí, llamé a la alcaldía para corroborar la información que me dieron en la consulta. En esa llamada le pedí al doctor que me mantuviera informado de todo lo que ocurriera con la menor.
Muchas gracias, agente fernández, por su compromiso y su dedicación. El embarazo de yaretzi es de alto riesgo.
Esto es debido a su edad. Ese es otro de los graves peligros de la cohabitación forzada que se da en los estados de la república.
Que niñas de 9, 10 y 13 años se embarazan y ponen en riesgo su vida. Aún no están preparadas ni desarrolladas físicamente para la gestación.
Yaretzi no es culpable de su situación y debe salvarse. Sálvela, doctor, se lo ruego.
Algo se tiene que poder hacer, por favor. Lo más seguro para la vida de yaretzi es interrumpir el embarazo.
¿qué? ¿qué hago?
¿cómo se aborte? Bueno, en algunos casos es mejor para la salud de la mamá.
Estamos a tiempo. Según me dijo el doctor, se confirmó que el embarazo lleva 10 semanas de gestación.
Yaretzi está dentro de las semanas permitidas para que se realice un aborto por ley y que yaretzi no muera. Logramos parar la hemorragia.
Y pasaste muy buena noche, yaretzi. Norma y yo estuvimos muy pendientes toda la noche.
Pero ella se tuvo que ir porque tenía clases en la secundaria. Gracias, todavía me siento algo molida, con dolor.
La gravedad aún no pasa y se va a agudizar conforme pase esto. ¿o sea, me voy a morir?
No, no, no, mi hijita. El agente fernández nos propuso una solución, pero yo le dije que tú tenías que decidir.
Al estar dentro de las 12 semanas de embarazo requeridas, la ley te permite la interrupción legal del embarazo. ¿a poco puedo decidir si interrumpo mi embarazo o no?
Así es. La decisión sobre su cuerpo es una de las libertades a las que las mujeres tienen derecho.
Y tú puedes tomar la decisión para salvaguardar tu vida, ni más si se trata de un embarazo que no deseaste ni planeaste y al que te forzaron. No sé qué decir.
Yo te voy a apoyar y acompañar en lo que sea lo que decidas. ¿quieres realizarte un aborto?
Te repito que no estarías cometiendo ningún delito, yared, sí. Tus condiciones las respalda la ley para que interrumpas tu embarazo en una institución pública y así no tengas riesgo de morir.
Te pregunto otra vez, ¿quieres realizarte el aborto? Siempre soñé con que podría haber otra vida para mí, una vida libre en donde pueda decidir, pero en esa nueva vida no hay lugar para que siquiera pueda pensar en quitarle la vida a un inocente que no tiene la culpa y que fue un motivo más para que yo tomara la decisión de escapar y buscar mi sueño de libertad para mí y para el que viene en camino.
Así que no, agente, doctor, no de su abortar. Quiero que mi bebé nazca.
Mira quién vino, visitaste. No he dejado de pensar en ti un solo minuto.
Salí de la secundaria y vine aquí. ¿ya te sientes mejor?
¿cómo está mi sobrinita? Dicen los doctores que mi embarazo es alto riesgo, pero yo voy a hacer todo lo posible para cuidar a mi bebé.
Nosotros te vamos a apoyar. Yo voy a estar al pendiente de que vengas a cada una de tus revisiones.
No tengo cómo agradecer todo lo que hacen por mí. Déjate querer y con eso basta.
¿qué es la verdad? Ya que vas a ser mamá, alguien tiene que pensar en cómo le vamos a poner a mi sobrinito o a mi sobrinita.
Vamos, me suena a mucha gente, y aquí la única que decide es yaretzi. Bueno, pero una ayudadita no le viene mal a nadie.
¿o no, mi yaretzi? Sí.
Pocas veces he podido decidir y ahora no sé si voy a poder elegir un nombre. Es más, no sé si voy a poder con todo.
¿seré una buena mamá? Mira, mija, cuando yo tuve a norma, tampoco sabía cómo ser mamá.
Una va aprendiendo sobre la marcha. Me da miedo porque no sé muchas cosas, pero lo que sí sé es que nunca dejaré que mi hijo o hija pierda su libertad.
Ese ya es un buen principio. Vas a ser una excelente madre.
Sí, yaretzi, ni te preocupes por eso. Nosotras te vamos a ayudar para que no te hagas bolas.
Lo que sí te digo es que, yo no quiero cambiar pañales. ¿cómo eres?
Vas a ver que a la mera hora iba a estar. De mí te acuerdas.
¿qué nombre será bueno para mi bebé? Ya sé, yo conozco un nombre muy lindo.
Se lo pone una pura niña guapa. Si es niña, deberías llamarla norma.
Mira, se llame como se llame, ese bebé ya tiene lo más importante. Una mami que lo ama mucho y una familia que nunca lo va a dejar solo.
Qué bonita está tu hija, yaretzi. La voy a querer como si fuera mi sobrina.
Gracias, norma. Si tuve una niña y si ahora yo la tengo entre mis brazos, es gracias a que ustedes me recibieron, me acogieron y me apoyaron para que ahora pueda estar libre con mi hija.
Oye, esta hermosa criaturita ya nos robó el corazón. Igual que tú, yaretzi.
Pero mi hija no va a tener el mismo destino que yo. Por ella voy a luchar, a estudiar, a trabajar, para que no tenga que ser forzada a nada por usos y costumbres y que pueda realizar su propio sueño de libertad.
Me conmueve tanto verte realizada cumpliendo ese sueño con el que escapaste huyendo de aquella pesadilla. No lo hubiera logrado sin ustedes.
Claro que te iba a apoyar, porque claro que hay otra manera en que las mujeres pueden vivir libres para decidir, para estudiar, para prepararse y no ser obligadas a vivir con ningún hombre que no quieran a cambio de dinero o de cosas materiales. A ver, préstamelo.
Voy a ayudar a cuidar a la bebé para que te inscribas a la secundaria, estudies y te prepares. ¿sí?
A ver, mi amor, vamos. Para que yo te vaya diciendo cómo.
Sí, norma. Para que tanto mi hija como yo tengamos la vida con la que siempre soñé.
Mis tres princesas. Durante siglos se acostumbró a tratarnos como objetos, como monedas de cambio, como mercancías.
Afortunadamente, ese pensamiento ha cambiado y ahora tenemos derecho a un trato igualitario. Por desgracia, aún existen comunidades con usos y costumbres donde se obligan a las mujeres a cohabitar de manera forzada y terminan sometidas a la voluntad de hombres que pagan con dinero o con animales por ellas.
Muchas niñas son violentadas de esta forma, robándoles así el derecho a tener una infancia, a tener una educación, a decidir con quién quieren estar. Ya existen leyes que penalizan este comportamiento para que la situación cambie.
Ninguna niña más debe ser sometida, ni obligada, ni forzada a tener relaciones de pareja. Por el contrario, debe tener un desarrollo digno para así realizar su sueño de libertad.