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Esto es muy necesario solo para que no retrocedas, cariño. Entonces, ya estaba siendo flexible, pero no sé qué me pasó.
No te preocupes. Yo te voy a ayudar a que recuperes la flexibilidad que ya tenías.
Voy a ayudar empujando tus piernas. ¿se puede?
Fátima, por favor, pásale adelante. ¿cómo estás?
Siéntate, siéntate. Gracias.
¿cómo va todo? Tú dime.
Vine nada más a preguntarte eso, que cómo te has sentido en tus primeros días. Bien, bien.
Parece que ahí la llevo. Hasta mi hija está muy contenta.
Mira, me la mandó mi hermana la foto. Qué linda.
¿cómo se llama? Marta.
En un principio no estaba muy seguro si llevarla a la gimnasia, porque pues su mamá era la que la llevaba y pensé que se iba a poner triste. Pero no.
Le gusta mucho, mira. Me parece muy bien.
Es un deporte de gran ayuda para la vida. Pues, al igual que la gimnasia, la vida nos exige entrenar nuestra mente y nuestras emociones para enfrentar los obstáculos, además de ser resilientes.
No lo había visto así. Lo bueno es que tengo a mi hermana yadira, que es mujer.
Así ella puede estar cerca de mi hija y la puede llevar a estas cosas y puedo hablar de lo que yo ya no puedo porque, pues, ya no está su mamá. Es un pensamiento que hay que cambiar, luciano.
¿qué pasa? ¿qué pasa?
Las mamás y las mamás debemos de tener la capacidad de poder hablar de cualquier tema con nuestras hijas, sobre todo de las íntimas, porque tienen que ver mucho con su protección y con su integridad. No, no, no.
A ver, hay cosas que yo no puedo abordar con mi hija. Me quita un gran peso encima que mi hermana yadira esté con ella y la lleve a la gimnasia y hable con ella de cosas de mujeres y todo eso.
Y está bien, está bien que un familiar te apoye, pero tú tienes que ver con tus propios ojos el lugar. Y la gente que está con tu hija.
¿y tu prima? Hola, tía.
Se fue al baño de ahí abajo. ¿cómo te fue?
Bien, pero no pudo abrir más el compás. Lo que pasa es que marta apenas está adaptando a mi método y, de hecho, le ofrecí que se quedara después de la clase un tiempo para afinar detalles y que pueda realizar los ejercicios como toda una campeona.
Sí, claro. Sin ningún problema.
Karin y yo vamos a tomar un helado. En lo que dan, te dedica tiempo extra.
¿sí? Perfecto, vamos a una oficina, porque aquí van a usar el gimnasio y allá te puedo explicar sin que nadie nos interrumpa.
Vamos. Para que te vayas colocando.
Estira tus piernas y extiéndelas lo más que puedas. Acuérdate de respirar.
Inhala. El músculo puede relajarse y seas más flexible y así puedas estirar más.
Un empujoncito para que veas que siempre se puede estirar un poquito más. Tú no dejes de respirar.
Inhala y exhala. Inhala y exhala.
Hija. Llegué y no te vi.
¿dónde estabas? Estaba con el entrenador en su oficina.
Sí. Es que están ocupando el gimnasio y no había espacio para darle a marta sus clases particulares porque ella tiene muchas ganas de mejorar.
Sí, papi. Fue por eso.
Así que usted es el papá de marta. Yo soy el entrenador.
Soy dante giles. Luciano se va.
Hija. ¿dónde está tu tía?
Se fue con su padre. ¿puedo ir con karina por un helado en lo que ella estaba con el entrenador?
Sí. Ok.
Voy a llamarle al celular para que ya no regrese por ti. Yo mismo te voy a llevar a la casa, ¿ok?
Ok. Me parece muy bien.
Marta tiene que descansar y la próxima vez, la próxima clase, te voy a poner mucha más atención a ti. Tiene que descansar para que continúe en su camino de ser una gran gimnasta.
Permiso. Vámonos, hija.
Hasta luego. ¿dónde están tus cosas?
En la casa. Estoy aquí para aclarar lo que pasó en el gimnasio.
Me quedé inquieta después de que me llamaste para avisarme que no volviera por marta. Es que no debiste dejar sola a mi hija con dante.
No la dejé sola. Como estás insinuando, se quedó con dante.
Es un extraño, yadira. No es ningún extraño.
Es un entrenador de prestigio y karina se ha quedado muchas veces con él. Y lo único que ha pasado es que mi hija ha mejorado muchísimo como gimnasta.
No esperaba encontrarme con que marta estuviera aquí. No quiero ir a la oficina con ese entrenador.
Lo que insinúo es que propicié una situación de riesgo para mi sobrina. Lo único que has hecho es apoyarme siempre.
No debí de cuestionarte. Perdona, hermana.
Oye, hija. Este...
Yo quería que me dijeras si... Si tu entrenador de gimnasia te...
Te ha hecho algo molesto. Algo...
Algo feo. No, papi.
El entrenador solo me estaba ayudando a ser mejor gimnasta. Ok.
Y... Y no te ha tratado de tocar en...
En tu... No te ha tra...
No te ha tratado de... De...
De tocar en un lugar donde no... No debería.
No te entiendo, papi. Pero de veras que el entrenador no me ha hecho nada.
No me vayas a sacar de la gimnasia, por favor. A mi mamita le hubiera gustado mucho que yo fuera la mejor.
Y lo hago por ella. Y vas a saludarla.
Y vas a ser la mejor hija. Vamos a dormir.
Ok. Vamos a descansar que mañana va a ser un nuevo día.
Que pases buenas noches. Igualmente, papi.
Hasta mañana. Hasta mañana.
Le dije que sea marta porque ya no aguantaba la incomodidad. Y dar por terminada la conversación.
De verdad estaba muy incómodo. Que hiciera su primer intento de hablar con tu hija es un buen paso.
Sí. Sí, yo...
Yo también creo. Y bueno.
Con lo poco que pude balbucear. Marta me aseguró que no podía.
No pasó nada con su entrenador en la oficina. Un adulto no tiene nada que hacer a solas con un niño.
Yo no estoy totalmente de acuerdo. Pero sí son extraños.
Ante no es un extraño. Es el entrenador de gimnasia de mi hija.
Por supuesto que tienes que cuidarlo a los niños de los extraños. Pero muchísimo más de las personas que están cercanas.
El 90% de los extraños son personas conocidas por el niño o por la familia luciano. Son solo números, fátima.
Son más que eso. Los papás tenemos que estar enterados de los extraños.
Estudios y las estadísticas. No para vivir con miedo.
Sino para estar conscientes de la magnitud de la realidad en la que nuestros hijos crecen. Y así actuar mejor para mantenerlos a salvo, luciano.
Y arriba. Karina, ¿qué pasó?
Ya no estás estirando como lo hacías antes, ¿eh? No me digas, entrenador.
Yo creo que vamos a ir a mi oficina para que te dé instrucciones precisas. Las demás continúen estirando.
Vamos. No quiero oír risas.
Esto es muy necesario solo para que no retrocedas, karina. Yo estaba siendo flexible.
No sé qué me pasó. No te preocupes.
Yo te voy a ayudar a que recuperes la flexibilidad que ya tenías. Empujando tus piernas.