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Muévete, esta es mi casa, estás en mi lugar, no me voy a mover, la calle es libre, que te muevas, esta es mi casa, ¿qué no entiendes? Y a mí qué, que esta sea tu casa yo no me voy a mover.
Vamos a ver si no te mueves. Morale, muévete.
Oye, mi imbécil, ¿por qué le pegas a mi carro? Papá, no te pelees.
Por favor, papá, no te pelees. Por favor, papá, no te pelees.
No sabes con quién te estás metiendo. Sí, con un idiota.
Te vas a arrepentir. Dime, andrés, ¿qué sientes cuando te enojas?
Siento mucho calor en la cara, y siento que se me va subiendo el calor. Sentir enojo por algo es completamente normal.
Lo que no podemos dejar que pase, es que ese enojo se convierta en algo que no podemos dejar pasar, lo que no podemos controlar, porque podemos terminar lastimando a otros, o incluso a nosotros mismos. Como sucedió con karina.
Es que si me hacen enojar, yo ya no oigo nada, y me dan ganas de romper cosas. Y karina se los merecía.
¿cómo te sentiste después de haber mordido a karina? Primero bien, porque ella me estaba molestando, pero después mal, porque la tuvieron que llevar al médico.
Y ella está llorando muy bien, muy feo. Después de un ataque de ira, puede venir el arrepentimiento.
Lo bueno es que estamos a tiempo de modificar esa conducta. Se llama trastorno explosivo intermitente.
¿cómo es eso? Son ataques de enojo, agresión verbal y física.
Eso también lo tiene mi papá. Así que se lo vas a regalar a tu amiga marisol.
Sí, ella ha sido muy buena conmigo, y yo la quiero mucho. Eso hacen los buenos amigos: apoyarse.
¿qué haces aquí? Ya, ya, ya no hagan berrinche.
Regresense a la casa. Hijo andrés.
¿qué? ¿no me extrañas, mi amor?
¿qué le has dicho? ¿por qué me tiene miedo?
La pregunta no es qué le he dicho. Más bien, ¿ya revisaste tus acciones?
Yo todo lo que hago, lo hago por ustedes. ¿magda?
¿ah, sí? ¿ya fuiste a terapia?
Porque nosotros sí. Y yo no sé si tú ya estás tratando tu problema de ira.
Yo no soy el que está mal. Los que están mal es esa gente estúpida que me saca de quicio.
Por favor, vete. Luego hablamos.
Tú eres la que me desespera. Te dejas influenciar por esa amiga que tienes, magda.
Andrés, mi amor, mi amor, cálmate. Cálmate, por favor.
Respira. Respira.
Hey, respira. Tranquilízate.
Recuerda todo lo que te ha dicho el psicólogo. Tranquilízate.
Vete, por favor. No vamos a regresar contigo hasta que no tomes control de tus emociones.
Magda. Magda, por favor, no te vayas.
Vete. Ahora quiero lo mejor para mi hijo.
Magda. Magda, por favor, magda.
¿alguna de ustedes sabe qué le tengo que hacer a la impresora para que funcione? No.
No me digan. No necesito de su ayuda.
¿qué hiciste? ¿ya la descompusiste?
No la descompuse, así estaba. Pues yo tengo que entregar mi informe.
¿y a mí qué? Yo también necesito usar la impresora.
Eres muy altanero, te voy a reportar. ¡presón!
Para que me reportes con ganas. ¿qué?
¿algún problema? No estoy para aguantarte.
¿y ustedes qué? A lo suyo.
¡órale! No voy a tolerar ninguna actitud altanera y mucho menos de violencia en esta empresa.
Sus acciones dejan mucho que desear. A mí me agredió primero.
Insinuó que había descompuesto la impresora y no fue así. Ramsés está despedido.
Aún en este momento sigue con su actitud altanera y sin reconocer sus propios errores. Ya me tienen todos hartos en esta empresa.
Señorita patty, comuníqueme a recursos humanos. ¡muévete!
Esta es mi casa, estás en mi lugar. No me voy a mover.
La calle es libre. ¡que te muevas!
Esta es mi casa, ¿qué no entiendes? ¿y a mí qué?
Que esta sea tu casa. Yo no me voy a mover.
Vamos a ver si no te mueves. ¡órale!
¡muévete! Oye, mi imbécil.
¿por qué le pegas a mi carro? Tranquilo, tranquilo.
Por favor, papá, no te pelees. No sabes con quién te estás metiendo.
Sí, con un idiota. Te vas a arrepentir.
Es mi culpa, es mi culpa, es mi culpa. No te culpes.
Yo confío en que andresito va a estar bien. Va a estar bien.
Es que si algo le pasa, no me lo voy a perdonar nunca. Señores alarcón.
¿cómo está mi hijo, doctor? Aún está delicado, pero se salvará.
Afortunadamente, la bala no tocó ningún órgano vital. Y se recuperará.
Con permiso. Gracias.
Bienvenidos a casa. Nuestro hogar.
Dices bien, nuestro hogar. Y más ahora que todo se ha acomodado.
Oye, ¿supiste qué le pasó? Al sujeto que le disparó a andrés.
Sí, lo agarraron. Resulta que era delincuente, por eso estaba armado.
Ya hay que tener cuidado. Nunca sabes con quién te puedes estar enfrentando.
Sí. Aprendí la lección cuando vi la vida de mi hijo andresito en riesgo frente a mis ojos.
Pero has cambiado, mi amor. Bueno, sí.
La terapia me ayudó mucho para controlar mi temperamento, porque no quiero que mi hijo esté en peligro. Y mucho menos que me tenga miedo.
¿y yo? Estoy orgulloso de ti.
Y me gusta que también utilices el semáforo para controlar tus emociones. Todo será diferente, hijo.
Te lo prometo.