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¡basilio figueroa! Ay, por favor, dígame qué fue de él.
Ay, tú eres su hija, rosario. Cómo olvidarme de él.
Tenía una profunda tristeza porque no podía estar al lado de su hija. ¿dónde lo puedo encontrar?
Lamentablemente, tu papá murió. Sí, basilio figueroa.
Rentaba el cuarto de la azotea, pero hace mucho que se fue. ¿y sabe dónde se fue?
No, tu papá casi no hablaba con nadie. Y así, pues, ¿cómo saber de él?
Claro. Muchas gracias, señora.
¿de qué? Hasta luego.
Muchas gracias. Suerte.
Gracias. Otra pista que no nos lleva a nada.
Pareciera que la vida está jugando conmigo. A ver, no te desesperes, amor.
Chansey todavía no lo encontramos, pero, bueno, cada vez sabemos más sobre él. Bueno, sí, eso sí.
Todas las personas nos han dicho que era una gran persona y un excelente mecánico. Chansey, esto es algo loco, pero si tu papá era un mecánico, un buen mecánico de por aquí, una familia con un coche viejo como ese pudo haberlo conocido.
¿crees? Pues, es una posibilidad.
No perdemos nada. A ver, vamos.
Buenas tardes. Buenas tardes.
Disculpe la molestia. Estábamos pasando por aquí y vimos que tenía un coche clásico y queríamos ver si nos podía platicar.
Uy, joven, si me lo quiere comprar, le digo de una vez que no lo vendo. Mi familia y yo tuvimos muchas aventuras en él.
No, no, no, para nada. Creo que en su época tenía un motorzazo, ¿no?
Nunca me dejó tirado. Lo traía yo al centavo.
Tenía yo un mecánico. Era el mejor.
Solo él podía meterle mano. ¿basilio figueroa no era su mecánico?
Justamente, señorita. ¿cómo lo supo?
Es que él es mi papá y lo estoy buscando. ¿usted sabe dónde lo puedo encontrar?
Trabajaba en un taller aquí a unas cuadras, pero luego supe que tuvo un accidente y no lo volví a ver. Tal vez en el taller le digan dónde encontrarlo.
Está bien. Lo vamos a encontrar.
Muchas gracias. ¿cómo no me voy a acordar de él?
Él fue el mejor mecánico que he tenido. Oiga, ¿y dónde está?
Lamentablemente, hubo un accidente en el taller. Lo tuve que llevar al hospital.
De ahí no lo volví a ver. Fui a preguntar, pero como no soy familiar, no me dieron información.
Bueno, ella es su hija. A ella sí le pueden dar información.
Por favor, díganos el nombre del hospital. Hijo, qué bueno que llegas.
Justo le estaba diciendo a tu hermana que cancele a todos sus invitados porque ya no va a haber boda. Mamá, tú no tienes ninguna autoridad para que se cancele nada, ¿sí?
Así que, por favor, no empecemos con lo mismo. Pues si tú insistes en esa tontería, hijo, ni tu papá ni yo vamos a ir.
No cuentas con nosotros, ¿eh? Pues eso me dolería muchísimo.
Porque saben que los quiero. Pero a más, rosario.
Y voy a pasar el resto de mi vida con ella. Así que, por favor, piénsenlo.
Ale, ¿creíste que podías chantajear a mi hermano? Te quedaste con las ganas.
Es que no es un chantaje, hija. Ya bájale, ma.
Con tu actitud anticuada, lo único que vas a lograr es que césar se aleje de ustedes. Hace tanto tiempo de eso.
Pero aquí está el registro de su familiar. A ver, vamos a buscarlo.
Vas y... ¡aquí está!
Basilio figueroa. Ay, por favor, dígame qué fue de él.
Ay, tú eres su hija, rosario. Cómo olvidarme de él.
Tenía una profunda tristeza porque no podía estar al lado de su hija. ¿dónde lo puedo encontrar?
Lamentablemente, tu papá murió. ¿qué pasó?
Tuve un accidente en el lugar donde trabajaba. Lo mejor no es consuelo, pero yo estuve con él hasta el último momento.
Me pidió que escribiera una carta dirigida para usted. Una carta que aún tengo en mi casa.
Estas fueron sus últimas palabras dirigidas hacia usted. Mi querida rosario.
Mi adorada princesa. Tengo que empezar por decirte que lo mejor que me pudo pasar en mi vida fuiste tú.
Desde que supe que venías en camino, te convertiste en el motivo de mis alegrías. Te juro que yo jamás te hice daño.
¿cómo dañar a lo más precioso que he tenido? Al contrario.
Sentí un gran dolor cuando me apartaron de ti. Tu recuerdo fue lo que me mantuvo de pie mientras estuve preso.
Y me sentía muerto en vida cuando no me permitieron volver a verte. Por esa hora que dios me está llamando a su presencia, le perdí todo.
Te pido que algún día puedas leer esta carta para que sepas que tú eres mi más grande amor y que jamás te toque y mucho menos te hice daño. Estoy convencida de que mi papá dice la verdad.
Yo no creo que haya mentido en su lecho de muerte, mamá. ¿por qué escribiría eso si fue una mentira?
Perdóname. Perdóname, hija.
Me dejé llevar por lo que decía tu abuela esperanza. Nunca me imaginé que fuera capaz de inventar una cosa así.
Mucho. Esa mentira va a hacer que nunca más lo vuelva a ver.
Hubiera querido que crecieras a su lado. Es que me aterraba pensar que te hubiera tocado.
Eso era demasiado para mí. No, no más.
Y no es tu culpa. Puedo imaginar por qué mi abuela dijo esa mentira, pero a qué pensar.
Yo creo que ahora lo importante es que seamos felices y veneremos el recuerdo de mi papá. ¿estás lista?
Sí, mamá. Por fin llegó el gran...
Me da tanto gusto ver que todo está bien. Que tu suegra comprendió todo lo que pasó y que hasta se disculpó contigo.
Y nosotras estamos más unidas que nunca. Es que tú siempre has sido mi apoyo.
Has sido mi madre y mi padre. Vas a ser quien me entregue.
De verdad, lamento mucho que no esté tu papá y nos acompañe. Sí, lo hace.
No en persona, pero está en mi corazón. Y también te acompaña en tus recuerdos.
Porque siempre tendrás presente que le subí a sus hombros para que pudieras alcanzar la copa de los árboles. Esos bellos recuerdos van a ser un motivo en mi vida.
Un motivo y un ejemplo de amor que solo mi papá me pudo dar. El crecer sin la presencia de uno de los padres no es fácil.
Claro que podremos salir adelante, pero siempre tendremos la añoranza de que esté a nuestro lado. Un padre es quien nos da protección y seguridad.
Y algunas veces pueden haber mentiras que nos hagan dudar de ese amor. Pero busquemos en nuestros recuerdos para saber que ese amor es tan grande que nos pueden hacer tocar hasta la copa de los árboles.