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¿y entonces qué tienes, eh? ¿entonces qué soy yo?
Mi hijo mayor. ¿sí?
Eso eres, mi hijo mayor, al que tengo que cuidar todo el tiempo, el que se ha convertido en un lastre que yo ya no quiero cargar. Por eso, por eso es mejor que nos separemos.
Ay, hija, es que siento que tu cuento de hadas es más bien una pesadilla. Batallas mucho con tu marido.
Y hay algo en él que no acaba de convencerme, como que es muy... Es un inmaduro.
Perdón, gimena, pero es que no puedo creer que no lo hayas visto antes. Rodrigo, más que una pareja es una carga.
Ay, sí, mi hijita. Por lo que nos has contado, ustedes, más que esposos, parecen madre e hijo.
Ay, no, mamá, qué horror. Yo también tuve un día muy agotador.
Dejé mi presentación a la mitad por llevar a gael al pediatra. Te llevaste mi camioneta y tuve que arreglármela yo sola.
Ni siquiera me preguntaste cómo me fue con gael. Supongo que bien si no me hubieras marcado para decirme.
¿qué? Ya te dije que en esta casa no hay sirvienta.
Recoge tu basura y tu vaso. Mañana lo hago.
No pasa nada si lo dejo ahí. Ya me voy a dormir.
Acuérdate que mañana hay que pagar las mensualidades de la camioneta y la guardería de gael también. Es una cita para un masaje completo en un spa.
Así es. Una reina como tú nunca tiene que olvidarse.
Que antes de ser mamá, esposa y profesionista, eres mujer. Y tienes que darte tu tiempo para consentirte.
¿cómo? ¿que jimena se fue a un spa?
Es que tu esposa es una descarada. De verdad, se pasa.
Es que ha estado muy estresada con las cosas de su trabajo y con nuestro hijo. A mí también me gustaría desestresarme, aunque sea jugando videojuegos en la nueva consola que acaba de salir.
Pero no puedo. Debo de pagar la mensualidad de la camioneta.
Ay, mi amor, yo no creo que pase absolutamente nada porque no pagues la mensualidad de la camioneta un mes. Tú también mereces darte esos gustitos así como ella lo está haciendo, mi amor.
Cómprate la consola. No seas tonto.
Desconectó remoto del encendido. Ay, no puede ser.
De la agencia interrumpieron el botón de encendido de la camioneta. Una de las cláusulas del contrato era que esto se hacía si se dejaban de pagar las mensualidades en tiempo y forma.
¿sabes lo mal que me hiciste quedar con el resto de los inversionistas? Sí.
De no ser por la intervención del ingeniero leonardo quiñones, nos quedamos sin el proyecto de departamentos. Es que mi camioneta se quedó para adentro.
Pero nada, gimena. Yo en este despacho quiero arquitectos comprometidos con los proyectos, con la camiseta bien puesta.
No puedo volver a arriesgarme contigo. Entrégale tus avances a karina y...
Vas a recursos humanos. Estás despedida.
¿se puede saber por qué no pagaste la mensualidad de la camioneta? Y no me mientas, rodrigo.
De la agencia interrumpieron el botón de encendido. Mi amor, no pensé que lo fueran a hacer solo por dejar de pagar una mensualidad.
¿cómo que no lo pensaste? Eso dice en el contrato desde que lo firmamos.
¿por qué no pagaste? ¿qué hiciste con el dinero?
Contéstame. Me compré la consola de videojuegos.
¿qué? ¿cómo que te compraste la consola de videojuegos?
Me dijiste que tu madre te la regaló. ¿por qué no pagaste?
En esa camioneta llevo a tu hijo todos los días a la guardería y es donde yo me voy a trabajar. Malo por una estúpida consola.
¡ya estoy harta de tus tonterías! Gimena.
La camioneta se detuvo a medio camino. Me dejó tirada en el día más importante de mi carrera.
Me corrieron de mi trabajo. ¡echaste a perder mi carrera!
Y todo por tus estupideces, por tu inmadurez. ¡ya estoy harta de ti!
Pues yo también estoy harto. Te apoyo en todo.
Soy un buen esposo, pero nada te gusta. ¿de qué apoyo hablas?
Tú no eres mi esposo. Eres un lastre.
No sabes ni siquiera hacerte un sándwich. Dejas regada tu ropa por todos lados.
Me da favor cuando echas la ropa a lavar porque siempre la echas a perder. No puedo pedirte un favor de que vayas al súper porque ni siquiera puedes traer bien los pañales de gael.
¿y tú qué? Tú eres una controladora.
Todo lo quieres a la perfección y no siempre se puede así, quimena. No me dejas ni opinar.
Decides como si no pudiera hacerlo. Pues no.
No puedes. Todo tengo que hacerlo yo.
¿y sabes por qué? Porque yo no tengo un esposo.
Yo no tengo una pareja en quien apoyarme. ¿y entonces qué tienes, eh?
¿entonces qué soy yo? Mi hijo mayor.
¿sí? Eso eres.
Es mi hijo mayor al que tengo que cuidar todo el tiempo. El que se ha convertido en un lastre que yo ya no quiero cargar.
Por eso, por eso es mejor que nos separemos. Quimena y yo nos vamos a divorciar.
No, es que esa mujer está tonta. Yo sabía que de verdad tarde o temprano te iba a hartar y ya lo consiguió.
Míralo. Lo bueno es que ya estás aquí de regreso en tu casa, mi amor.
Ya. Aquí estás.
No, no, no, mamá. Es que quimena me dijo muchas cosas que me dejaron pensando y sus palabras me dolieron mucho.
¿qué te dijo? Dijo que ella no tenía un esposo y que nunca se había sentido apoyada por mí y que yo era como su hijo mayor.
No, es que está loca. Ya basta, diana.
Date cuenta de hasta dónde hemos llevado a nuestro hijo por sobreprotegerlo. Tú en tu afán de ser una supermamá hiciste todo por él.
Ahora es mi culpa. No, claro que no.
También es mi culpa. Porque por no pelear contigo dejé pasar muchas cosas de la educación de rodrigo que ahora le están cobrando factura.
Yo solo he querido que mi hijo sea feliz y hacerle la vida fácil. Y ahora resulta que mi amor de madre lo dañó.
Virgencita de guadalupe, te lo suplico, escúchame. Ayúdame para poder hacer las cosas bien.
Ayúdame para ser la cabeza de familia que gael y jimena merecen. Ayúdame para reconquistar a jimena y que ella me vea como el hombre que la ama.
Ahorita es una entrevista de trabajo, pero después será una cita romántica. Voy a conquistar a jimena y tu hijo al que llamará papá será mi perdedor.
Eso está por verse. Yo no me voy a dar por vencido tan fácil.
Voy a recuperar a la mujer de mi vida y a mi bebé. Quiero que me enseñes a hacer todo lo básico del hogar, desde cómo elegir mi ropa para meter a la lavadora, a planchar y a lavar los trastes para que no huelan a chueca.
Mi amor, yo también lo estuve pensando. Tu papá tiene razón.
Tienes que ser un hombre más funcional. Yo solo quería que fueras feliz, hijo, y creo que logré todo lo contrario.
Bueno, basta de lamentos. Yo te voy a enseñar el mantenimiento de la casa a la perfección.
Así que por eso te urge divorciarte, ¿no? Porque leonardo no es solo tu amigo.
Él sí es el hombre que quieres a tu lado. No es un lastre como yo.
No es tu hijo mayor. Está bien, jimena.
Si ese es el hombre que quieres a tu lado. Entonces yo te daré la libertad y solicitaré el divorcio.
Yo solo quiero que tú seas feliz. Yo te amo, rodrigo.
Sé que tú también me amas a mí y fruto de nuestro amor tenemos a nuestro hijo. No hay nadie más que tú.
Yo reconozco que no he sido el esposo que mereces y que no te he sabido escuchar ni he sido tu compañero ni el hombre que mereces. Pero podemos intentarlo una y otra vez hasta que nos quede en la vida.
¿por qué? Porque de eso se trata el amor.
Por mi parte, yo estoy dispuesto a amarte y a trabajar día a día para corresponderte. Caminemos juntos como la pareja que somos.
Yo no me quiero divorciar. Ni yo.
Busquemos ayuda y aprendamos esta lección.