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¿sabes cómo pedirle a kim que tú y ella cuiden a tu hermanitito? No, putarco.
Quiero pedirle que sea mi novia. Ah, a ver, ¿qué?
Bueno, o sea, sí, ¿no? O sea, casi, casi parece un castillo.
Si entresierras los ojos y si apagas la luz y te alejas unos 100 metros, sí, sí parece, ¿tú crees? Oigan, güeras, ya casi terminó de pegar los pósteres del castillo, pero la mera verdad mientras lo hacía, solo podía imaginarme siendo una princesa bien preciosa.
¿estaré soñando despierta? ¡no!
Yo también me disocié. Ha de ser el olor del pegamento, yo te veo tres ojos.
¿cero es eso? Yo también me estoy imaginando cómo sería mi propio cuento y así.
¿no les pasa? No.
Pues, mi cuento sería, sería, sería, sería, sería, sería. Cásate con un príncipe, decían.
Dejarás de limpiar, decían. Príncipa.
Príncipe, llegaste. Sí, ¿tú crees?
Ya encontré el zapato perdido que te regalé. ¿el que dejé en las escaleras?
No, el que dejaste adentro de la chimenea, ¿tú crees? ¿eh?
¡oh! Dejado.
La próxima lo tiro al pozo. Gracias, príncipe, pero como ya está quemado, chin, ya no lo puedo usar, así que mejor.
No te preocupes, príncipa, mejor ponte este otro, que te compré igualito al anterior, ¿tú crees? Ah, gracias.
Uy, cuando me casé, no creí que tuviera pésimos gustos para los zapatos. Y mira, príncipa, te traje este vestido para el baile de esta noche.
Oh, príncipe, teniendo una princesa estuvo peor que la última película de blancanieves, ¿ustedes creen? Como los cuentos de antes.
Esos de los que el mundo ya se olvidó, ya se olvidó, ya se olvidó, ya se olvidó, ya se olvidó. Ya llegaste, mi capelupita roja.
Ay, pero qué cariíta, de seguro, tienes hambre. ¿te ofrezco dedos de pulgarcito?
¿guaraches de logro fifaifo? ¿gustas degustar chicharrón de los tres cochinitos?
Me gustaría comerte. Es que sí tengo harta hambre.
Es que me mordí la lengua. Y unos taquitos de cheresada.
Ya ves que es bien lengua. Y para comerlos, pinocho te mandó tortillas.
Y peter, pan. A ver, ¿no te mandaron buenos chistes?
No, pero lo que sí me mandaron son toppers. Porque te voy a dar hasta para llevar.
Ah, bueno, pero me voy a echar un coyotito primero. Perdón, perdón, perdón, perdón.
¿y qué esperanzas de que ese lobo alguna vez me hiciera nada, güeras? En tu caso, eso es algo bueno.
Se ve que ese lobo ronca por todas partes. ¿qué le sabes o qué?
No, nada, nada. Es que, amiga, date cuenta.
¿no recuerdas que ayer se quedó dormido con el micrófono prendido, prendido? Estos los míos.
Este de seguro no se lo sabe. Seguro no se lo sabe.
Seguro no se lo sabe. Ahora que el príncipe se coma mi manzana con caramelo, gordolobo y papaloquelite, caerá rendido a mis pies.
¿dónde está mi princesita? ¡ay, caballos en el establo!
¿y mi princesa? Soy yo.
¿qué no ves? Pues, por desgracia, sí.
¿no me compran unas manzanitas? No, y te me largas.
Llévame contigo y vámonos porque aquí espantan. Vámonos.
¡es cobarde! Toma tu bendiga manzana.
¿pero quién hizo este muñecote? Tú me hiciste con tu magia, te digo.
Bueno, más bien me hicieron mis papases en una noche de frío, te digo. No, no, mira, mejor te explico.
Una vez que agarra mi papá, que agarra, que le dice, le dice, le dice a mi mamá, y si hacemos un muñeco, le dice, que agarra mi mamá, que le dice, ¡ay! Me dejaste helada, le dice, que agarra mi papá, que le dice, usted no diga frío hasta que vea el ajusco, le dice.
Y por eso estoy aquí, te digo. Pues, entonces, ¿qué, muñeco?
¿no quieres venir conmigo a mi castillo de hielo? Porque ya terminé con mi novio y libre soy.
Híjole, es que, es que soy olaf. Sí.
Y adiós, que te vaya bien, que te vaya bien, que te vaya bien, que te vaya bien, que te vaya bien, que te vaya bien, que te vaya bien. Sí, tienen razón.
Mejor armemos el castillo. ¿armemos?
Eso me suena a manada. Yo voy a limpiar el área de cosméticos que está muy desatendidita.
Ay, ya sé. Ay.
Ay. Es por la química, ¿verdad?
Sí, bueno, no, bueno, ay, no sé. Ah, tranquilo, hijo, no me lo tienes que decir.
Eh, ¿te gusta...? Sí.
Ay, y mucho. No, digo que si te gustaría traerme un vaso con agua, porque estos temas me ponen muy nervioso y me secan la boca.
Ya, putarco, esto es en serio. Quiero pedirle que, bueno, quiero que, que ella y yo...
Hijo, tranquilo. Sé lo que quieres decir.
No sabes cómo pedirle a kim que tú y ella cuiden a tu hermanitito. No, putarco.
Quiero pedirle que sea mi novia. Ah, a ver, lo de...
¿qué? ¿tu novia?
A tu mamá le va a dar algo. Dale, chamaca.
¿no has escuchado eso de mucho estorbe el que no ayuda? Es que, ¿por qué les cuesta tanto a los hombres ver las señales?
Ah, es esa plática. Chicas, aquí la bolsona de la kim tiene algo muy importante.
Hay bastante que decirnos. Ay, ¿y yo por qué sé chiflar así?
Ya chifló. Ay.
Chicas, reunión urgente. ¿a quién hay que funar en redes?
Estero es eso. Consejo de chicas.
Kim quiere que un chico le llegue. Uy, mi especialidad, güera.
¿tú sabes cómo? No, digo que soy especialista en mandar señales y que no me peleen.
No sé cómo lo lograste, irina, pero así fue. Armaste el castillo.
Y por eso te voy a dar una paletita de premio. ¿qué?
Y una estrellita en la frente. ¿y yo cómo sé eso?
¿qué tal, príncipe? ¿estás bien?
No, príncipe. Estoy vigilando que no venga esa escuincla arrobajolotitos.
Ah. ¿lo dices por el ajolotito que le va a pedir a la kimberly que sea su novia?
¿qué? ¿el cara de caballito de mar le va a pedir qué a mi kim?
La niña insoportable. Mira, kim, desde hace mucho tiempo quiero decirte lo que pienso y...
Ya, justeto, pídeme que sea... La verdad es que no sé cómo...
¿cómo? ¿ya lo sabías?
Mira, te ahorro la pregunta antes de que te desmayes. Sí, sí quiero ser tu novia, justeto.
Creo que les dio mucho gusto.