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No, no se preocupe, señora. Pregunte.
¿está casado o no? Clarita, clarita.
No, no. Entonces, ¿está enamorado?
Porque me imagino que novia sí tiene. Gaviota, creo que si empezamos a las seis de la mañana, por la noche tendremos listo el balance.
Muy bien, doctor. Entonces voy a estar aquí a esa hora.
¿quiere que le mande el chofer? No, no es necesario.
Bueno, pero sí me va a permitir llevarla. Gaviota, ¿qué le pasa?
Es que me da mucha pena decirle esto, pero ¿qué cree? Mi mamá lo quiere conocer.
Es que fíjese, como que hoy anda toda desesperada y pues se me puso bien terca. Entonces yo me quiero disculpar con usted porque sé que está muy cansado.
Y si le pido que suba a conocerla, pues lo voy a entretener más, pero pues será la mejor manera de carmarla. No sé si me entienda.
Es que son cosas de las mamás. No lo tome a mal, pero es que ella tiene la curiosidad de saber quién es mi jefe.
Y si ve lo decente y educado que es usted, pues se va a quedar tranquilita. Gaviota, dígame una cosa.
¿estoy bien presentado para visitar a su mamá? Claro que sí, doctor.
Entonces vamos a que me la presente. Muchas gracias.
Pase, por favor, doctor. Permiso.
Siéntese. ¡mamá!
¡mamá! ¡ya llegué!
Anda encorajinada, pero ahorita se le pasa. Venga un momento, clarita.
Ay, si cree que ya se me bajó la ruina. Válgame dios.
Le presento a mi mamá. Mucho gusto, alonso santovelle.
Igualmente, pero nada más. Mire, ¿en qué facha me vino a encontrar?
Siéntese, por favor. Está usted en su casa.
Gracias. ¿está abierta?
¿para esta lado la visita? Sí.
¿cómo así? No dilato nadita.
Permiso. Qué pena, doctor.
Debía haberle dicho a mi mamá, pero como no sabía si usted iba a aceptar venir. ¿le ofrezco algo de tomar?
Sí. ¿se lo cambio por un tequilita?
No, no, no. El café de hoy está bien.
¿se va a arriesgar? No puedo desairar a su mamá.
Bueno, espero que le guste. Mija, atienda a su jefe.
Ande. Calienta el cafecito.
Sí. Después de usted, señora.
¿y usted hace que mi muchacha se trasnoche hasta la madrugada? Laíta.
Lo que pasa es que estamos algo atrasados de trabajo. Pero eso se va a terminar pronto.
Bueno, eso espero. No, sí, yo entiendo.
No quiero que piense que ando de retobona. Es más, estoy muy contenta de que mi hija trabaje con una persona tan educada, tan decente, tan caballerosa como usted.
Gracias. Le voy a ser franca, doctor.
A mí me da una tranquila saber que cuando mi muchacha sale tarde del trabajo, me la traiga para la casa. Pero también me preocupa que usted llegue tal noche a la suya.
Gracias. No se preocupe.
Es lo menos que puedo hacer. Oh.
Oiga, ¿qué pasa? ¿está ahí es casado?
Ma, por favor. No, pues yo le pregunto, ¿qué tal si su señora lo está esperando?
¿quién no sabe que las esposas, pues, se encorajinan toditas cuando los maridos se la pasan el día entero trabajando en la oficina con otra mujer? Y más, cuando está tan chula la muchacha, ¿o no?
Usted pregunte lo que quiera, señora. No.
Es que después va a decir que, que yo me estoy metiendo en su vida privada. Y...
No, no se preocupe, señora. Pregunte.
¿está casado o no? Clarita, clarita.
No. Entonces, ¿está enamorado?
Porque me imagino que novia sí tiene. Clarita, clarita, ya párele.
Esas son preguntas de su vida privada. Ay, a mí no me parece.
¿qué tal que tiene novia? Y lo está esperando.
Y nosotras aquí, muy quitadas de la pena, entreteniéndolo. Además, piense una cosa, gaviotita.
Se la puede echar de enemiga. Y eso sí que no.
La verdad es que tuvo un amor. Pero eso ya acabó.
Y no tiene compromiso. Madre santita, ya, ya, ya, por favor, mira.
Con tanta pregunta, por favor, ya, por favor. ¿no está bien?
Sí, mejor. Mira, come.
Bueno, solo quería saber si tu jefe tenía algún compromiso. Ay, porque luego se ve que es un muy buen partido.
Y como está en edad, pues, caradera. Oiga, doctor, ¿no ha pensado en matrimoniarse?
Doctor, no tiene que contestarle a mi mamá esas preguntas. Gaviotita, no es por andar de chismoso.
Nada más es para conocerlo. Señora, yo no creo que haya una mujer que me soporte.
El trabajo en el consejo no me deja tiempo de nada. ¿no es verdad, gaviota?
Sí. Bueno, hasta parece que está cumpliendo una manda.
Bueno... Digamos que el trabajo ha sido mi salvación.
Pero, ¿cómo así? Mantenerme ocupado.
Me ha servido para superar la muerte de mi esposa. La muerte de lucero dejó en mí un gran vacío que he tratado de llenar con mi trabajo.
Es todo lo que les puedo decir. Ay, bueno, salud por la difuntita.
Que en gloria esté. Y también por tenerla aquí en su pobre casa.
Para mí es un placer estar con ustedes. Salud.
Salud, ma. La muchacha es la mejor trabajadora del país.
Ella no tiene miedo ni pereza. Desde que nació, ha sido re...
Inteligente. Ma, el doctor ya debe estar aburrido de tanto que hablas de mí.
No. ¿pero por qué va a estar aburrido, mija?
¿a poco le estoy pidiendo que le aumente el sueldo? ¿o dije alguna burrada, doctor?
No. No, no, no.
No diga eso. En todo tiene razón.
Su hija va a llegar muy lejos en ese rete. Sirva el otro cafecito al doctor.
Esto se está poniendo rete bueno. Oiga, ¿qué tan lejos va a volar mi gaviota?
Va a llegar... Al doctor solo le gusta la ópera y nosotros no tenemos eso aquí.
¿cómo así? Pero eso...
Nadie le entiende. Solo se la pasan pegando a chicos gritotes.
Refe, usted eso... ¿eh?
Oiga, gaviatita, una cancioncita a su jefe. Ma, ma, o sea, ¿cómo cree?
Usted no sabe lo chulo que canta mi hija, de verdad. Sí, lo sé, lo sé, lo sé, señora.
Varias veces la he escuchado cantando en la oficina. Mire, doctor, ya es tarde y mañana tenemos que empezar a las seis.
Sí, sí, sí, sí, tienes razón. Es hora de ir.
Señora, encantado de conocerla. Y no se preocupe, que su hija está en buenas manos.
Sí, estoy de lo más contenta y tranquila. Ay, con semejante caballero.
Ay, hasta me gusta pa' ayer, ¿no? Ma, clarita, clarita, clarita, clarita.
No le acaso es que mi mamá es muy bromista. Sí.
Yo me retiro. Estuve muy contenta platicando con usted.
Regrese cuando quiera. Gracias.
Lo haré. Se lo prometo.
Muchas gracias de nuevo. Que le vaya muy bien.
Doctor, tengo mucha pena con usted por todo lo que le dijo mi mamá. No, no, no, no, no se preocupe.
Yo la pasé muy bien. Es que, es que se lo agarró así a pregunta, pregunta, pregunta y...
Ese interrogatorio de novio. No me lo hacían desde que era adolescente.
Hasta mañana. ¡clarita, por favor!
¡levió los ojos! ¡levió los ojos!
¡ya, clarita, por favor! ¡ay, dios mío!
¡ya, clarita, por favor! Todas sus imprudencias, clarita.
A ver, ¿para qué me pidió que trajera a mi jefe? Ya tiene las tripas descocidas de la pera con todo ese montón de preguntas que le hizo.
¿sabe qué va a creer? Que lo traje solo para que me organizara algo con él.
No ve, mija. Ese santo señor anda todo encandilado por usted.
¿qué? Párele, párele.
Usted no me va a armar ningún cuento con el doctor santoveña. ¿por qué él a mí?
Solo me ve como ahí una máquina de trabajo. Máquina, ¿cómo así?
Sí, sí. Y ahora si lo dice por el beso que me dio.
Pues yo creo que ni se enteró. Mira, es tan despistado que podría haberle dado el beso a la puerta, a la pared, a la televisión.
Y él, ni él cuenta. Pero a usted también le gusta.
No me injure así, caramba, porque no se lo voy a permitir. Oiga, mija.
No, no, no. No me...
Ya ni la muela, clarita. Usted sabe muy bien que yo solo he querido una vez en mi vida.
Y todavía traigo clavada esa estilla entre pecho y espalda. Así que entre el doctor santoveña y yo no hay nada, nada de nada.
¿entendió esta cabecita? ¿él sabe lo del rodrigo y usted?
La verdad no lo sé. Él es mi jefe, no mi paño de lágrimas.
Pero me imagino que algo sabrá porque me ha pescado con rodrigo peleándome por teléfono. Pero no conoce toda la historia.
Y tampoco me gustaría que la supiera porque la verdad es que me daría mucha pena. Sobre todo eso que anduve tras un hombre casado y todo ese rollo que me inventaron en el corporativo.
Es muy vergonzoso, ma. A él eso no le va a importar.
¿no dice que peleó mucho para que usted se quedara en el trabajo? Si después de cuatro años de viudo no se ha dado tiempo de tener novia y se la pasa con usted día y noche, trabaje y trabaje.
Eso se le nota a leguas. Que no es feliz.
Clarita. Pero ahora tiene la oportunidad de querer una mujer.
Clarita, por dios. Mi jefe se porta muy bien conmigo.
Nunca, nunca se le ha escapado una mirada, ni una indirecta, absolutamente nada. Lo que pasa es que, bueno, ay, él es todo un caballero.
Y por discreto no se atreve a hablarle derecho. Pero para mí, que está al tanto del rodrigo.
Y por eso, mi hija, yo lo vi con estos ojos como la miraba. Sus ojitos le brillaban nada más de verla.
A ver. Yo estoy haciendo otra telenovela, clarita.
A ver, dígame. ¿él no se puso celoso cuando la cachó hablando con rodrigo?