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Dame una explicación lógica. Sí,sí la hay.
Pero estoy harta de darte explicaciones de todo lo que hago. Estoy hasta el gorro de vivir esta tensión.
Que si el doctor santo beña me mira, que si dijo, que si tornó. Yo les agradezco a los dos sus atenciones.
Pero estoy harta, fastidiada. Se han portado como un par de niños.
Hola, amiga beatita. ¿por qué no has estado contenta en su cumpleaños, eh?
Todo empezó en la mañana, ma. Cuando aarón me encontró en el cuarto con el doctor santo beña.
Pero, ¿cómo así? Afortunadamente, rodrigo ya está curado de espanto con las intrigas de su primo aarón y no le echó bronca al doctor.
Pero, después de las dos orquídeas y los dijes... Ay, ay, clarita.
Usted no sabe la nerviolera que me he cargado todo el santo día. Es que no han hecho otra cosa más que arrebatarse la palabra.
No dejaban hablar a nadie. Se dieron ahí un quien vive de historia, de agaves, de tequilas.
Bueno, de todo, de todo por lo que le pasaba por la mente. Pero, ¿el rodrigo se portó a gente con el doctor?
¿o qué no? Bueno, sí, la verdad estuvo muy controlado.
Aunque eso sí, no dejó de gritar a los cuatro vientos que me amaba. Le contó a todo el mundo cómo me había conocido.
Que había hecho su tequila pensando en mí. Hay un montón de cosas requetebonitas, pero bien alocadas, ma.
¿sabes? A veces como que me da la impresión de que...
De que rodrigo no está muy cuerdo que digamos. Imagínese, clarita.
Quería que firmara el libro de visitantes ilustres como la futura señora de la montalveña. A ver, a ver.
Dígame si eso no es un disparate. ¿y usted lo firmó?
Ay, no, no. ¿cómo se le ocurre?
Me descuartiza las montalvo y con toda razón. Yo creo que en parte lo hizo para mortificar al doctor santoveña.
Por eso me la pasé bien nerviosa temiendo que... Que, que rodrigo armara un escándalo de esos, de esos que él acostumbra.
Bueno. ¿y su jefe qué hizo cuando el montalvo le echó tantos piropos?
No, pues nada. Él es muy correcto.
Bueno, claro que para no quedarse atrás empezó a decir que yo tenía un gran futuro en el consejo. Que a lo mejor terminaría en un gran puesto en una oficina en estados unidos, en europa.
Ay, ¿otra vez europa? No, no, no se me acalambre.
Hombre, seguro lo dijo para molestar a rodrigo. Ahora entiendo por qué estoy tan agotada.
Afortunadamente todo se acabó. Y los dos ya terminaron tranquilitos.
Me están esperando en el restaurante, ma. Descanse.
Voy a despedirme de los invitados y regreso a acostarme. Qué felicidad tenerte conmigo.
Ay, hija. Imagínese yo cómo estoy.
Es que... Con ese detalle hermosísimo de mi rodrigo, pues, se llevó la tarde.
Recuéstate. Cuídese, mija.
Lo que sea de cada quien, doctorcito, tiene lo suyo. El joven rodrigo es el bueno.
Me imaginé que eras tú, prima. Eres el único loco que puede dar serenata con tambora en un hotel.
¿y ahora qué quieres? ¿qué quiero?
Hablar contigo. Ya estuvo, muchachos.
Esta vez me tienes que escuchar, rodrigo. ¿y ahora de qué quieres hablar?
¿y ahora de qué quieres hablar? Sobre mariana franco y el doctor santoveña.
¿otra vez? Otra vez.
Y créeme que me duele verte en esta situación tan ridícula. Y me duele mucho.
Cuando ellos te están traicionando tan abiertamente. Eso es mentira y tú lo sabes.
No, no. Eso es mentira.
Rodrigo. Una noche juntos en un sanillo.
Mejor cállate. Esta vez te juro que no es ningún invento.
Los testigos están aquí. Puedes hablar con miller.
Con el igual. No.
¿para qué te confirmen? Ellos creían estoy mintiendo.
Los tres vimos cuando el doctor le ha colocado un collar a gaviota. Estaban en la habitación de ella.
Y si te queda alguna duda, pregúntales a ellos. Porque el equipaje de ambos estaba en la misma habitación.
Ya cállate los hijos. No hay ninguna equivocación.
Ya quítate la maldita venda de los ojos. Quítatela.
Tu gaviota es una... ¡ya déjame estar!
Un montalvo. Yo también me cansé, señor ingeniero.
Me armé de paciencia. Habíamos hecho un trato de no agresión.
Y lo de los músicos fue realmente descortés. ¿le parece descortés?
Sí. ¿no es más descortés lo que hicieron usted y gaviota allí en mazanillo?
¿eh? Un equívoco.
Un equívoco que ustedes estuvieran en su habitación. Un equívoco que su equipaje también estuviera ahí metido.
Lo fue, ingeniero. Y si lo quiere creer o no, ese es su problema.
No tengo por qué darle más explicaciones. Ni tampoco las quiero escuchar.
Estoy cansado de sus explicaciones. ¿qué está pasando aquí?
El ingeniero montalvo me reclama lo que sucedió en el hotel de mazanillo. ¿otra vez, rodrigo?
¿no te lo había explicado ya? Sí, pero nada más a medias.
Porque no me dijiste que el equipaje del doctorcito estaba en tu habitación. Y además, ¿qué me dices de la llamada telefónica que te hice como a las doce de la noche?
¡él contestó el teléfono! Sí, sí.
Así que, ¿qué explicaciones me... Hablaste con alon, ¿verdad?
Él te envenenó con sus puercas conjeturas. A ver, dame una explicación lógica.
Sí, sí la hay. Pero estoy harta de darte explicaciones de todo lo que hago.
Estoy hasta el gorro de vivir esta tensión. Que si el doctor santoveña me mira, que si dijo, que si tornó.
Yo les agradezco a los dos sus atenciones. Pero estoy harta, fastidiada.
Se han portado como un par de niños. No han hecho más que jugar conmigo todo el santo día.
Yo no pude trabajar tranquila pensando en él. ¿y en qué momento se iba a presentar esto?
Nada. Yo quiero estar en paz.
Quiero vivir como una persona normal. Y no puedo.
Esto es demasiado para mí. Acabaron con mi paciencia.
Pues ya no te canses más. Porque yo también ya perdí la paciencia.
Ya me cansé de jurarte que no te voy a volver a molestar. Que no te voy a volver a llamar.
Pero esta vez te lo voy a cumplir. Ya estoy empezando a creer todo lo que dice la gente.
Que me estoy quedando loco. Pero ¿sabes qué?
No vales la pena. Así que les juro.
Les juro a los dos. Que los voy a dejar en paz.
¡se los juro! Rodrigo.
Se acabó, gaviria. Siento mucho lo ocurrido.
Eso se veía venir, doctor. Y mire, la verdad, no estoy de humor para seguir hablando de lo mismo.
Discúlpeme, por favor. Para mí que su primito volvió a meter su cizaña.
Porque rodrigo nos reclamó que la maleta del doctor estuviera en mi cuarto. Pero yo le aclaro que...
No, no, claro que no, clarita. Ya se acabaron las explicaciones.
Estoy hasta el gorro de justificar con él todo lo que hago. Me la paso en la angustia cada día, cada hora, cada minuto, pensando en lo que pueda pasar con rodrigo.
Pero hoy, hoy ha sido el día más espantoso. Yo ya no puedo seguir así, ma.
Pero compréndalo, mija. El muchacho está celoso.
No, no, no, ma. Rodrigo ya se pasó de la raya.
Es que no podemos seguir así. A ver, imagínate qué más va a venir.
Más allá de la emoción. Que me provoca verlo.
Me invade, me invade todo el pánico. Rodrigo dijo que ya no iba a volver a molestarme.
El montalvo siempre dice lo mismo. Pues ojalá que esa sea la definitiva.
Porque es que yo ya no puedo vivir así. Yo necesito que me deje en paz.
Bueno. Daniela.
¿qué, qué tienes, rodri? Daniela.
Cálmate. Dime qué fue lo que pasó.
No, no, rodri. Eso no fue así, no.
¿tú qué sabes? Bien te he dado de qué me quieres saber.
¿qué sabes? Sí.
Rodri, es cierto. Gaviota me llamó muy preocupada para explicarme.
Es verdad. El equipaje de su jefe estaba en su cuarto.
Pues porque él acababa de llegar para felicitarla. Y fue entonces cuando...
Sí, ya lo sé. Pasó aroni, uno de los empresarios.
Pero no me refiero a eso. Ya no quiero perseguirla.
Es el día más terrible de mi vida. Y quiero decirlo todo.
No, rodri. Gaviota te ama.
Se cohibió conmigo delante de él. Hasta le tuve que reclamar.
Hice tantas estupideces. No te pongas así.
Tranquilízate. Tienes razón cuando dices que me estoy volviendo loco.
Rodri, cálmate. Yo te voy a ayudar.