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Como garantía, bueno, él puso su empresa. Ahora no te preocupes, págame el préstamo y problemas resueltos.
Con esto voy a poder ayudar a mis amigos. Gracias.
Yo te recomendaría que guardaras ese dinero en el banco hasta que se firmen las escrituras. Prometido, milik.
Cuídate. Felicidades.
Gracias. Hijo, hijo, mael.
Ay, dios mío, estás a cura. Bueno.
Saúl. Hola, maya.
Quería contarle a mael que logré vender la fábrica. Y a ver si nos veríamos en el restaurante de su papá para celebrar.
¿cómo sigue? A ver, saúl, escúchame, por favor.
Encontré a mael en la tina de su cuarto y no reacciona, me vio demasiado. Está inconsciente y ya llamé a una ambulancia, pero no reacciona y la ambulancia no llega.
Voy para allá. Ay, mael, y se me hace que tienes calentura también.
¿qué hiciste, escuincarero? Reacciona.
Hijo, hijo, teníamos un trato, los tres acordamos que el despertar sería del lunes de rodrigo cuando se casara. Sí, sí, así fue, pero desapareció en el momento que tu hija decidió terminar con el compromiso.
Y ahora que andrés está muerto, pues digamos que tenemos que llegar a un nuevo acuerdo. Pensé que tú y rodrigo eran hombres de palabra.
Y lo somos, pero también somos hombres de negocios. Por favor, siéntate.
Por favor. El despertar tenía una deuda mía.
Y andrés no podía pagarla, así que vino a verme y me pidió dinero prestado para liquidarlo. Como garantía, bueno, él puso su empresa.
Ahora no te preocupes, págame el préstamo y problema resuelto. Sabes perfectamente que por ahora no tengo cómo conseguir ese dinero.
Entiendo. Bueno, muy bien.
Déjame proponerlo. No voy a proponerte algo.
Y conste que lo hago porque somos amigos, ¿sí? Convence a tu hija de que te ceda la herencia en la lectura del testamento y después me vendes el despertar.
¿y qué del contrato con andrés? Lo rompemos.
No pasa nada. Puedes hacer con ese dinero lo que quieras.
No sé, cómprate otra hacienda más pequeña o vete de viaje. Lo que más te guste.
Déjame hacerte inmensamente rica, dalila. Déjame cumplir tus sueños.
Es que, de verdad, no hemos producido suficiente mezcal. No tengo cómo darle uso a los contenedores.
Están nuevos. Perdón, señorita, pero ese no es el problema de nuestra compañía.
Si no les pueden dar uso, pues lo siento mucho, pero la deuda se debe liquidar. Les queda una semana.
¿una semana? ¿y cómo voy a conseguir tanto dinero en tan poco tiempo?
Necesito más tiempo. Lo siento mucho, señorita arteaga, pero no puedo hacer nada para ayudarla.
Si no liquidan su deuda en siete días, nosotros procederemos legalmente. Yo sabía que mercedes tenía sus problemas de presión.
Yo sé, sebastián. Más me imaginé que fuera tan grave.
Ahora entiendo sus desmayos. Mi meche, sebastián.
Mi meche. Mi meche tiene sus días contados.
Su corazón ha estado frágil desde hace mucho tiempo. Por eso no podía tener emociones fuertes.
Entiendo que la muerte de andrés le haya afectado, pero... Pero no me explico qué fue tan fuerte para que haya desgastado así su corazón.
Era muy cercana a andrés. Nunca escuché que la mencionara.
Mercedes no era solamente amiga de la mamá de andrés. Sebastián, en realidad, doña meche era...
Era su... Perdóname.
Es maya. Ahora vengo.
... Salvar a mi hijo.
Tal, por favor, alcánceme allá, ¿sí? Algo pasó con mayel.
Necesito ir al hospital. No pierdas de vista a doña meche.
Y dale todo el amor que puedas, ¿sí? Y asegura que te dé sus medicinas.
No tengas cuidado, sebastián. Yo me ocupo de que las tome.
Y espero que todos estén con mayel. No te preocupes.
Seb. Sebastián.
Gracias, amigo. Buenos días.
Permiso. ¿dolió?
No me lo va a creer. Me quedé de protagonista en la obra.
Me urge ver a la maestra meche para contarle. ¿sale dónde está?
Voy a hablar con luna. Y te vamos a pagar todo.
Pero no te voy a vender. Porque la única dueña del despertar seré yo.
Vamos, dalila. Por favor, no te engañes.
No tienes ni un solo centavo. Andrés se gastó todo el dinero para pagarle al banco.
Hazme caso. Habla con tu hija.
Convéncela. Y, por favor, haz lo mejor que la última vez, ¿sí?
Cuando trataste de convencerla para que se casara con mi hijo. Yo no tengo la culpa que tu hijo resultara muy poco hombre para mi hija.
¿sabes qué? Yo de veras no te entiendo.
En vez de estar aquí reclamándome, deberías darme las gracias por haberte quitado a andrés de encima. ¿de qué estás hablando?
¿de veras no sabes quién le dijo a andrés que tú y federico eran amantes? ¿de veras no lo sabes?
No le robo más su tiempo. Dios mío, ayúdame a salir adelante.
Señor marcelo, ¿no cree que podríamos posponer un poco la deuda? Lo siento, señorita arteaga.
Yo solamente soy un representante de la marca. No puedo hacer nada por usted.
Que tenga un bonito día. Con permiso.
Propio. Vamos.
No me veas con esa cara. Se la pasaba revolcándose por toda la hacienda.
¿cuántos lo vieron? Cualquiera le pudo decir.
Lo hiciste para perjudicarme y te salió lo contrario. Terminaste ayudándome.
Como lo has hecho siempre. Enfócate.
Y págame la deuda. No te conviene perderme como amigo.
Te voy a pagar todo, félix. Pero al final, vas a ser tú quien termine pagándome esta humillación.
¿y con qué me vas a pagar, dalila? No tienes un peso, dalila mondragón.