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Yo creo que me estaba preocupando de más. Héctor sigue adelante con sus planes de boda y por otro lado me dijo que rubí ya no iba a trabajar con él.
Qué bueno que estabas equivocado, porque no tendría el nombre que tú es cuando viera con tu mejor amigo. Eso no quiero ni pensarlo.
Más que como amigo, yo veo a héctor como un hermano. No pensé que fuera tan difícil decir esto.
Marco, yo también tengo algo que decirte. Bueno, pues debe ser algo también muy serio.
Porque por alguna razón durante la cena ninguno de los dos nos atrevimos. Bueno, está bien, si ya llegué hasta aquí, pues a ver, ¿cómo se hace esto?
Cristina, ¿quieres ser mi novia? Marco, yo quisiera decir...
Es que te juro que desde la secundaria no le decía a ninguna mujer que siquiera ser mi novia. Marco, no puedo aceptarlo.
Lo siento. Bueno, cristina, tú y yo nos llevamos muy bien, nos gustamos.
Marco, por favor, escúchame. Tú sabes que también he estado tratando a cayetano.
Y aunque no somos novios todavía, no puedo seguir saliendo contigo, porque me enamoré de él. ¿por qué esa cara?
Me siento mal contigo. No, no tienes por qué.
Al contrario, te agradezco tu sinceridad. ¿sabes algo?
Yo pensé que me ibas a decir que sí, que... Que cayetano lo iba a seguir viendo como amigo cada vez estaba.
Lo siento de veras, marco. No quise desilusionarte.
Yo sabía cómo estaban las cosas. Tú eres muy especial, cristina.
Si te decidiste... ...
Por cayetano, debes ser alguien muy valioso. Tú tenías razón, rubi se llevó la foto de héctor.
¿y cómo lo sabes? ¿a poco te lo dijo esa desgraciada?
No, no, no empecemos otra vez. A rubi se le cayó y se estrelló el vidrio del marco.
Se la llevó para cambiarlo y mañana me lo regresa. Por favor, ya no andes de malpensada, ¿sí?
Solo haces que me preocupe sin razón. No, mi niño, si no es por mortificarte, sino que...
Mira, para mí... ...
Más vale estar siempre con los ojotes bien abiertos. Es que no hay nada por lo que yo tenga que preocuparme.
Déjame disfrutar tranquila estos últimos días antes de mi boda, ¿sí? Por favor.
Está bien. Pero lo que sí no voy a dejar de hacer es protegerte.
Voy a hacer todo lo que esté en mis manos para que ese día... ...
Cuando unas tu vida con el joven héctor... ...
Nada ni nadie empañe tu felicidad. Ay, mi nana.
Ay. Hasta me atarando.
Avísele a mi mamá que voy a llegar tarde, porque salí con paco. A mí le bailugo con él.
Usted solo háblame el favor de decirle a mi mamá lo que le pedí. Oye...
Pero por lo que me dijo cristinita, ese muchachito no es de tu tipo. No tiene lana como para sacarte de aquí, de esta vecindad que tanto odias.
Si eso es lo que le preocupa, quédese tranquila. La vida da tantas vueltas.
Pues como no esperes que de la noche a la mañana se vuelva millonario... ...
Porque la vida no es como los cuernos en el cuervo. No te cuentes rubi, que con un beso el sapito se convierta en príncipe, no mi reina, ¿eh?
Te aviso a mi mamá, ¿sí? Traje cerveza sin tequila.
Oye, ¿cómo te fue con cristina? Cristina me mandó a volar.
A ti la hermana te entrenó por no tener lana y a mí, la otra me mandó a volar porque prefirió a un hombre que trabaja de chofer. ¿cristina se hizo novia de cayetano?
Creo que todavía no son novios, pero lo prefirió a él. Ya tomó su decisión.
Ni modo, me tocó perder con quien menos lo esperaba. Oye, pero espérate, ¿te vas a resignar así de fácil?
No, no, no. Como los buenos toros, ante el castigo voy a sacar la casta.
¿sabes qué? Mejor vamos a cambiar de tema.
Lo que habríamos de hacer es que te eches una cerveza conmigo. No.
Yo te aguanté cuando rubi te tronó, ¿no? Así que ayer por ti, hoy por mí.
Brindemos por las hermanas pérez que nos trozaron el corazón a los dos. Pues salud.
Salud. ¿me estás pasando bien?
Más que bien. Me siento tan contenta, tan viva.
Te ves hermosa. Quiero recordarte así siempre.
Héctor, yo no sé qué pasa mañana, pero... Pero quiero que sepas que este momento no lo voy a olvidar nunca.
Y también quiero confesarte algo. ¿qué?
Que soñé que estábamos así, juntitos, bailando, en tus brazos. Yo también he soñado contigo, rubi.
No sé. Cuando empecé a quererte, tenía tantos deseos de estar así contigo.
¿quieres que mejore el tequila o con la chela estamos bien? Depende.
Si sigo hablando de rubi, voy a terminar con el tequila. Pues no lo echamos.
¿qué pasó con lo que me contaste? Eso de que sentías celos de héctor.
No, te expliqué que no eran celos, sino que me preocupaba que rubi se acercara a él. Sería su blanco perfecto.
Él tiene mucho dinero. Pero ya estás tranquilo.
Yo creo que me estaba preocupando de más. Héctor sigue adelante con sus planes de boda y...
Y, por otro lado, me dijo que rubi ya no iba a trabajar con él. Qué bueno que estabas equivocado.
Porque no tendría el nombre que tu ex anduviera con tu mejor amigo. Eso no quiero ni pensarlo.
Más que como amigo, yo veo a héctor como un hermano. Y si rubi anduviera con él...
Aunque no se trate de héctor, tienes que aceptar que, tarde o temprano, rubi va a andar con alguien más. Eso es lo que más rabia me da, saber que ella puede estar con otro.
Otro, del que no va a estar enamorada, ¿eh? Porque rubi me sigue queriendo a mí.
No tengo dudas. Ella me ama y no ha dejado de amarme.
Ese es mi punto, alejandro. Aunque te adore, no te puedes aferrar a lo que ella siente.
De todos modos, no va a volver contigo. Sabes, no te queda más que olvidarla.
Lo he intentado, pero la tengo presente siempre, en cada momento. Y cuando la veo, revive todo el amor que le tengo.
Alejandro, tú no quieres olvidarla. Eso es lo que pasa.
Ya no sé si quiero o no, marco. Lo que sí te puedo decir es que la sigo sintiendo mía.
Mientras rubi me ama y yo a ella nos pertenecemos. Si no haces las cosas así, te vas a hacer mucho daño.
Ella tomó otro camino. Ya decidió alejarse de ti.
Métetelo en la cabeza. Ya lo sé, marco, pero me quiere y yo a ella.
Por eso, no quiero ni pensar que rubi pueda estar con otro, en los brazos de otro. Besándose con otro.
No te me haces mentiras. Estoy feliz, simplemente feliz.
Yo también, rubi. Quiero estar contigo.
Solos los dos, sin que exista nada más. Solos tú y yo.
Es tarde. Ya no tengo que regresar a mi casa.
No, no, no. Es que ya me tengo que ir.
Pero no quisiera irme. Fue maravilloso, héctor.
Una noche que jamás voy a olvidar. No digamos nada, héctor.
Vamos a quedarnos con el recuerdo de esta noche. Solo dame un último beso.
Adiós. No, no, no tiene caso.
No tiene caso negarlo. Tú y yo nos queremos.
Es que no dejo de pensar en que mañana todo esto que vivimos, todo lo que sentimos, lo vamos a tener que olvidar. Vamos a tener que enterrarlo para que no nos haga daño, ni haga daño a otros.
¿qué vamos a hacer, rubi? Tú ya sabes que yo te amo.
Pero conocemos las circunstancias y no podemos lastimar a maribel inútilmente. Ni tú ni yo queremos que ella y alejandro sufran.
Sí. Sí, así es, mi amor.
Por eso no debemos tomar ninguna decisión precipitada. Vamos a darnos unos días para pensarlo, ¿sí?
Yo te busco el lunes en tu oficina. Al cabo, no le hemos dicho a maribel que ya no voy a trabajar contigo.
Héctor, yo sé que va a pasar lo que tenga que pasar. Solo quiero que te acuerdes que yo te amo tanto, que lo único que quiero es que tú seas feliz.
Perdón. Es que anoche dormí muy mal.
Cuando entró tu llamada, casi acababa de quedarme dormido. Ay, mi vida, ¿te desperté?
No, no importa. Estoy muy preocupada por ti.
Te ha dolido la cabeza, no duermes bien y estás pálido. En vez de desayunar, creo que mejor te llevo al doctor.
No, no, no, esté bien. No, pues no parece.
Dime, ¿tienes algún problema? Todo está bien, solo tengo mucho trabajo.
¿nos vamos? Sí.
Pero antes déjame decirte lo que estoy haciendo por ti, mi amor. Hoy empiezo mis terapias.
Y no me importa cuánto me duelan. Estoy decidida a mejorar.
Porque ya alejandro me dijo que después, con una cirugía, puedo incluso llegar a dejar esta órtesis. Qué bueno, me alegro por ti.
Yo sé que me quieres como soy. Pero, ¿te imaginas?
Sin la órtesis vamos a poder hacer muchas más cosas juntos. Como ir a bailar, por ejemplo.
Bueno. No, la señorita maribel salió.
Pero... ¿urgente?
A ver, dígame de qué se trata. ¿está usted segura?
Madrina va a llevarme las invitaciones hoy a la casa. Y ya podemos repartirlas.
¿cuándo quieres que lo hagamos? Perdón, ¿qué decías?
Que ya están listas las invitaciones. Las empezamos a repartir mañana.
¿bueno? Sí, nana, ¿qué pasa?
Luego te llamo, nana. Gracias.
¿llevaste tus documentos a la iglesia? No, se me olvidó.
Héctor, ayer era el último día para llevarlos. Y hablaron para cancelar nuestra boda.