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Cristina y mi hija me necesitan y yo no quiero separarme de ellas. Por fin somos una familia.
Señor, por favor, ayúdame. Tengo tanto miedo.
No puedo aceptar lo que me dijiste del tumor que tengo. Voy a buscar otras opiniones.
Cayetano, desde mi punto de vista, no tiene caso. ¿y a ti qué más te da?
¿por qué no quieres que busque a otros especialistas? Cayetano, cuidado con lo que estás insinuando.
Yo de veras estoy preocupado por lo que te está pasando. De veras no, no quiero cuestionarte, pero tú entiendes cómo me siento.
Tengo miedo. Yo sé que estuvo mal.
Fue el momento. Yo te juro que ese beso no significó nada.
¿no? Rubí está muy deprimida y yo me siento culpable por no haber estado con ella.
Justificaciones hay muchas, alejandro. El hecho es que la besaste.
Así que necesito que pienses. Es muy bien lo que va a pasar con nuestra relación.
Eso no tengo que pensarlo. Tú sabes que te amo y me quiero casar contigo.
Sí, alejandro, yo también te amo, pero no quiero casarme contigo así. Es mejor esperar a que los dos pongamos en orden nuestros sentimientos y nuestra cabeza.
Porque de otra manera esto nunca va a funcionar. Hoy me di cuenta de algo, alejandro.
Rubí no te es indiferente, ¿verdad? ¿lo ves?
A pesar de todo, rubí sigue siendo muy importante para ti. Maribel, yo sé que tú lo amas.
¿qué? Pero como se están presentando las cosas, tal vez tu padre tiene razón.
Y lo mejor es que te alejes de él. Me duele aceptarlo.
También lo estoy considerando, porque aunque él esté muy afectado por la muerte de su hijo, hay cosas que yo no puedo pasar por alto. Debe ser muy difícil para ti vivir con el temor de que estando rubí en su casa pueda pasar algo entre ellos.
Sí. Rubí es capaz de utilizar la muerte de su bebé para acercarse más a él.
A mí también me preocupa la cercanía de ellos dos. Por héctor.
Yo sé que alejandro tiene razón en reclamarle a mi hijo. Pero, maribel, yo quiero suplicarte que lo convenzas de no hacer nada contra él.
Sí, se lo he dicho y no voy a dejar de insistir. Pero me preocupa que rubí le esté metiendo ideas en la cabeza a alejandro en contra de héctor.
Estoy muy confundido, marco. Amo a maribel.
Pero anoche rubí se quedó dormida en mis brazos y... Al sentirla tan cerca...
Pero dije que no era buena idea. ¿por qué no vas a llevarla a tu casa?
Entre el remordimiento y el dolor por la pérdida de tu hijo, vas a terminar cayendo nuevamente en los brazos de rubí. ¿y qué se supone que debo hacer?
¿alejarla de mí? Marco, la abandoné cuando más me necesitaba.
Por mi culpa perdimos a nuestro bebé. Yo no puedo hacerle lo mismo.
¿no puedes o no quieres? Maribel se dio cuenta de que rubí no me es indiferente.
Me preguntó y yo no pude negarlo, marco. ¿qué pasa, hija?
Quiero hablar contigo. No me gusta que estemos disgustados.
A mí tampoco. Pero en sobra sabes que no estoy de acuerdo con lo que hiciste en las vegas.
Ya te dije que fue por amor. No dudó, hija.
Pero las cosas deben de hacerse bien. Debiste esperar a que estuvieran casados.
Papá, no sé qué va a pasar con alejandro ahora que rubí perdió al hijo que esperaba. ¿cómo que va a pasar?
Supongo que alejandro ahora sí va a olvidar a rubí y se va a casar contigo. Eso sería lo correcto.
No me quiero adelantar. Está muy reciente todo y...
Papá, pase lo que pase entre alejandro y yo. No quiero que nosotros estemos peleados.
Yo lo único que quiero es que tengas un compañero digno de ti. Que no tengas que compartir con nadie más.
Hija, quiero pedirte un favor. Por supuesto.
Es cayetano. Tiene un problema serio y aunque yo le ofrecí mi ayuda, él no quiere aceptarlo.
Tal vez si tú hablas con él, logres convencerlo. ¿qué problema tiene?
Está desahuciado. Le queda muy poco tiempo de vida.
¿qué? Señor, no estoy aquí para reprocharte, ni para relegarte, ni para pedirte fuerzas para resistir.
Cristina y mi hija me necesitan y yo no quiero separarme de ellas. Por fin somos una familia.
Señor, por favor, ayúdame. Tengo tanto miedo.
Tú sabes por qué haces las cosas y... Y yo...
Acepto tu voluntad. Pido que tengas un poco de paciencia con alejandro.
Está pasando por un momento difícil. Es lo que estoy tratando de hacer, marco.
Y te agradezco tus consejos, pero la verdad no vine a hablarte de mí, sino de cayetano. ¿de cayetano?
Sí. De su enfermedad.
Marco, puedes hablar conmigo. Él le confesó todo a mi papá y sé que no quiere que cristina se entere, pero confía en mi discreción.
Nosotros solo queremos ayudar. En el caso de cayetano, solo se le pueden dar radioterapias.
Tú sabes lo que eso implica. Sí.
¿es la única alternativa? Desgraciadamente sí.
Pero cayetano no quiere estar en el hospital el poco tiempo que le queda. Prefiere pasarlo con su familia.
Pobre. Tanto que sufrió para alcanzar la felicidad y ahora...
También cristina va a sufrir mucho. Yo fui testigo de que ella siempre lo estuvo esperando.
Nunca dejó de amarlo. Y ahora que la relación de los dos va tan bien...
Qué injusta es la vida a veces, marco. ¿por qué le tiene que pasar estas cosas a la gente buena?
Ojalá que esta campaña logre muchas donaciones. ¿y cómo no van a donar viendo esos ojos tan bonitos?
¡ay, paco! ¿no te quieres llevar un póster?
No, no, no. ¿para qué?
La verdad es que el trabajo que yo hacía aquí me gusta mucho. Porque apoyamos a la gente que lo necesita.
Yo no hubiera querido que renunciaras. Tú sabes que fue por una razón personal.
Pero tal vez en algún momento me anime y regreso. ¡claro!
Yo te quiero, amiga. Vete, vete, vete.
Hola. Hola, ingrid.
¿qué haces aquí? Ingrid se...
Se quedó en tu lugar. Ah.
Si necesitan mi ayuda, me llaman y con gusto vengo. Muchas gracias, marina.
Llévate un póster. Sí, ándale.
¡ay, paco! ¿cómo crees?
No. No.
Pero... Te voy a extrañar a ti.
A mi trabajo, a mis amigos. Suerte.
Adiós. ¡paco!
¡jefe! ¡ex jefe!
Cuídate. Gracias.
¿estás bien? ¿estás bien?