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Las cosas no pueden cambiar de un día para otro. Y menos si seguimos tolerando que doña lola haga lo que se le dé su gana.
No se trata de eso. Pero en parte ella tiene razón.
Fernanda estaba acostumbrada a marco. Y aunque yo siempre le dije que tú eras su padre, creció con el cariño y la ternura de él.
Cristina, ¿estás segura de la decisión que tomaste? Adelante.
Te viajé a la fernandita para que te saludara. ¿cómo está mi princesa?
No le dije nada al cayetano ni a cristinita de que veníamos. Mal hecho, doña lola.
No tiene por qué ocultarlo. Yo quería verte, papá marco.
¿sabes qué, fer? Ya no me vas a decir papá marco.
Yo siempre, siempre te voy a querer. Pero tu papá es cayetano.
No, yo quiero que tú seas mi papá. Fer.
Tú y yo no nos vamos a ver en un tiempo. Necesito pedirte que cuides y quieras mucho a tus papás.
A cristina. A cristina y a cayetano.
Él es tu papá. No.
Tú eres mi papá. Mi querido cayetano.
Dígame. Ya no me vas a sufrir mucho como suegra.
Porque pronto va a venir mi galán con todo y su carro. Ay, ¿qué digo carro?
¡carroza! Y me va a sacar de esta vecindad.
¿y por qué está tan segura, doña lola? Bueno, primero porque lo vi en el horóscopo.
Y ese señor tan famoso que ve el futuro, me lo dijo ayer bien clarito. Yo fui a ver a mi papá marco ayer.
¿qué? Necesito hablar contigo.
Sí. ¿qué pasa?
Maribel. Quiero que sepas que ya asimilé las cosas.
Luis, esto ha sido tan difícil. Sí.
Para los dos. Pero por favor no me rechaces.
Yo quisiera que fuéramos amigos otra vez. Yo también.
¿crees que podamos? Pues si los dos queremos.
Yo también. Gracias, luis.
No sabes el gusto que me da que podamos volver a ser amigos. He estado muy preocupada por ti.
Fui muy egoísta. Estaba tan ensimismado en mi propio sufrimiento que me olvidé de pensar en lo que estabas sufriendo tú.
Yo estoy bien. La verdad, luis, siempre quise tener hermanos.
Así que espero que empecemos a tratarnos como una familia. No.
Nunca vamos a poder ser una familia. Entiendo que lo dices por nuestro padre.
Mi padre es genaro duarte. Yo sé que estás resentido con mi papá.
Pero si le das la oportunidad, cuando lo conozcas, te vas a dar cuenta de que es una gran persona. Vas a llegar a quererlo.
Por ahora, no. No lo creo.
Luis, esto que nos pasó puede ayudarnos a reflexionar sobre nuestras vidas. Por ejemplo, sofía.
¿no has hablado con ella? No.
Porque yo pensaba que era imposible que volviéramos a intentar algo. Pero últimamente he pensado mucho en ella.
Qué bueno, porque sofía y tú hacían una pareja muy linda. Desgraciadamente, yo me porté muy mal con ella.
Pero ahora creo que necesito verla, hablarle... Pues hazlo, luis.
Sofía no te ha olvidado. Y estoy segura de que juntos pueden ser felices.
Y si te sirve de algo, no es que sea chismosa. Ella se fue a ixtapa con su familia.
Yo sé que doña lola ha sido un gran apoyo para ti, pero no puedo permitir que no me tome en cuenta como tu esposo. Ya la conoces.
Doña lola es imprudente, pero no es mala. No, si yo no digo que sea mala.
Pero si va a vivir con nosotros, se tiene que adaptar a las nuevas reglas de esta casa. No se puede llevar a mi hija escondida a saber al marco.
Lo hizo porque pensó que era lo mejor. Ya nos explicó sus razones.
Cayetano, tienes que aprender a tener paciencia. Las cosas no pueden cambiar de un día para otro.
Y menos si seguimos tolerando que doña lola haga lo que se le dé su gana. Ay, no se trata de eso.
Pero en parte ella tiene razón. Fernanda estaba acostumbrada a marco.
Y aunque yo siempre le dije que tú eras su padre, creció con el cariño y la ternura de él. Cristina, ¿estás segura de la decisión que tomaste?
Porque a mí me parece que hablas demasiado de marco. Solo estoy siendo justa.
Marco estuvo con nosotras mientras tú decidiste abandonarnos. Vamos a ver.
Mira, lleva poquito de casados y ya se armó la bronca. Y todo porque la niña se le salió a decir que la llevé a ver al doctorcito.
¿a poco la llevó a ver a marco? O sea, ¿a poco no?
Ay, usted no entiende, doña lola. ¿de dónde se le ocurre al cayetano que la niña se va a olvidar así nomás porque sí?
Es el único papá que ha conocido. Ay, y menos se le va a quitar si usted la sigue llevando.
Pues sí, pero yo no lo hice para armar arruendes. Mis intenciones eran buenas.
Ay, espéreme porque ya me cansé. Ojalá.
Pues abusada con esas buenas intenciones, no vaya a ser que terminen echándola. Porque eso de que el casado casa quiere, pues que me echen.
Total, ¿qué? El adivino ya me dijo que un galanazo con coche y toda la cosa va a venir a sacarme de la vecindad.
Ay. ¿no se viste?
Al hablar con maribel sentí como, como si me hubieran quitado una carga de encima. Lo mismo sentiría si logras arreglar tus problemas con...
¿con arturo de la fuente? Sí.
Y precisamente por eso mi madre me pidió hablar contigo. ¿tu mamá?
Sí. Hola, mamá.
¿cómo estás? Bien, hijo.
¿qué tal, luis? Señora, me da mucho gusto verla.
Igualmente, luis. Bueno, como hasta aquí llega mi misión, los dejo para que platiquen a gusto.
Supongo que mi hijo ya te mencionó algo. Sólo que usted quiere hablar conmigo.
Al parecer sobre arturo de la fuente. Así es.
¿nos sentamos? Claro.
Yo conozco a arturo desde hace mucho tiempo. Por eso me tomé el atrevimiento de venir a hablar contigo.
Perdóname, doña victoria. No quisiera ser grosero con usted, pero lo que pueda decirme de ese señor no me interesa.
¿de verdad no te interesa saber nada de tu origen? ¿de tu familia, a la que te guste o no perteneces?
¿qué puedes perder con saber de dónde vienes, luis? Por primera vez, luis y yo pudimos hablar como hermanos.
Era que tú hayas tenido ese acercamiento con él. Yo quería darle tiempo, pero cada vez estoy más desesperado.
Es mi hijo. Quisiera abrazarlo, sacar toda esta emoción que siento.
Papá, es mejor que esperes un poco más. ¿pero por qué?
Si luis ya aceptó verte como una hermana. Tal vez pase lo mismo conmigo y pueda llegar a tratarme como lo que soy, su padre.
No creo que aún sea el momento. Luis sigue sin querer saber nada de mí, ¿verdad?
¿te lo dijo? ¿qué haces aquí?
Vine a hablar contigo. Cañeta, yo creo que tú y yo no tenemos nada más que decirnos.
No, yo creo que sí. Marco, te agradezco todo lo que hiciste.
Te lo voy a agradecer siempre. Pero, por favor, no te metas más en mi vida.
Mantente alejado de mi mujer y de mi hija. Entiende que no puedes, mi amor, porque ya regresó tu papá cayetano.
A mí me gustaba jugar con marco. Hija, fernandita, marco es un amigo de nosotros.
Él es como... ¿te acuerdas que siempre te contaba de tu papá cayetano?
Yo no quiero que ese señor sea mi papá. Yo quiero a mi papá marco.
Porque fernanda no deja de preguntar por ti. No le dije nada.
Pero tampoco hace falta. En el tiempo que tú no estuviste, tu hija y yo convivimos.
Ella me tiene cariño y yo a ella. Pues lo siento mucho.
Pero ahora te vas a tener que olvidar de eso. Ya lo sé.
Por eso le pedí a fer que ya no me llamara papá. Y le dije que no podíamos seguir viéndonos.
Así que ahórrate tus reclamos. Te reclamo porque me sigues causando problemas.
Cristina habla bien de ti. Doña lola te defiende y mi hija te quiere ver.
Eso no es mi culpa. ¡ya lo sé!
Pero si ya te hiciste a un lado para que yo volviera con cristina. ¡mantente así!
¿qué es lo que está pasando, cayetano? Si teniéndolo todo, no puedes hacer feliz a tu familia.
Yo voy a luchar por recuperarlas.