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Además de golfa, digna. Ese papel no te queda.
Y menos ahí encueradota en mi cama. A la que no le queda el papel de esposa ofendida es a ti.
Porque solo estás haciendo esto para hacer sentir mal a ella. No me digas.
Sí te digo. ¿y tú qué vas a hacer, héctor?
¿la vas a defender a ella o a mí? Elena ha estado junto a mí en momentos muy importantes.
En los que estuve a punto de cometer una locura y ella supo detenerme. ¿y qué?
¿qué? A ver, honestamente, ¿crees que con elena sí puedes empezar una nueva vida?
¡anda ya, dime, hombre! ¿qué?
No, a vos conmigo, tío. Necesito hablar contigo.
Si tienes algo que aclarar con mi hijo, puedes hacerlo delante de mí. No, genaro, por mí puede quedarse.
Porque no vine a pelear. Sino a exigirle a héctor que le dé el divorcio a rubí.
Porque yo voy a casarme con ella. Nunca.
Primero muerto a darle el divorcio. ¿entiendes?
Jamás me voy a divorciar de rubí. No.
Le voy a dar el divorcio porque jamás voy a permitir que ustedes dos sean felices juntos. Tarde o temprano, la ley te va a obligar a darle el divorcio a rubí.
Mientras tanto, por ley, ella sigue siendo mi esposa. Y también tengo derechos legales sobre tu hijo.
Así que voy a registrarlo a mi nombre. No te lo voy a permitir.
Ese hijo es mío. Y yo soy capaz de...
¿de qué? ¿de qué, alejandro?
Me has hecho tanto daño que ya no tengo nada que perder. Así que haz lo que quieras.
Yo no le doy el divorcio a rubí. A ver, creo que los problemas no se van a resolver así.
Precisamente por eso vine a hablar con héctor. Él dijo que no iba a molestar más a rubí.
Que se iba a hacer a un lado. Y ahora no entiendo su actitud.
El divorcio de héctor y rubí es asunto de ellos. Así es que te suplico, alejandro.
Mejor vete. ¿por qué no se hace unos momentos me estabas hablando muy entusiasmado?
De tu viaje con helena. Y ahora le dices a alejandro que no piensas divorciarte de rubí.
Sé que no me vas a entender, padrino. Pero lo que dije es cierto.
No me voy a divorciar de rubí para que ellos se casen y vivan muy felices. Mientras que a mí me consume esta rabia que siento por él.
Pues me parece una necedad que hagas esto para vacilarlos cuando estabas pensando en darte una oportunidad con helena. Pensé, pensé que podía hacerlo.
Pero en cuanto escuché que alejandro se quiere casar con rubí, me di cuenta que estoy ligado a ella. Que no puedo dar por terminada mi relación.
¿qué pasó? Héctor, si actúas por despecho, te puedes perder en el camino.
Y lastimar a alguien tan valioso como helena por culpa de una mujer como rubí que no vale nada. Don genaro, lo estaba esperando.
Quiero pedirle que convenza a héctor que le dé el divorcio a rubí. Y que sea por...
Alejandro, yo te pedí que no te le acercaras a rubí y lo hiciste. ¿con qué cara vienes ahora a decirme que te ayude?
Cuando yo estaba con rubí en ixtapa, ellos ya estaban separados. ¡no serían casados!
¿y tú? Tú debiste respetar eso.
Y si no lo hiciste antes, por lo menos, respeta ahora las condiciones que mi hijo ponga para el divorcio. Está bien.
De todas formas, yo voy a hacer lo que esté en mis manos para que héctor le dé el divorcio a rubí. ¿cómo es posible que quieras casarte con esa mujer?
¿no te das cuenta que rubí ha destruido la amistad de tantos años que había entre héctor y tú? Entre nuestras familias.
Hazlo con todo respeto. Nada de esto hubiera pasado si héctor desde un principio hubiera actuado como debía.
Ya quería ver. Muy bien, ¿cómo estás tú?
Muy bien, muy contenta. Voy a poner en regla todos mis documentos.
Quiero vender mis acciones del hotel y dedicarme en realidad a lo que me gusta, la arquitectura. Ay, qué alegría me da oírte hablar así, con planes para hacer cosas.
¿sabes qué? A mí también me gustaría dejar de trabajar con el conde.
Puedes hacerlo y dedicarte a tu carrera. Creo que voy a hacer lo mismo que tú.
Y a lo mejor podríamos planear algo juntos, un proyecto. Pasa que ya estoy cansado de estar discutiendo con alejandro.
Vino aquí a exigirme que le dé el divorcio a rubí porque él se va a casar con ella. ¿y qué vas a hacer?
Tengo que ser sincero contigo, elena. Le dije que no se lo iba a dar.
Porque después de lo que me hicieron... No puedo facilitarle las cosas para que sean felices.
Héctor, tienes que actuar pensando en lo mejor para ti. ¿no te molesta que me venga a darle el divorcio a rubí?
Me molesta por ti, porque a la larga no te va a traer nada bueno seguir cargando con eso. Pero vamos a tomarlo paso a paso, héctor.
No dejemos que nada empañe nuestra felicidad. Ya.
Te quita esa cara. ¿eh?
¿qué? ¿qué?
¿qué? ¿qué?
¿qué? ¿qué?
¿qué? Ni siquiera estamos divorciados.
Hace mucho perdiste tu derecho a pedirme cuentas o a exigir nada. Te lo exijo, porque tú eres el que no me ha dejado libre.
El que todavía quiere conservarme como su esposa. Te dejé ir de esta casa.
¿qué más quieres? No voy a hablar enfrente de...
Esta... Esta.
Es así cuando tú eres... ¡yo soy esposa de héctor!
Y sigo siendo la señora de esta casa. Así que te me largas ahorita mismo.
¡órale! Te exijo que respetes a elena.
¿que la respete? Héctor, por favor.
¿cómo te atreves a traerla a mi casa? ¿a revolcarte con ella en mi cama?
Por lo menos te lo hubieras llevado a un hotel, ¿no? Tú y yo tenemos que hablar en cuanto esta mujer suela...
A mí no me dices mujer suelta. Ya te escuché suficiente como para permitir que me sigas armando teatritos aquí.
Además de golfa, digna. Ese papel no te queda.
Y menos ahí encueradota en mi cama. A la que no le queda el papel de esposa ofendida es a ti.
Porque solo estás haciendo esto para hacer sentir mal a héctor. No me digas.
Sí te digo. ¿y tú qué vas a hacer, héctor?
¿la vas a defender a ella o a mí? ¿es así como pretendes arreglar las cosas conmigo?
¿para consolarte después? ¡no!
¡no! Porque las cosas no son así.
Yo te acepté sabiendo que no habías logrado olvidarla. Pero no te voy a olvidar.
No te voy a permitir de ninguna manera que no me des mi lugar. Menos que ella me trate como una cualquiera porque no lo soy, héctor.
¡no lo soy! Nunca, nunca, nunca me imaginé que rubí iba a llegar.
Sigo sorprendido, desconcertado. Por eso no dije nada.
Bueno, pues hasta que no aclares tus sentimientos, olvídate de mí. Y si prefieres quedarte con quien solo te hace sufrir, ¡adelante!
¡hazlo! Pero yo no voy a estar aquí para recoger tus pedazos después.
¡nada! ¡suéltame!
Devuélvemelos. Por esto regresaste.
¿por qué? Es prohibir que me lleve mis papeles.
Dijiste que venías a hablar conmigo. Y lo único que quería era esto.
¿qué vas a hacer? ¿qué?
¡no, héctor! No voy a permitir que te vayas de viaje con ella.
¿sigues sintiendo celos? ¿sabes cómo quisiera matarte?
Y en vez de eso... Puedes tener cien mujeres en tu cama.
Mil. Un millón.
Pero la única que amas, la única que deseas, es a mí.