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Supongo que por el momento no tienes dinero. ¿crees que con esto puedas pasar un tiempo sin problemas?
Eres generoso, alejandro. ¿estás hablando de perder a mi hijo?
Ese bebé no es solo tuyo, también es mío. Y lo vas a cuidar.
No puedo creer que pienses... Perdóname, alejandro, dije una estupidez.
Yo sería incapaz de hacerle daño a mi bebé. Es mi hijo y lo adoro, lo quiero.
Pero no me parece justo que tú lo rechaces. No pretendas chantajearme.
Ese hijo que estás esperando es una vida y debes valorarla. ¡no es chantaje!
Este niño merece crecer en una familia y tener a su lado tanto a su padre como a su madre. Ya tiene a mi hijo, les va a faltar nada.
Y por la seguridad de los dos te vas a quedar en mi casa. Es lo menos que puedes hacer para protegernos.
No quiero pelear. Intentemos llevarnos bien.
Principalmente por nuestro hijo. Estoy segura.
Que ya siente lo que está pasando con sus padres. De ahora en adelante tenemos que pensar en lo que es mejor para él.
Lo mejor para nuestro hijo... Es tener a sus padres juntos.
En un hogar lleno de amor. Amor, alejandro.
Ese amor que antes yo no supe apreciar. Pero que ahora daría todo el dinero del mundo.
Yo no sabía que habías tenido problemas con esa tal bermúdez. ¿y cómo ibas a saberlo si en ese momento estabas feliz con héctor en cancún?
Disfrutando de tu nueva vida. Vamos a empezar otra vez a discutir.
Alejandro, me preocupa lo que pueda pasarte. Que ese hombre te quiera hacer daño de nuevo.
Voy a estar bien, no te preocupes. Petra.
Si, señor. Por favor, hágame una maleta con ropa para varios días.
Enseguida, seguida. ¿te vas de viaje?
No. Alejandro, ¿dónde fue?
Efectivamente es mi hijo. Así que tomé la decisión de que rubí se quede a vivir en esta casa.
Está bien, hijo, como tú digas. Quiero pedirte que la cuides.
Porque entenderás que si rubí se queda aquí, no podemos vivir bajo el mismo techo. Así que yo me voy a ir a un hotel y después me voy a buscar un departamento para mí solo.
Yo te hacía feliz con alejandro desde el día que te dejé en el hospital. ¿cómo iba a imaginar que héctor te había atrapado de nuevo?
Ingrata mujer que no me cuentas nada. No he tenido tiempo, loreto.
Lo bueno que ya estás instalada en esta casa. Eso quiere decir que vas a tener dinero de nuevo.
Y que ya vas a poder pagarme los modelitos que te llevé a casa de tu hermana. Y esos nuevos que te traje.
Porque no te quiero volver a ver en fachas como te vi en la vecindad. Cállate.
No tengo un peso. Y alejandro se niega a regresar conmigo.
Ya le habías demostrado que el hijo que estás esperando es suyo. Por eso estoy en esta casa.
Pero él no va a vivir aquí. Piensa ocuparse de todos los gastos de su hijo y cuidarme mientras está embarazada.
Pero me dijo que ya no me quiere, loreto. No me digas que sí se enamoró de maribel.
Claro que no. Eso dice porque está despechado.
Pero esa coja no me va a quitar todo lo que es mío. Y ni alejandro ni su dinero.
Serán para ella. ¿y qué piensas hacer para cambiar las cosas?
Ya fui a verla para decirle que no puede dejar a mi hijo sin padre. ¿y crees que hayas logrado conmoverla?
Maribel es sensible. Espero que me facilite las cosas.
Este bebé me está siendo muy útil. Sobre todo con alejandro porque es capaz de hacer lo que sea para que su hijo esté bien.
¿entonces por qué no le pides dinero por el pretexto de que vas a comprarle cosas al bebé? Esto habrá su momento.
Ahorita no puedo aceptar nada de alejandro. Tengo que mostrarme ante él, digno y como madre abnegada.
Pues a ver cuánto tiempo aguantas con tu jueguito, primor. Porque a ti te pone de muy mal humor no tener dinero.
No te preocupes. El dinero lo voy a conseguir en otro lado.
Adelante. Hola.
Lucía. Parece que el embarazo te ha sentado muy bien.
Te ves bellísima. ¿tú querías terminar con nuestra amistad por lo de mi embarazo?
No. No.
Con la amistad no. Solo con nuestro juego de poderes.
Y seducción. Aunque ahora que héctor se quedó con todas tus acciones, también se terminó nuestra relación de trabajo.
Eso no es definitivo. Y si no llegué a la cita fue por culpa de héctor.
Sé que te encerró y no lo culpo. ¿a quién no le gustaría tener encerrada a una mujer tan bella?
Yo aprecio mi libertad, lucio. Y nadie me va a doblegar jamás.
Por más fuerza o poder que tenga. Por eso me gusta, ruby.
Por eso acepté ayudarte. Alguien como tú no pierde.
Siempre se sale con la suya. Así es.
Y si tú no quieres ayudarme, voy a encontrar a alguien más que lo haga. Lo sé.
Así que hablemos. Siéntate, por favor.
¿qué es lo que quieres? Me imagino que no sueles recuperar las acciones.
Porque tú mereces mucho más que unas acciones. No.
No soporté tres años a héctor para irme de su vida sin un peso. Además, quiero que ese infeliz pague.
No solo con dinero. También con lágrimas todo lo que me hizo.
El dulce placer de la venganza. No solo soy vengativa.
También soy muy agradecida con quien me ayuda. Lo sé.
Por eso estoy dispuesto a ser paciente contigo. Supongo que por el momento no tienes dinero.
¿crees que con esto puedas pasar un tiempo sin problemas? Eres generoso, lucio.
Y sé que si necesito más, tengo la confianza de pedirte. Veo que no tienes límite.
Eres una mujer difícil de complacer. Así es.
Pocas cosas en la vida me satisfacen. Una es el dinero.
La venganza. Ay, hasta en eso nos parecemos.
Y por eso supongo que está de más recordarte que conmigo no se juega. Conmigo tampoco.
Por eso no voy a estar contenta hasta darle una lección a héctor y recuperar mis acciones del hotel. ¿y tú, lucio?
¿cómo me vas a ayudar a eso? Disculpa por dejarte sola.
Pero tenía unos asuntos pendientes. No te preocupes.
En realidad, solo estaba esperándote para despedirme. Me tengo que ir.
Ah. ¿sabes qué?
Te he extrañado. Espero que podamos vernos más seguido.
No quiero que me prives del gusto de estar contigo, ruy. Ten por seguro que nos vamos a seguir viendo.
La otra vez me tomaste por sorpresa. Ahora me tocó a mí.
No se te ocurra volver a levantarme la mano. Por respeto a tu embarazo, no, no lo voy a hacer.
Pero acuérdate que la vida da muchas vueltas. Es cierto.
¿quién crees que es tu enemiga te puede ayudar? Gracias por avisarle a don genaro que héctor me tenía encerrada.
Ya sabía yo que como mueres por mi marido, no ibas a permitir que yo siguiera ahí. Te ayudé para beneficiar a héctor, no a ti.
Además, lo mejor que podía pasarle a héctor es que desaparecieras de su vida. Es precisamente lo que yo quiero.
No volver a saber de héctor jamás. No te creo nada porque te conozco.
Y sé que si por alguna razón te conviene, volverías a buscarlo. Bueno, pues si eso piensas, allá tú.
Algún día te vas a arrepentir tanto de haber perdido a héctor. Y va a estar conmigo.
¿contigo? Ajá.
Por favor, elena. Tú no eres rival para mí.
Hasta ahora no he conocido a una sola mujer. Que me pueda quitar al hombre que me interesa.
Yo le voy a abrir los ojos a héctor. Y así como te arrepentiste de haber perdido a alejandro, va a ser muy tarde cuando te des de frente con la realidad y quieras recuperar a héctor.