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Tienes que ayudarme a salir de aquí, te puedo dar dinero, mira todas estas joyas, son tuyas, por favor, discúlpeme, señora, no puedo. ¿por qué?
¿por qué? ¿por qué?
Si no es la primera vez que me ayudas, en cancún me ayudaste, ¿te acuerdas? No puedo, señora.
¿hiciste algo, alejandro? ¿me mataste?
A mí, que soy tu marido, ¿no me extrañaste, mi amor? No me digas que fuiste capaz.
¿de qué? ¿de matar a alejandro?
Eso es lo único que te preocupa, ¿verdad? Pero no vine a hablarte de lo que le pasó a alejandro, vine a darle los buenos días a mi amada esposa.
Vas a tener que acostumbrarte a estar encerrada en este cuarto, porque a partir de ahora sí va a ser tu vida. No vas a volver a separarte de mí nunca.
¡ser eso! Yo no te amo, imbécil, no tiene caso que me tengas aquí.
Prefieres que te deje libre para ser feliz con alejandro, ¿no? ¿lo mataste?
¿lo mataste? No.
Te juro que no solo me da gusto por alejandro. También por ti.
Qué bueno que no echaste a perder tu vida. Deja tus hipocresías a un lado, porque ya no te creo nada.
No maté a alejandro por ahora. Créeme, sería un error.
Ya estoy aprendiendo a pensar como tú. No vale la pena ir a la cárcel, ni por el infeliz de alejandro.
Así que todavía no sé cómo le voy a hacer. Pero voy a encontrar la manera de deshacerme de ese imbécil muy pronto.
No estás hablando en serio. Tú no eres esa clase de...
Persona. No era esa clase de persona.
Pero tú me diste una que conocía a una persona. Con ella, todas las noches.
¿verdad, ruth? Yo te di toda la libertad de apreciarlos, rubí.
Así que ahora vas a tener que conformarte con el encierro. Y con mi odio.
Bueno. Ah, ¿qué tal, padrino?
¿cómo me fue con rubí? Sí.
Muy bien. Los dos hablamos con la verdad y estamos mejor que nunca.
¡don gerardo! No vuelvas a intentar pedir ayuda porque no respondo por mí.
Como no desvelaste, espero que ahora sí lo hagas. No tengo hambre.
Gracias. No lo hagas por ti.
Hazlo por nuestro hijo. Héctor, por favor.
¿es la verdad? Ahora es mi hijo.
Estamos casados y a alejandro, que tanto te ama, lo que más le ha dolido. Siempre es que seas mía, y así va a seguir siendo.
Tú y su hijo, ahora son solo míos. ¿qué te pasa, héctor?
Entiendo por qué estás furioso, pero date cuenta de lo que pretendes. Solo lo justo.
Por cierto, ¿sabes que el ultrasonido falso que me diste me sirvió? Dentro de todos tus planes, nunca calculaste que me estabas dando la posibilidad de demostrarle a alejandro que el hijo que esperas es mío.
Hiciste eso. ¿se lo enseñaste?
Por supuesto. ¿qué?
¿te duele que se haya decepcionado de ti y ahora sí te olvide y se enamore de alguien más? Te lo suplico.
Tienes que ayudarme a salir de aquí. Te puedo dar dinero.
Mira todas estas joyas. Son tuyas.
Por favor. Discúlpeme, señora.
No puedo. ¿por qué?
¿por qué? ¿por qué?
Si no es la primera vez que me ayudas. En cancún me ayudaste, ¿te acuerdas?
No puedo, señora. ¿qué?
Me sirven todas estas. ¿por qué dije eso?
En cuanto llegue el licenciado almanza, me avisas. Sí, señor.
Oiga, desde el otro día le quería decir que la tubería del baño de su recámara está goteando mucho. Parece que hay una fuga.
Consigue a alguien que venga a arreglarlo, por favor. Sí.
¿recogiste la charola del cuarto? Sí, señor.
Y la señora me quiso pagar para que la dejara salir. Ay, la verdad, yo siento bien feo que la señora esté ahí encerrada.
Si no te parece, dora, te puedes ir. Quedarte sin trabajo y sin el dinero extra que te estoy dando por cuidar a mi esposa.
No, si yo sí quiero seguir trabajando. Entonces, sigue cooperando conmigo.
Créeme, lo estamos haciendo por el bien de la señora. Sí, señor.
Ya que le ofreciste dinero, ni pienses que vas a poder escapar. Tengo escoltas por toda la casa.
Mejor guarda tus joyas, porque ya te diste cuenta que aquí no valen. Pero tú las luces tan bien, rubí.
¿te acuerdas? Ese collar te lo regalé con tanto amor.
Póntelo. Por mí puedes tirarlas, ya no me importan.
Y nunca me las voy a volver a poner. ¿por qué, mi amor?
Se supone que querías joyas, riquezas. Y aquí lo tienes todo.
Solo que lo convertiste en una jaula de oro. Una jaula de la que me vas a tener que sacar tarde o temprano.
Tal vez, pero por lo pronto estás aquí y me vas a tener que firmar un poder notarial. ¿para qué?
Te casaste conmigo por ambición, rubí. Así que ahora vas a perderlo todo.
Claro, menos a tu marido. Yo no me voy a quedar sin nada después de todo lo que me he sacrificado por tener lo que tengo.
Cuando dices que te has sacrificado, ¿te refieres a haberme aguantado todo este tiempo? Piensa lo que quieras.
Pero yo te he ayudado a hacer crecer tu fortuna. Te he impulsado a ser quien eres.
Por mí tienes el hotel. ¿y a cambio de qué?
De una sarta de mentiras. Te fuiste a estafar a revolcar con alejandro y quién sabe con cuantos más.
¿qué pasó con yago? Dime qué pasó, ¿verdad?
¡se lo voy a contar, imbécil! Ahora entiendo por qué no te querías embarazar.
Estás equivocado. Del que no quería embarazarme era de ti.
Pero de alejandro sí quería tener un hijo. ¿para qué querías un hijo de alejandro?
Porque eres tan hábil, tan calculadora, que seguramente querías sacarle algún provecho. Aunque no lo creas, este hijo no lo planeé.
Pero qué oportuno. Porque es el pretexto perfecto para que alejandro, que ahora ya tiene dinero, se case contigo.
Aunque lo digas así, ya verás que en cuanto alejandro se entere que estoy esperando un hijo suyo, va a venir por mí. Lástima que ahora el hijo es mío y tú nunca vas a tener a alejandro.
Y también vas a perder todo tu dinero empezando por las acciones de mi hotel. No.
Tú no me vas a quitar lo que me pertenece. Vas a firmar y lo vas a hacer delante del licenciado almanza que está esperando.
¿está bien? Si no puedo hacer nada para convencerte, vamos con el licenciado almanza.
¿crees que no sé lo que estás pensando? No me subestimes, rubí.
Si se te ocurre decirle algo a almanza, te recuerdo que podría sucederle un terrible accidente a tu querido alejandro. Arréglate.
¡arréglate, cámbiate la ropa, maquíllate la cara! ¡ándale!
Te voy a firmar lo que quieras. Pero si ya decidiste tenerme encerrada aquí, por lo menos cambia la actitud, ¿no?
Y según tú, ¿qué actitud debo tener después de lo que me hiciste? Yo sé que me equivoqué.
Pero me duele que me trates tan fríamente. Tal vez esto tenía que pasar para darme cuenta de lo que estoy perdiendo.
Y no estoy hablando del dinero. Antes dijiste que no querías perder lo que tanto sacrificio te había costado ganar.
Bueno, cuando estás molesto, dices muchas cosas que en realidad no son. Por favor, ruby.
Ahora me vas a salir con que todo lo que me dijiste fue para hacerme sentir mal. No.
Es cierto que no te amo. Pero siempre te admiré y te quise.
Te quiero. Y tampoco es verdad que no sienta nada cuando estoy contigo.
Te dije eso porque tú me trataste mal. Ruby, deja de fingir.
Es que hay cosas que no se pueden fingir. Te haya dicho lo que te haya dicho.
Tú sabes que no. Es que cuando estábamos juntos, yo...
¿te acuerdas?