
La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
¿por qué me tenía que enamorar de mariano? Desde que lo conocí, supe que estaba comprometido con lucero.
¿hasta que te encuentro? ¿dónde te metiste anoche?
Primero, buenos días, ¿no? Buenos días.
¿ya desayunaste? ¿quieres algo?
No, no, no. No quiero nada, gracias.
Ayer te estuve llamando al celular y no me contestaste. Te llamé al hotel y tampoco estabas.
Más tarde vine a buscarte y nada. Bueno, salí a caminar por el pueblo.
Me quedé sin pila. Necesitaba decirte algo muy importante.
Bueno, dímelo. Aquí estoy.
Anoche mi abuelo me dio unos apuntes de gonzalo quevedo. Ahí está el secreto del vino.
No lo puedo creer. Bueno, pues créelo.
Por fin el viejo me dio mi lugar. Reconoció que el secreto del vino tiene que quedar en familia.
Su familia soy yo. Gonzalo quevedo era mi abuelo.
Bueno, sí, pero lo importante es que lo tengo yo y no mariano. Y por eso anoche necesitaba hablar contigo.
Yo quería que me ayudaras a descifrar esos papeles. No me pude despegar de ellos en toda la noche.
Y por más que intento, no entiendo nada. Son términos demasiado científicos.
Y yo creía tenerlo todo y no tengo nada. Y tú sin aparecer para ayudarme.
No me hables así. ¿por qué cuando más te necesito desapareces?
Ya te dije que no me hables así. Ya tienes lo que querías, ¿no?
El secreto del vino. No, no, no tengo nada.
Me tienes que ayudar a descifrar esos papeles. Bueno, será cuando te calmes y me lo pidas de buen modo.
Así, óganalo. Qué cabello tan dócil.
Como si supiera que hoy es un día muy especial. Ay, ¿está bonito?
Sí. ¿qué me estás poniendo?
Ay, son florecitas. Sí.
¿cómo está quedando? Eres muy linda, pero hoy especialmente estás hermosa.
¿tú haces milagros? No, mi niña.
Tú eres bonita por dentro y por fuera. Doña rosa sería la más feliz de verte en este día.
Estoy segura que desde el cielo me está viendo. Y me está llenando de bendiciones.
¿qué pasó, don vicente? ¿para qué pidió que se reunieran todos los chicos de la viña?
Menos pregunta dios y perdona. Seguro se están preguntando para qué les pedí que nos reuniéramos.
La mayoría de ustedes tienen bastante tiempo trabajando para el embrujo y saben que somos una gran familia. ¿qué estás tramando, abuelo?
Juntos hemos compartido buenos años, así como penas y alegrías. Pero hoy, hoy en particular, me siento muy feliz porque mariano se nos casa.
Ya todos sabíamos de su boda y que nos vamos a ver en la iglesia y luego en la fiesta. Pero hay algo más que quiero compartir con ustedes.
Algo que me llena de alegría. Y espero que a ustedes también.
He decidido convertir a mariano en mi socio. Gracias.
Y como regalo de bodas, le entregué parte de las acciones de el embrujo. Empezó a trabajar conmigo cuando era un chamaco y hoy es un hombre hecho y derecho.
Fiel a sus principios y a nuestro vino. Por eso quiero, delante de todos ustedes, reconocer su esfuerzo y su dedicación.
Te lo ganaste a pulso, socio. Gracias.
Ay, ángela, por fin te encuentro. Volviste.
Sabía que te iba a encontrar así. ¿hablaste con tomás?
¿te contó que nos peleamos? A tomás no lo he visto.
Lo digo por la boda de mariano. Ya, me da lo mismo.
Ay, discúlpame, pero no te creo nada. Tú me dijiste que tenías...
No, no, no me hagas caso. El vino me hizo decir tonterías.
Sí, cómo no. Ya te duró mucho.
Sigues muy triste. Estoy así porque discutí con tomás.
Tiene un carácter de los mil demonios. Cree que todo el mundo tiene que estar a su disposición y no.
Ángela, somos amigas. No, no, no, por favor, no me hagas hablar.
No quiero, no quiero. Bueno, lo siento mucho, pero para eso estamos las amigas, para desahogarnos.
Lo primero que debes hacer es reconocer que te mueres de tristeza porque mariano se va a casar. Soy una idiota.
Esto no tendría por qué estarme pasando. Apenas si conozco a mariano y no debería importarme lo que haga o lo que deje de hacer.
¿quieres superarlo? Reconoce que estás enamorada de él y que te estás muriendo por haberlo perdido.
Tengo el corazón dividido, los sentimientos encontrados. Por un lado, quisiera ser yo quien estuviera en el lugar de lucero, pero por otro, la quiero.
Y sé que mariano no va a encontrar mejor mujer que ella. No sabes cómo envidio lo felices te iba a nacer.
Qué bueno que regresaste. Me hacía mucha falta una amiga.
¿vas a ir a la boda? No sé.
¿tú? Tengo que acompañar a juan.
Ay, pero no sé. Ir sería como masoquismo.
Tienes razón. ¿qué vas a hacer con tomás?
No lo sé. Odio cuando se enoja, cuando quiere decidir por mí.
Pero me ama. Y cuando quiere, puede ser el hombre más cariñoso y generoso del mundo.
El problema soy yo, amparo. ¿por qué me tenía que enamorar de mariano?
Desde que lo conocí, supe que estaba comprometido con lucero. Este dolor se me tiene que pasar.
No puedo dejar que esto me esté complicando la vida. Mira, si quieres, le digo a juan que no lo acompañe y me quedo contigo.
No, no, no te preocupes. Esto lo tengo que resolver sola.
Tú ve a la boda, que yo voy a estar bien. No me voy a tirar de arriba.
En serio, ve tranquila. Nos vemos después, ¿sí?
Gracias, mamá rosa. Voy a ser muy, muy feliz.
Tú lo sabes mejor que nadie. Muy feliz.
¿pilo? Lucero.
Estás bellísima. Gracias.
Le dije, don vicente, ¿a poco no parece una princesa? Vaya que sí.
Ay, ¿estamos listos? Más que listos.
Ay, entonces, vámonos a la iglesia. Ya quiero encontrarme con mariano.
¿te acuerdas cuando nos casamos? Ay, cómo olvidarlo, mi chatita hermosa, si te veías bien bonita con ese vestido de novia.
Todavía recuerdo lo de las jazmines que adornaban la iglesia. Ay, por eso, cada vez que vuelo a uno, me acuerdo cuando te di el sí.
Ya no sigas, ya no sigas, porque no es porque traigo los brazos así, sino ahorita mismo te llenaba de esos. No, no, mejor en la casa, como anoche.
¿estamos en la iglesia?