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Esta boda no se va a llevar a cabo, padre. ¿pero qué está haciendo esta mujer aquí?
¿qué pasa? Nada, nada.
Llegaron antes que el novio. ¿todavía no ha llegado mariano?
No. Vaya a dar una vuelta para darle tiempo a que llegue.
No puede ser. Le dije que tenía que estar aquí antes que nosotros.
No te preocupes. Vamos a dar una vuelta como dice el padre.
No debe tardar. No, es que ya debería estar aquí.
Calma, mujer, calma. Moncho, vamos a dar una vuelta.
Sí, padrón. Padre, ¿cómo le va?
Ángela, no sabía que había regresado. Sí, solo por un par de días.
Hoy tenemos un gran evento. Sí, así es, hija, así es.
¿y a dónde fue lucero? A dar una vuelta en lo que llega mariano.
Virgencita, gracias por traerme hasta este día. Gracias por poner mi camino a lucero.
Una mujer noble. Una persona...
Una persona buena, con un corazón puro. Te juro que voy a amarla y a cuidarla en cada batalla.
Haré de nuestro hogar un refugio de amor donde nuestros hijos crezcan bajo tu luz. Solo te pido, guíanos y protégenos.
No nos abandones. ¿rezabas por la ciega o por la suerte que tienes de que mi abuelo te prefiera a ti en lugar de a mí, que llevo su sangre?
No lo niegues. A ver, es un hombre excepcional.
Y tú lo sabes mejor que nadie. Pero ayer, en un acto de generosidad inmensa, se apareció en mi oficina.
¿y sabes para qué? Para entregarme el secreto del vino.
Tengo en mi oficina todos los apuntes de gonzalo quevedo. ¿qué pasó?
¿te quedaste sin palabras? Claro.
Te arruiné el negocio, ¿verdad? Ya te veía dueño y señor de la viña.
Guardián del secreto. Eso no va a pasar nunca, bastardo.
No vuelvas a llamarme así. Eso es lo que eres.
Un oportunista que se ganó la lástima de mi abuelo para robarle todo. Ahora que está viejo, lo quieres despojar.
Pero te falló el plan. No contabas con que te ibas a topar conmigo.
Ya te escuché, ya dijiste lo que querías. Ahora, si me disculpas, me voy.
Si crees que te vas a quedar con las acciones que mi abuelo te dio, estás loco. No lo voy a permitir.
Y si para impedirlo te tengo que matar, lo voy a hacer. ¡no me provoques!
Tomás, baja esa arma. ¿qué?
¿tienes miedo? Si muevo un dedo, tu vida se acaba.
Y el mundo no perdería nada contigo muerto. Al final, no eres más que un peón sin historia.
Tomás. Tomás.
Tomás, reacciona. Tomás.
Ay, dios mío, ¿qué está pasando? ¿por qué no aparece mariano?
No lo entiendo. Seguramente todo está bien.
Algún contratiempo debe haber tenido. ¿cuándo lo vio por última vez?
Hace como una hora. Me entregué los títulos de las acciones y me dijo que iba a dejar unas flores a la virgen de la ermita y luego venía a la iglesia.
Me hubiera ido con él. No lo hubiera dejado solo.
Filo, por favor, ya deja de preocuparte. Don vicente, dejemos de dar vueltas.
Vámonos para la iglesia, ¿sí? No.
Mejor esperemos un ratito más. No voy a hacer de las malas que todavía no hayas llegado.
Mariano siempre ha sido muy puntual. A la iglesia, moncho, por favor.
¿ya llegó mariano? No.
¿cómo que no ha llegado? Algo tuvo que haberle pasado.
Tranquilo, tranquilos. Lo mejor es que esperen en la iglesia mientras yo busco a mariano.
Por favor, encuéntrelo. Te lo prometo.
¡ramigio! Dígame, patrón.
Ve por mi camioneta. Apúrate.
Enseguida. Vamos.
Te ayudo a bajar. Déjame sola.
Yo puedo. Es que esto no puede estar pasando.
Mariano no se atrevería a dejarme plantada a mí en la iglesia. Filito, ¿puedo hacer algo por usted?
Sí. ¿estás bien?
Déjela. Yo me encargo.
¿quieres un poco de agua? No, por favor, ya.
No te preocupes más por mí. Don vicente va a regresar en cualquier momento con mariano.
A lo mejor se le fue el tiempo rezándole a la virgencita en la ermita. Estoy segura que todo está bien.
En este momento me vas a aclarar qué es lo que te traes conmigo tú. Ya le dije, mi dama.
Este cambio es por usted. No te entiendo.
Quiero que vea que yo ya no soy un niño. Yo ya soy un hombre hecho y derecho.
¿qué me estás queriendo decir con eso? Usted es mi inspiración.
Es la mujer por lo que yo daría todo. Me gusta su caminar, su voz, su porte, su carácter, su forma de ver la vida.
Me gusta todo de usted. ¿cree que algún día podríamos ser algo más que amigos?
Vicente, ¿estás loco? ¿no te das cuenta de que yo podría ser tu abuela?
Pero no lo es. Ay, dios mío.
¿qué hacen? ¿de qué hablan?
De nada. Tu amiguito este, que no sabe ni lo que dice.
¿qué onda? ¿qué pasa con mi abuela?
Ah, no, nada, nada. Ya las vemos, corazones, no sabemos.
Ay, tío. ¿adónde vas, mi niña?
A la casa, silo. No, no, no.
Vamos a esperar un poquito más. ¿pero para qué, maría?
No voy a llegar. Es que sí va a llegar.
Padre, ¿sabe algo de don vicente? No.
No insistas, silo. María no nos va a venir.
Hija, no te vayas. Aún es temprano.
María no todavía puede llegar. No, no, padre.
A esta hora yo ya tendría que estar casada. Sí, lo sé.
Pero todos aquí estamos esperando celebrar tu boda. Y si tenemos que seguir esperando, así lo haremos.
Esta boda no se va a llevar a cabo, padre. Tenían razón los jornaleros que me encontré en el camino.
Me dijeron que si quería encontrar a alguien, viniera a la iglesia. ¿qué haces aquí, mamá?
Vine por el collar de perlas de mi madre. ¿dónde está?
Mamá, no es el momento, por favor. ¿creíste que no me iba a dar cuenta que lo tomaste?
Más te val... Se lo diste a la ciega.
Mamá, ¿cómo pudiste traicionarme así? Mamá, espérate.
¿qué hace aquí? A usted nadie le invitó a la fiesta.
¿fiesta? Sí, cómo no.
Todos tienen cara de funeral. Mamá, vamos al hotel.
Puedo explicarte, por favor. ¿qué me vas a explicar?
¿que hiciste lo que te dio la gana? Mamá, mi abuela quería que lo usara el día de su boda.
Me importa un bledo lo que ella quería. Quiero el collar.
Devuélveme el collar de mi madre.