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¿qué haces aquí? Ya pude decirte, mariano.
Vamos. Estos son los papeles para que me cedas los derechos de esta casa.
Está bien. Dígame qué tengo que hacer.
Ayer estuve toda la tarde con el notario. Y bueno, sólo necesito una firma para que esta propiedad sea mía como corresponde.
Ya puedes firmar, lucero. Sí.
Y usted ayuda a mariano para que lo dejen libre, ¿verdad? Es un trato.
Yo te indico dónde tienes que firmar. ¡lucero!
¿qué pasa? Perdóname.
Por favor, perdóname. ¿por qué me dices eso, filo?
¡filo! Después hablas con ella.
Ahora firma. Aquí.
Firma. Perdóneme , doña rosa.
Perdóneme. Su casa a cambio de la libertad de mi hijo.
Pero si yo estoy segura que usted habría hecho lo mismo. Don vicente, ¿qué haces aquí?
Ya puedo decirte, mariano. Vamos, llévate a casa.
¿cómo? Acabo de pagar tu fianza.
¿estás libre? De verdad, don vicente, ¿pero por qué?
Vamos, sal de ahí, muchacho. Vamos, vamos.
Vamos, aquí afuera te explico. Vamos.
Muchas gracias. Bien.
Ja, ja, ja. Ya estás libre.
¿eh? ¿ah?
¿y cómo lo logró? Pues, contraté unos buenos abogados.
Pero, ¿si tomás había logrado que cambiaran los cargos? Mis abogados consiguieron los informes médicos del día del accidente.
Tomás había bebido. Eso fue lo que te ayudó.
¿y por ayudarme a mí, se puso en contra de tomás? No me puse en contra de nadie.
El juicio sigue. Solo conseguí que te dieran libertad bajo fianza.
¡vámonos! No quiero perder la reacción definitiva.
No quiero que lo mire cuando te vea. No, vicente.
Muchas gracias. Yo no sé qué hubiera hecho sin su ayuda.
La vida me quitó a mi padre , pero en cambio me lo puso usted en el camino. No tienes nada que agradecer, hombre.
Para mí, tú también eres muy importante. Usted sabe que no soy bueno con las palabras, soy medio bruto, pero puedo darle otro abrazo.
Ja, ja, ja. Claro que sí, hombre.
Ja, ja, ja. Ah, sí.
Mamá. Hijo, hijo mío.
No puedo creer que estés aquí, no lo puedo creer. Ay, ya estoy libre, mamá, ya estoy libre.
Y estoy libre gracias a don vicente. Dios lo bendiga, don vicente.
Que dios lo bendiga. Solo hice lo justo.
Oye, pero estás más flaco. Seguramente no te dieron de comer.
Hice pan de nata. Te lo iba a llevar al rato, pero ya que estás aquí, nos lo comemos para celebrar.
¿y dónde está lucero? En la cocina.
Ah. ¿qué pasa?
Que no haya firmado, dios mío , que no haya firmado. Ay.
Mamá. Mamá.
Lucero, no. Ya quedó todo listo.
Mamá, ¿qué pasó? Mariano.
Lucero, mi amor. ¿sí?
Sí. Ay, estás libre, estás libre.
Sí, mi amor, y no sabes cuánto deseo abrazarte de nuevo. Por lo visto, ya solucionaron el problema.
Me alegro por ti, filomena. Me voy y me llevo los papeles firmados.
¿qué papeles? Lucero acaba de cederme los derechos de esta propiedad.
Ahora soy la dueña absoluta de todo esto. Me dio gusto saludarlos.
Con permiso. No me interesa esta casa.
Lo único que me importa es que estás libre, que pueda abrazarte, que estás aquí con nosotras. Sólo eso me importa.
Esa mujer es un buitre. Lo único que quería era quedarse con la casa.
¿en verdad creyeron que iba a hacer algo para que me dejaran libre? No teníamos otra alternativa.
Si hubiéramos sabido que don vicente iba a apurar las cosas, jamás habríamos aceptado. Le voy a quitar esos papeles.
No, no, tú no vas a hacer nada. Estás en libertad condicional.
El juez todavía no dicta sentencia. Si te dejaron salir, fue porque se pagó una fianza.
Díganos, ¿cuánto le debemos? Por supuesto que nada.
Me doy por bien pagado si logran controlar a mariano. Hay que evitar que se metan en otro problema.
Pero, don vicente. Don vicente, nada.
No cometas otra tontería. Nos estamos viendo.
Son unos buitres. Lo hice por ti, mariano.
Yo lo sé, mi amor. Y te lo agradezco.
Pero lo que hizo esa mujer no se vale. Se aprovechó de la situación.
Que en su conciencia quede y ya. Estamos juntos de nuevo y nada, nada importa más que eso.
Ay, mis mujeres. Mis tres amores.
Ah, aquí estoy. Vine a saludarles y a contarles que volvimos a fijar fecha para mi boda con amparo.
Nos casamos el día 17. Es una bonita fecha, ¿cierto?
Meche, contigo también me casé un día 17. Qué coincidencia.
Me gustan las coincidencias. Son como presagios que me dicen que estoy haciendo bien la vida.
Las cosas. Como una voz que habla dentro de mi cabeza y me dice que siga por ese camino.
Amparo es una buena mujer. Cualquiera de estos días la convenzo de que venga a hablar con ustedes para que la conozcan.
¿qué les parece? Por favor, sigan cuidándonos desde allá arriba.
Un beso para cada una de ustedes. No quiero que sientas que perdimos.
Ya, entreguemos la casa. Doña rosa te la dejó a ti, no a esa malagradecida.
Si lo hizo fue porque tenía sus razones. Sí, pero estoy segura de que habría hecho lo mismo para ayudar a cualquiera de nosotros.
Lo que hizo esa mujer es un abuso, es un chantaje. ¿y cómo lo probamos?
Lucero firmó voluntariamente. Podríamos hablar con la señorita ángela.
Ella siempre estuvo de nuestro lado con lo de la casa. No, no creo que pueda.
Cuando margarita quiso vender, ángela no pudo hacer nada. Esa mujer nos engañó bien.
Por algo pasan las cosas, filo. Desde un principio hubo problemas con esta casa.
No queda más que aceptarlo y empezar de nuevo lejos de los que veo. Pero aquí están nuestros recuerdos.
Tendremos nuevos recuerdos y una nueva vida. Hijo, ahora que estás libre, sé prudente.
Tomás va a buscarte, quiere provocarte y hacerte caer para culparte otra vez. Lo tengo claro.
Apenas salió del hospital y quiso llenarme la cabeza contra lucero. Tomás es capaz de cualquier cosa con tal de hacerte daño.
Por favor, no caigas en sus juegos. Olvídate que existe.
Les prometo que no voy a caer en sus provocaciones. No pienso dejarlas solas nunca.
Te quiero. Y yo te adoro.
¿a qué otra cosa vino? Necesito más información sobre la muerte de las esposas de juan.
Pues yo ya le dije todo lo que sabía. Por favor, teniente.
Solo usted puede ayudarme. Ayer en la comisaría le mostré los expedientes de la muerte de cada una de ellas.
Usted lo vio. De las tres esposas de juan solano y ellas murieron de muerte natural.
Es que es muy extraño que tres mujeres hayan muerto por la misma causa de un paro respiratorio. No se me hace muy normal.
Pues así fue. ¿qué quiere que le diga?
¿quién extendió las actas de defunción? El médico en turno.
Necesito ver esas actas. ¿se puede saber qué es lo que la tiene tan nerviosa?
Es por curiosidad. Nada más.
Para mí que usted está desconfiando de don juanito. Segundo, entiéndame.
Me voy a casar con él. Pues yo ya le dije que lo de la leyenda negra de los solano.
Eso es puro cuento de viejas chilmiscoleras. ¿me va a ayudar o no?
Lo siento, señorita. Pero no me voy a prestar a que desconfíe de don juan.
Porque si somos honestos, es él quien tendría que desconfiar de usted. Porque yo la vi besándose.
No sé cómo errar.