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No entiendo por qué tú no me lo dijiste. ¿por qué no te dije qué?
Que conoces el secreto del vino. Rodrigo.
Gracias por venir. Me estropeéme que me dijeras que estabas aquí.
Discúlpame, no había podido venir antes. ¿cómo estás?
Un poco más tranquilo, pero han sido días muy complicados. Supe que la cirugía a la que sometieron a tu hijo fue muy riesgosa.
Sí, sí, por suerte todo salió bien. Pero todavía falta un largo camino para saber si se va a recuperar por completo.
Clemente es muy joven. Yo estoy segura de que va a poner todo su empeño para recuperarse.
Te agradezco por haber venido, por preocuparte. Antonio también estaba al pendiente.
Tomás no pudo venir el día de la operación porque terminó en el hospital también. ¿qué le pasó o qué?
Pues tuvo un pleito con el empleado de confianza de vicente y le disparó. No lo puedo creer.
Así es. En la viña nos ha llovido sobre mojado.
Los sarmiento no vamos a poder soportar una desgracia más. ¿viniste para interceder por tomás?
Mira, yo te pido que reconsideres tu postura hacia él. Porque el único responsable de que tu hijo esté postrado en una cama se llama julián solano.
¿se puede? Juan, ¿otra vez por aquí?
Sí. Vengo a verte para saber si cambiaste.
Ya te di opinión acerca de celebrar la boda en mi casa. ¿sigues con eso?
Sí. Mira, entiende que yo no me puedo saltar las normas de la iglesia solo porque seas mi sobrino.
Hay reglas que tengo que seguir. Sí, mira, yo sé que la última vez que hablamos me porté un poquito intransigente, pero por favor, haz lo posible.
Habla con quien tengas que hablar. Compréndeme.
Mira, mi boda con amparo se ha suspendido tres veces. Es justo que ya nos casemos.
Yo no veo ningún otro impedimento, la verdad. ¿estás seguro de que no lo hay?
Sí, seguro. ¿qué podría ser?
Pues, no sé, por ejemplo, ¿bernabé? Ay, bernabé.
Yo no sé por qué no quiere amparo. He hablado con él hasta el cansancio.
Le he pedido que cambie su actitud hacia ella, pero nomás no lo consigo. Tuve el mismo problema con él.
Cuando me casé con meche y con ornella. Digo, yo sé que adoraba a su mamá, pero yo no puedo permitir a que se oponga de que yo rehaga mi vida.
¿por qué? ¿por qué no quiere tener una madrastra?
¿estás seguro de que es solo por eso? Pues, claro.
Digo, cuando me iba a casar con meche, él apenas tenía cuatro añitos. Se la pasó haciendo pataletas.
Y no me habló como en dos meses. Porque, según él me habló en dos meses.
Me había olvidado de su mamá. No entiendo por qué se comporta así.
Sobre todo ahora. Que me confesó que está enamorado.
¿cómo? ¿y tú sabes de quién está enamorado?
Sí, sí, claro. Sí, él me lo contó.
Está enamorado de una mujer que se va a casar con otro hombre. Yo no entiendo por qué no lucha por ella.
Digo, si la ama, que pelee. Que pelee por ella.
A lo mejor y no todo está perdido. ¿quién quita y decide dejar a su futuro marido para quedarse con él?
Ajá. ¿sabes?
Lo feliz que me haría si eso llegara a pasar. Uy, sí.
¿ves? Por todo lo que me hace pasar mi hijo.
A su edad todavía se comporta como un niño. Oye.
Te pido, reconsidera casarme en la casa, ¿sí? Ajá.
Bueno, me voy porque me tengo que ir a cambiar. Y por amparo.
Para ir a la inauguración a casa de los ugarte. ¿te invitaron?
¿eh? Ah, sí, sí.
Allá nos vemos. Ahí nadie.
Llegamos, tiene cinco minutos. Gracias.
¿mariano? Aquí estoy.
¿por qué me mandaste llamar? ¿qué pasa?
¿por qué la urgencia? Jamás he tenido secretos contigo.
¿cómo? Nunca te he mentido.
Cuando he hecho algo que no debía, cuando me he equivocado. Nunca lo he negado, siempre lo he reconocido.
Sí, es cierto. ¿pero por qué me lo dices?
Porque no puedo creer que lo que me dijeron sea verdad. No entiendo por qué tú no me lo dijiste.
¿por qué no te dije qué? Que conoces el secreto del vino.
¿es verdad que sabes cuál es el secreto? Contesta.
Yo quiero saber quién te lo dijo. ¿qué importa?
¿en qué cambian las cosas? Lo importante no es quién me lo dijo, sino que tú nunca me lo dijiste a mí.
Don vicente me dijo que había otra persona que sabía sobre el secreto del vino. Te lo comenté.
Y no solo no me dijiste nada, no me dijiste que esa persona eres tú. ¿por qué, lucero, por qué?
Dime algo. Te estoy haciendo una pregunta, por favor.
No me grites. Entiéndeme.
¿cómo crees que me sentí cuando tomás me lo dijo? Ah, ¿fue tomás?
Sí, sí, fue él. Fue él quien me lo dijo.
¿por qué, lucero? Porque él sí lo sabía y yo no.
¿hay alguien más que lo sepa? Dime algo, lucero, por favor.
Sé que estás pasando por un mal momento, pero yo tampoco estoy bien. No sabes cómo me pesa saber que estás aquí encerrado.
Pero es que lo que menos necesitamos ahora es discutir. Así es que mejor me voy.
No, no, no, lucero, no te vayas. Lucero, lucero, regresa, por favor.
¿qué pasó? ¿qué quería mariano?
Nada. ¿cómo que nada?
¿necesita algo? No, no quería nada.
¿entonces para qué te llamó? Solo quería verme.
Pobre de mi hijo, lo mal que debe estar. Daría todo por sacarlo de ahí.
Yo también daría todo por verlo libre. No puedo estar tranquila sabiendo que está encerrado por algo que ni siquiera hizo.
¿por qué es tan seria? Porque duele que la gente sea tan injusta.
Que pese más lo que dicen que la verdad. Ay, ojalá con la ayuda de segundo y don vicente todo se aclare.
Dios quiera, filo. Dios quiera.
Mi dama, ¿qué le pasa? Tú no me hables.
Bueno, ni siquiera me mires. Pero...
Te dije que no me hables y no te me acerques. ¿qué le pasó?
Confía en mí, yo la puedo ayudar. ¿ah, sí?
¿y cómo me vas a ayudar si tú eres el culpable de lo que me está pasando? Yo no soy una indecente.
Tampoco soy una inmoral. Pues claro que no.
Usted es la mejor mujer del mundo. Ay, ¿por qué?
¿por qué te fuiste a picar en mí? ¿que no te das cuenta de que yo puedo ser tu abuela?
¿y usted no se da cuenta de que lo que yo siento por usted es un cariño puro y desinteresado? Mire, yo crecí en la calle.
Y crecí solo. Y la única persona que me quiso alguna vez fue mi abuela.
Y se murió cuando yo tenía siete años. Desde entonces, pues nadie se había preocupado por mí.
Nadie me había tendido la mano. Ni siquiera se fijaban que yo existía.
Hasta que la conocí a usted. De hecho, usted me la recuerda mucho.
Claro que ella no era tan bonita, ni tan fina, ni tan elegante como usted, mi dama. Pero, ¿saben qué sí se parecen?
Que las dos tienen un corazón muy grande. Buenas noches, larva.