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Fue distracción nada más, fue negligencia. Y no hay meditación, ni energía cósmica, ni cuarzos mágicos que puedan justificar eso.
¿qué pasa, valerio? ¿que melisa qué?
Don aurelio, le pedí hablar a solas. Ella es chelo, la hermana de mi difunta esposa y ha sido como una segunda madre para mi hija.
Como supongo que esto se trata de verónica, quise traer conmigo a la mujer que más la ha cuidado en esta vida. La última vez que hablé con usted me juró que verónica había muerto.
Para protegerla. No quería que un tipo como tú volviera a hacerle daño.
Para que lo sepas, no me arrepiento de haber mentido. Yo quería mantenerte bien lejos de mi hija.
Ella y yo nos amábamos y nos separaron injustamente, pero esta vez no pienso renunciar a ella. Don mario, el amor no se reclama ni se impone.
Verito no le pertenece. Ella no siente lo mismo que usted ama a otro hombre y es feliz.
Si de verdad la quiere, déjela en paz. A veces amar también es saber renunciar.
Mire, señora, no vine a escuchar consejos baratos ni a recibir amenazas. Vine a saber qué más me están ocultando.
No hay nada más que saber. Ni insistas en revolver el pasado.
Usted ya tiene una vida. Una mujer con la que se acaba de casar no tiene derecho a irrumpir en la de verónica.
Sí, lo que ustedes llaman irrumpir para mí es recuperar lo que siempre fue mío. Cuidado con lo que dices, mario.
Ya déjame pasar a mi hija y mantente pero así bien lejos de ella, que si te vuelves a acercar, te va a pesar. Vámonos, chelo.
Vámonos. Con permiso.
Está todo tranquilo. Señor, disculpe, usted es la persona encargada de la seguridad de este lugar, ¿verdad?
Sí, señor. Lo que pasa es que prácticamente el centro comercial todo está cerrado y estamos buscando una niña.
¿una niña de nueve años? Sí.
Chiquita, pelo castaño, se llama melisa. Delgadita.
A ver, tranquilos, tranquilos. Control, necesito que busquen una niña, por favor, de nueve años, chiquita, se parece...
Melisa. En las cámaras que le chequen, por favor.
Dios mío. A ver, tengamos paciencia.
Sí. Esperanza, ¿sí?
Voy yo a monitores. Gracias.
Melisa va a estar bien, y va a aparecer, ¿ok? ¡apareció!
¡apareció! Control.
Apareció. Ábrame la puerta ocho.
Me imagino que ha sido muy fuerte volver a verla. ¿perdón?
Sí, habló de romina, la mujer que me presentaste en la oficina. Supongo que es ella quien me dijiste que necesitaba saludar o...
O me equivoco. Perdóname, isabel.
Te juro que yo no quería traerte aquí para eso. No quería usarte ni lastimarte.
No me equivoqué. Pensé que viajando, conociéndote, podía cerrar esta historia, pero hoy entendí que no se puede cerrar lo que todavía se ama.
Bueno, pues al menos agradezco que no me mientas. Mira, iván, yo no llegué aquí engañada.
Yo sabía que tu corazón no estaba libre y aún así decidí quedar. Pero yo no soy una distracción ni un parche en tu nostalgia.
Yo soy una mujer que elige, que lucha por lo que quiere. Pero, iván, no es justo para ti que tú te quedes aquí mientras yo sigo mirando hacia atrás.
Iván, yo sé que tú amas a romina, pero también sé que el amor, pues, no siempre gana por sí solo. El amor es decisión, son actos, es valentía.
Y yo estoy decidida a luchar por ti. Si esto que sentimos existe, aunque quieras negarlo, aunque quieras ahogarlo, está aquí, entre nosotros, aquí.
Te dejaría sola. Gracias a dios.
Chiquita. Ay, gracias, gracias, don joaquín.
¿qué haríamos sin usted? No, hombre, carmen, por favor.
Para mí, melisa, lo es todo. Gracias a dios.
Vamos, niños, ya es muy tarde y todos necesitamos despedirnos. Vamos a descansar.
Gracias, padrino. Amor.
Esto no te lo voy a perdonar. Nunca.
Basta, valeria. No estoy dispuesta a escuchar reclamos, ¿ok?
Claro. Tienen razón en estar molestos, noria.
Esto no fue un descuido cualquiera. Pudo haber terminado en una tragedia.
Una niña de nueve años sola, dormida, en una tienda cerrada. ¿sí te das cuenta de lo grave que es?
Sí, lo sé, lo sé. Fue un accidente.
Estaba distraída. No, no, no estabas distraída.
No fue distracción nada más. Fue negligencia.
Y no hay meditación ni energía cósmica ni cuarzos mágicos que puedan justificar eso. Tu mejor no me sirve.
Pudo haberle costado la integridad a tu sobrina. ¿no te das cuenta?
Y no es un evento aislado. Desde que llegaste es un problema tras otro.
Y si necesitaba pruebas para demostrar que los chicos no están bien bajo tu cuidado, hoy me diste todas. A ver, joaquín.
Por favor. Fue un error y...
Sigues con lo mismo, amor. Voy a notificar esto.
Joaquín me vio en la calle hablando con mario y me reclamó. ¿cómo?
¿qué hiciste? No me quedo de otra, romina.
Tuve que contarle todo desde el principio. Cómo conocí a mario, todo lo que vivimos de jóvenes y qué vale su hija.
Pues, hiciste bien. Ya no podías seguir cargando con eso sola.
No. Le volví a fallar.
Se lo prometí. Le dije que no iba a haber más secretos entre nosotros y otra vez le fallé.
Lo lastimé. Lo vi en su mirada.
En su silencio. Es como si todo se viniera abajo.
Y yo no sé si esta vez me va a perdonar. No sé cómo voy a seguir si lo pierdo.