¿Por qué está bien que los niños usen vestido, como el hijo de Zuria Vega? Una experta lo aclara

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Julia Muñoz señala que es importante que se busque promover la equidad de derechos, responsabilidades y tareas entre niños y niñas

Luego de que en días pasados el actor Alberto Guerra, esposo de la actriz Zuria Vega, compartiera una imagen de Luka, su pequeño de año y medio de edad, usando un vestido de su hermana, las redes han retomado el tema de los estereotipos de género en la ropa infantil y cómo esta puede influenciar nuestro comportamiento.

Las redes se centraron en un debate y mientras algunos usuarios aplaudieron la masculinidad libre, otros más no parecían aceptarlo o reconocerlo del todo, pues por eso hay ropa "para hombres" y otras prendas más "para mujeres".

Al respecto, Las Estrellas entrevistó a la Maestra en Filosofía Julia Muñoz Velasco, quien sentenció que la ropa no tiene género y esta debería de ser usada, en su totalidad, por quién sea, si es que así lo desean.

"La ropa no tiene género. En realidad es una cuestión muy contextual cultural e histórica lo que nos hace pensar que cierta ropa corresponde más a un género que otro. Por ejemplo, a principios del siglo XX era normal que a los varones se les tomara una foto de pequeños también con vestidos o con lo que hoy identificaríamos como vestidos, y en ese momento no solo no era algo controversial, sino que era parte de una costumbre", indica Muñoz sobre la importancia que tiene el contexto social contemporáneo sobre la percepción que tenemos de la ropa.

Asimismo, Muñoz señala que hasta a cierta edad, los padres, quienes son los encargados de decidir la imagen de los niños, al presentar una diversidad estética a sus hijos están fomentando no solo su libertad a la hora de expresar su género, sino que contribuyen a una pluralidad de pensamiento.

No obstante, tampoco recomienda que en este intento de presentar una forma alterna de expresión se prohíba que los pequeños busquen vestirse o comportarse de la manera en que ellos lo deseen, incluso cuando esta corresponda a estereotipos sociales.

"También creo que sería un error prohibirle a una niña que le guste el rosa o las muñecas porque como padre quieres ir en contra de esos estereotipos. Digamos que ese otro extremo tampoco es el deseado, pero en cualquier caso los menores de edad no suelen decidir si sus padres se guían por los estereotipos de género, ya sean estos o los más comunes".

Por otra parte, Muñoz, quien además forma parte del cuerpo docente de la Universidad La Salle , expone que es recomendable que más allá de la ropa, los juguetes o accesorios que están relacionados a los roles de género, se busque promover la equidad de derechos, responsabilidades y tareas entre niños y niñas.

Incluso, menciona como ejemplo los quehaceres domésticos, los cuales históricamente han sido atribuidos al género femenino y que por lo tanto se espera que las niñas sean mejores en estos, excluyendo, en algunos casos, a los hombres en su totalidad.

"Muchas veces transmitimos o reproducimos estereotipos de género sin darnos cuenta y que en el caso de la crianza es muy importante darnos cuenta simplemente con nuestra actitud, nuestras decisiones y conducta, y no por lo que les decimos o por la ropa o juguetes que les damos", añade sobre la importancia de hacer un ejercicio de auto evaluación como padres.

Finalmente, Muñoz reflexiona en la importancia de que como adultos tengamos la responsabilidad de trabajar en nuestros propios prejuicios.

"En realidad creo que nuestro compromiso como adultos, incluso si no somos los padres, es revisar cómo hemos estado reproduciendo estos estereotipos de género y en ese sentido creo que en la medida en que trabajemos con nosotros mismos primero vamos a poder acompañar mejor a los niños en su propio proceso de descubrimiento de cómo quieren expresarse a sí mismos", concluye.