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Esto de aquí. Ah, sí, sí.
Chavo. Chavo.
Pero si te compré helado, me convidaste. Chavo.
Chavo. ¡chavo!
¡ay! Bueno, sí.
Por eso pusieron el letrero especial para usted. ¿cuál?
Se solicita mesero. Y yo ya conseguí el trabajo.
Así es que escúchame. Bueno, pero...
Pero, ¿no podría yo ser otro mesero? Este mugre de restaurant con un mesero tiene más que suficiente.
¿cómo dijo? Yo...
Yo decía que este mugre de mesero tiene más que suficiente con este restaurant tan elegante. Pues más vale que sea de cuidado si no quiere que lo ponga de patitas en la calle.
Sí, en la calle. Ya, ya, ya.
Ya tiene las patitas en la calle. O sea que ahora yo puedo ser el mesero.
¿mesero tú? Mesero tú.
Estaría yo loca. Estaría loca.
Con un holgazán y un atolondrado, bueno, iba a estar en servicio. Bueno, ¿y no podría yo ser otro mesero?
¿tú? ¿en qué vas a ayudar?
Tú estropeas todo. Eso, eso, eso, eso, eso.
¿cómo eso, eso, eso, eso, eso? Te dije que tú estropeas todo.
Sí, sí. Yo trapeo todo.
Y después de que haya trapeado... Dije estropeas, no trapeas.
Es decir que todo lo echas a perder. ¿entendiste?
Sí. Es que...
Es que... Es que...
Es que nada. Aquí el único mesero soy yo.
Chavo, ven acá. Chavo, ven acá.
¿puedes ayudarme en el restaurante? ¿yo, yo, yo ayudar?
Ayudar. Sí, ayudarme en el restaurante.
Sí, en el restaurante. Sí, sí, sí, sí, sí.
Yo, yo le ayudo a preparar las tortas de jamón. Y luego le ayudo a comérmelas.
Y le ayudo a comerme... Oye, no, no, no.
Un momentito, ¿no? Si tú nada más vas a ayudar en lo que haga falta y de mandadero.
¿y tú qué vas a hacer? Eso, eso, eso, eso, eso.
De merendero. Midiendo todas las...
De mandadero. Mandadero.
Es decir que hace los mandados. ¿entendiste?
Eso, eso, eso. Eso, eso, eso.
No es más menso porque... Creo que el chavo ya entendió.
Pero todo lo que yo te ordene lo vas a hacer muy bien. ¿oíste?
¿oíste? Muy bien.
Muy bien. Por lo pronto, ve a tirar la basura que está ahí en la cocina en un bote.
No, no, no. Señor barriga, le hago una proposición muy buena.
¿cuál? Mire, yo le puedo acompañar a usted a la fonda de doña florinda y yo entretengo al chavo para que a usted no le pase nada.
Mientras tanto, usted platica con doña florinda. Oye, oye, no es mala idea, ¿eh?
Pues claro que no. Pero con una condición.
¿cuál? Que me compre un helado, señor barriguito lindo, mi amor.
Tienen una mancha negra en su destino. La mía es el chavo.
¿qué? ¿qué?
¿qué? Señor barriga, le vengo a decir que...
¿qué le vengo a decir? Que si se ensució, la culpa fue tuya.
Sí. Que si se ensució, la culpa fue tuya.
No, chavo. La culpa es tuya.
No, señor barriga. Es tuya.
Tuya la culpa, tuya. Y que me compre mi helado.
La culpa es tuya, tuya, tuya, tuya. Y que me compre mi helado.
Chavo. El helado es mío, chavo.
Chavo. Chavo.
¿eh? Quítame esto de aquí.
Ah, sí. Sí.
Pero si te compré el helado, ¿me convidas? Chavo.
Chavo. Chavo.
Pues pregúntele al chavo. El chavo tuvo la culpa.
Mis deliciosos espaguetis. Mi bellísimo traje.
Mi sabrosísimo helado. ¿y usted?
¿qué clase de mesero es? ¿cómo qué clase de mesero soy?
Soy un mesero muy bueno. Muy bueno para nada.
Le pedí que sirviera los espaguetis, no que los usara de mi sofrito. ¿y usted?
Es que yo... Es que nada.
Y además, usted me paga el costo de ese platillo. Señora, yo no le pago nada.
¿qué dice? Que...
Que yo no le puedo pagar nada porque no traigo dinero. Ahí me lo descuenta de mi sueldo, ¿sí?
Está bien. No, pero que le descuente nada más la mitad porque la otra mitad todavía está muy aprovechable, mire.
En tal caso, yo creo que es mejor que me retire. No, no, no.
Un momento, señor barriga. Un momento.
Nadie se va del restaurante doña florinda sin haber probado mis deliciosos espaguetis. Y están buenos, de veras.
¿no quiere probarlos? Chavo, eso es una porquería, chavo.
Voy a la cocina. Ay, mis anteojos, mis anteojos.
Y todo por tu culpa. Ve nomás, ve nomás.
Ve nomás esto, ve. Quítate, quítate.
Ay, no se preocupe, señor barriga. Yo se los limpio.
A ver, mi chiquito tan bonito. Va a ver qué bien le van a quedar los anteojitos.
A ver, chiquito. Tantito, po.
Bueno, poquito borrosos, pero ahorita se aclaran. Ya.
Mi corbata, mi corbata. Ay, mi corbata.
Pero, ¿cómo eres mansa? ¿cómo se te ocurre limpiarle los anteojos con la corbata?
Aparece usted el mantel. Quítate para allá.
Ay. Te faltaba una cosa.
¿qué cosa? Que me compre mi helado.
¿que te compre tu qué? Mi helado.
Pues, un trato. No es lo que damos.
Sí. Por tu culpa vine yo a este lugar.
Y mira cómo me han dejado. La respuesta es no.
¡precioso plato! Tú, chavo, fíjese cómo se sirve un plato de esp...
No.