
La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
Este es el programa número uno de la televisión humorística, el chavo, interpretado por el súper comediante chespirito, con maría antonieta de las nieves como la chirindrina y como doña nieves, la mesa como doña rubén aguirre como el profesor jirapales, edgar vivar como el señor barriga, y como ñoño hernández como doña clotilde, la bruja del 71. Un chato pavilla como jaimito encarnero.
Dirección general, roberto gómez bolaño. De todos modos, doña florinda no los quiere cobrar.
Que no eres malmenso, nomás porque no eres... ¿florinda no va a juzgarle un refrescos?
No, eso dijo... Doña florinda, pasa algo, doña...
Porque tiene cara de perro apachurrado. Chavo, le dijo perro...
No, no, yo no dije que era, yo dije que parecía. Chavo, chavo, chavo, doña florinda no parece perro apachurrado, parece perra apachurrada.
Oiga, ¿de veras se siente bien? Que el profesor jirapales es en la escuela.
¿el profesor jirapales? Sí.
¿qué? Cara de perro apachurrado.
Así como usted, pero en tamaño familiar. ¿quieren decir que el profesor jirapales ha estado triste?
Sí, todo el día en la escuela. Hermano, ni siquiera nos dio clase.
Todo el día se la pasó. Suspira, y suspira, y suspira.
Profesor jirapales. Ay, tengo que ir inmediata.
Exactamente así está el profesor jirapales, como si fuera perrita apachurrada. Cómo le quedó el dedo, como de perro apachurrado.
Está horrible. Bueno, no tanto como su cara, ¿eh?
Voy a casa del señor barriga a curarme los dedos. Les encargo el restaurante.
No sé, ¿a quién se los vamos a pagar? ¿cuándo dijiste que doña florinda no los iba a cobrar?
Eso, eso, eso. ¿qué te hagas?
He sido un torpe, porque todo ha sido por el inmenso cariño que siento por usted. Todo ha sido culpa del destino.
Pero ahora comprendo. Su infinita bondad para con este pobre corazón celoso.
Comprendo que no quiera ni verme. Pero esa tacita de café me lo dice todo.
Pero no sea pene, doña florinda. Le juro que mi pene es infinitamente mayor.
No resisto más. Lo amo con todas las fuerzas del corazón.
¿qué hacen ustedes aquí? ¡fuera de aquí!
¡fuera de aquí! ¡fuera de aquí!
¡qué vergüenza, dios mío! ¡qué vergüenza!
Pensé que eran los niños que... Sí, los vi salir de aquí.
Me imaginé que le habrían hecho algo. Ya sabe usted cómo son los niños.
Pero dígame, ¿qué lo trae por aquí? Bueno, venía a traerle su correspondencia a doña florinda.
Doña florinda. No me la recuerde.
¿se acabó el romance? Sí.
Terminado. ¿para siempre?
Espero que no. Espero que no.
Yo me porté muy mal con ella. Sé de haberme traicionado con el señor barriga.
Todo fue por mi culpa. Todo fue por mi culpa, señor.
¡calma, cálmame! ¿por qué no le lleva esta carta a doña florinda?
¿para qué? ¿así tendrá usted motivo para platicar con ella?
¿usted cree que me escuche? Claro que sí.
Yo, en tangamandapio, le llevé una carta a una exnovia. ¿y se reconciliaron?
No le dije a una exnovia. Pero después le llevé otra carta a una tangamandapiana.
¿y se casó? Era la más hermosa tangamandapiana de todo tangamandapio.
¿y se casó? Sí.
¿y se casó? Era la más hermosa tangamandapiana de todo tangamandapio.
¿y qué hizo? Oh, sí, en tangamandapio, los tangamandapianos hacemos coraje cuando otro tangamandapiano nos quita a una tangamandapiana.
¿usted se cruzó de brazos? Sí.
¿por qué? Es que quise evitar la fatiga.
Pero... ¿usted cree que funcione lo de la casa?
Claro. Usted llévele esta carta a doña florinda.
¡claro! Mire, eso es tan seguro como que soy de tangamandapio.
Sí, sí, sí. ¡en tangamandapio!
¡ay, oye, mejor acompáñeme yo! ¡oye, oye!
¡no, no, no! ¡en la fonda!
¡la cerramos! Pero decía...
Su apellido es jirafales. Va suspirando por él.
Entonces, por el señor... ¿el señor barriga?
El señor barriga es todo un caballero a quien aprecio mucho, pero nada más. Yo también lo aprecio mucho.
¿puedo decir que no me cobra la renta? ¡claro!
¿puedo hablar así? Pues, ¿cómo quiere que hable si no tengo dientes?
Quiero decir que no debería hablar así del señor barriga. No me diga que a usted no le convino ahorrarse unos pechitos de la renta.
Sí le convino, y también a la bruja. Sobre todo, ella siempre anda bien bruja.
¿cómo lo dijo? Creo que metí la pata.
Eso en usted no es nada raro. Siempre mete la pata.
Yo digo que metí la pata porque metí la pata en la cubeta de los niños que siempre... ¿qué se puede esperar de usted?
Pues, lo mismo que de usted. Porque, mire, usted y yo, ya que se puede esperar de nosotros, ya estamos desde viejas.
¿será por usted? Porque yo estoy en la flor de la edad.
Sí. La flor de cempasuchi.
Ya estamos más para allá que para acá. Ya decía yo que era imposible vivir con ustedes.
Lo mismo digo. ¿qué sucede, doña clotilde?
¿está usted a desagusto aquí en mi casa? No, no, no.
Ay, no, señor barriga. Al contrario, no.
No es que hay ciertas personas que son muy pesadas. Pues, si no, cargue al señor barriga y a chunto arrieta.
Doña nieves. ¿qué?
La señorita doña clotilde no estaba hablando. No estaba hablando de mí.
Ay, no. Pues, entonces, ¿de quién?
Usted es el único pesado de aquí. Nosotras estamos de tefla.
Ay. Ay, ya basta de chines y de sándalos.
Mejor vamos a buscarle el pastel que se nota que está riquísimo. Parece que sí.
Ay, es el colmo con ustedes. Pero parece que nada más en eso viene.
Sí. Mejor esta mamá.
¡tor, jirafá! Vine a traerle esta humilde carta.
Ay. Ay, profesor jirafales, no sé ni qué decir.
No diga nada. Ya lo he pasado, pasado.
Me gusta pasar a tomar una tacita de café. Y pastel también, claro.
Oiga, ¿no será mucha molestia? No, ¿qué molestia?
Si se me ha hecho frío. No hay quien me invite a que sea un vasito con agua.
Claro que sí, jaimito. Pásale, pásale.
Gracias. Se nos va a hacer tarde.
Ya. Ya estoy lista.
¿sí? ¿todo en orden?
Todo en orden. La camioneta le espera, doña.
Muchas gracias por todo, señora. Felicite a su señora del parque.
Tiene una cocina preciosa. Muchas gracias.
Con permiso. Pase, pase usted.
Sobre todo lo de la carta. Entienden.
¿saben? La camioneta está esperando allá afuera.
Sí. Permítanme.
Pásale. Ay.
Pásale. Gracias.
No se discute. ¡a usted le esperamos!
Vamos a ver. Lo que venía diciendo es cierto.
Creo que es una pena que ríe. No se tenga que ir.
Sí. Ni modo.
Oye, ñoño. Si quiere, nos quedamos unas dos semanas más aquí contigo.
Oye, sí. No pueden quedar, señor.
La vecindad ya está reparada. ¿qué?
Señor valdivieta. Sí.
Dije que no. Dice a chao que me venga a ayudar con el baúl.
Sí, papá. ¿ya oíste, chao?
Sí. Es que no sabes qué cansada me digo.
Estaba ayudando a mi pescabuela a levantar el baúl. ¿ah, sí?
No tienes que abrir la puerta. Sí.
Jamás pensé que se pudiera ganar. ¿qué pasa, doña floringa?
Ya aprovechando que tenemos vecindad nueva, ¿no gusta pasar a tomar una tacita de café? No será mucha molestia.
Después de usted. En la vecindad que...
No, no sea eso pretexto para supirnos la deuda. Mire, doña aníbal, usted menos que nadie puede hablar, ya que me debe catorce meses no tengo mucho que hacer.
Me debe catorce meses de venta. No tengo mucho que hacer.
Está preciosa, señor barriga. Muchísimas gracias.
Divina. Con permiso.
Pase usted, doña aníbal. Mire.
Sí. ¿qué pasa?
¿estás triste? No.
No. Lo que pasa es...
Lo que pasa es que no has visto tu barril, ¿verdad? Hermito.
¡ahí está! ¡ahí está!
Gracias, benito. ¡ahí está el barril!
¿eh?