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Papá, ¿de verdad no te vas a ir? No, hijo, aquí me voy a quedar.
Duérmete tranquilo. Tranquilo, hijo, aquí estoy.
Cálmate. Juanpa.
Mi amor, ¿cómo pasaste la noche? Juan pablo está sudando, mi amor.
Ay, estás ardiendo en fiebre. Mi amor, hubieras ido a buscarme.
Ahora mismo vámonos al doctor. Vente, vente, vente.
Pásame los piecitos. Eso.
Oye, mi vida, ¿hay algo que te ha dolido? Ay, mi amor, cuando sea así, venme a buscar de cuarto, ¿sale?
Ven. Listo, juan pablo.
Ve un momento con mi secretaria en lo que platico con tu mamá y tu abuela, ¿va? Siendo que tiene mi hijo, ¿por qué le subió la temperatura?
No fue por ninguna causa física, arcelia. El niño es muy sano.
Entonces, ¿qué le pasa a mi nieto? Puede detectar algunos síntomas de ansiedad muy marcados en juan pablo.
La fiebre y el dolor de cabeza son maneras de somatizar esa ansiedad. Pero si...
Mi hijo tiene apenas ocho años. ¿por qué podría estar enfermo de ansiedad?
Es muy común que los niños sientan miedo o un estado de alerta ante algo que les representa un peligro potencial. Y esa miedo puede ser tan grande que se convierte en un cuadro de ansiedad.
¿esta ansiedad puede ser por lo que no ha dormido? Es muy probable, arcelia.
Dijimos a mi mamá que nos trajera a verte cuando pasó por nosotras el colegio. Sé que estás enfermo.
No sé, mi mamá dice que es un peligro al que le tengo miedo. ¿y le dijiste a mi tía que es por lo de momo?
No, y no quiero que ustedes le vayan a decir. Pero tienes que hacerlo.
¡no, ana! Y si tú me quieres, no le tienes que decir a nadie porque los niños que tienen miedo son unas gallinas.
Por favor, cálmate. Estamos aquí para pasar tiempo como familia.
No para que se estén peleando. Mamá, yo no puedo.
Todo es culpa de consuelo porque ella no sabe controlar a su hijo y por eso es que mi hijo está muerto de miedo. Pues qué delicadito tu hijo.
¿qué tratas de decir? Pues eso.
Que qué delicadito. Escúchame bien.
Ya me tienes hasta el gorro, consuelo. ¿qué, crees que no me doy cuenta que le estás echando los ojos a mi marido?
¿qué estás diciendo? A ver, a ver, a ver, no te voy a permitir, hermanita, que le faltes el respeto a mi mujer.
Y tampoco a manuel, que es una buena persona, está celente de los niños. Yo te juro, cuñado, que no es cierto nada de lo que dice arcelia.
He tratado de sacar esas ideas de la cabeza. Pero nomás no me hace caso.
¿y por qué será? Porque te la pasas defendiéndola a ella antes que a mí.
Arcelia, por favor. No, no, no, no, no, no, no.
Por favor, nada, emanuel. Y allá tú, si quieres estar como si nada, hermanito, porque te está viendo la cara de tarú.
¡oye, oye, oye! Nuestros papás se dijeron muchas cosas feas.
Sí. Yo no tenía idea que tuvieran ese tipo de problemas.
¿crees que se vayan a separar? Pues quién sabe, pero sí está bien grueso eso que mi mamá piensa que me pasa.
Mi papá anda con nuestra tía, ¿no? Lo que él necesita es protección y así él va a poder solucionar todos sus miedos.
Nuestro hijo es tan pequeño para estar expuesto a cosas que no van con su edad. Esa es la realidad de los papás de hoy en día.
Tenemos que hablar con nuestros niños de temas que antes creíamos que solamente eran para mayores, como lo es la sexualidad, el reto este del momo, la violencia. Y tenemos que hacerlo, porque todo está al alcance de nuestros niños en las redes sociales.
¿de verdad no te vas a ir? No, hijo, aquí me voy a quedar.
Duérmete tranquilo. Tranquilo, tranquilo, hijo, aquí estoy.
Cálmate. No podemos permitir que esta situación nos separe como familia.
Sí, pa, tú tienes toda la razón. Yo ya hablé con gustavo y lo regañé por lo que hizo con el pobre juanpa.
Pero arcelia no tenía por qué acusarme de esas cosas. Discúlpeme, pero no.
Arcelia está equivocada. Pero somos su familia.
Y lejos de rechazarla, tenemos que ayudarla para que vea su error. Mamá, lo siento.
No voy a verle la cara de nuevo a esa gente. Y si van a seguir abogando por ella, les pido, de favor, que se vayan.
¡mamá! ¿qué pasa, beatriz?
¿qué pasa, mi amor? Qué alegría tengo de ver de nuevo tus ojitos, mi viejita.
En cuanto la den de alta, la vamos a cuidar para que esté bien. Todo va a estar bien.
Cuando volvamos a ser la misma familia que siempre hemos sido. Mamá, hablamos de esto después, ¿sí?
No. No.
Escúchame. Vine a tu casa porque mi mamá tiene razón.
Debemos mantenernos como una familia unida. En verdad te ofrezco una disculpa, consuelo.
Yo sé que mi hijo no es precisamente ejemplar. Y sé que...
Sé que nunca debió hablar así de juan pablo. Y por eso...
También te pido una disculpa. Ya, como haya sido.
La verdad, yo no tenía por qué haberte reclamado algo que solamente existía en mi cabeza. Por mi inseguridad.
Yo te juro que nunca he visto a manuel más que como mi concuño. Arcelia, yo amo a tu hermano.
Lo sé. Yo fui la que vio cosas donde no las hay.
¿entonces no es algo del mal como dicen? No, claro que no.
Solamente es una imagen que subieron en las redes sociales para crear un reto. Pero te prometo que si lo ignoras, no vas a desaparecer.
Pero es que sí da miedo. Claro.
Y está bien que tengas miedo. No, porque no soy una gallina.
No, juanpa. El miedo es un sentimiento muy natural.
No es un sentimiento de cobardes. La doctora tiene razón, mi amor.
Yo también sentí miedo cuando vi una película que se llamaba el exorcista. Y tenía más o menos tu edad.
Sí, yo también la vi. Estuve varias noches sin poder dormirme.
Pero vencí mi miedo y salí adelante. Claro.
Porque los valientes se hacen a partir de los miedos que se sienten y que logramos vencer. ¿entonces yo puedo tener miedo y puedo ser valiente?
Claro que sí, juan pablo. Mira, hagamos algo.
Cuando tú tengas mucho miedo, cuéntalo. No te quedes callado.
Platícaselo a tus papás, a tus primos, a tus amigos. ¿y sabes qué?
Así vas a ser un niño bien valiente. Entonces voy a ser valiente aunque tenga miedo.
Gracias, mamá, por traerme con la doctora.