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Doy iniciada la sesión. Listo para dar el veredicto.
Tras el proceso que se abrió en contra de dante giles montevideo, por el presunto delito de abuso, lo encuentro culpable y lo sentencio a una condena de 20 años en prisión. Fin del caso.
Uno, venga. Marquen bien la vuelta de carro, niñas.
Ya ensayamos. Bueno.
Muy bien, continúen con la rutina, perfecto. Sí, dime.
¿otra vez? Karina, no puede ser que lo estés haciendo tan mal.
Mira, eres la única que parece principiante y no campeona. Le he hecho ganas.
Pues vas a tener que echar muchas más, pero en mi oficina. Vamos.
Y las demás continúen practicando, ¿eh? No quiero ver que nadie se pare.
Sí. Sí, no, no te preocupes.
Cualquier cosa que guste. Vuelve a surgirme y ya vas.
Vale, gracias. Hija, ven.
¿tiene bien, papi? ¿te gusta?
Sí, mi amor, lo estás haciendo increíble. Oye, a la que no veo es a tu prima karina, ¿ni al entrenador?
¿dónde están? Se fueron a su oficina.
Sí, con sus clases, hija. Sí, pero...
Ya, tranquila, tranquila, karina. Ya no te va a pasar nada, tranquila.
A ver, señor, esto es un malentendido, se lo aseguro. Tranquila.
Este hombre te estaba lastimando. Dímela.
Por favor, karina, me puedes decir la verdad y yo te voy a creer. Por favor, dime la verdad.
Sí, tío. El entrenador me estaba tocando.
Y me dolía mucho. Esto es un error.
Son figuraciones de la niña. ¡no!
¡no! Y cuando se hizo viral la denuncia en contra de dante giles, tomé la decisión de sumarme.
Porque yo fui alumna de gimnasia cuando era menor de edad. En ese momento no tuve el valor de denunciarlo.
Pero viendo el valor de todas las personas, me di cuenta de que es el momento. ¿para qué no vuelvo a ocurrir una tragedia como esta?
Dante giles me hizo lo mismo a mí también. Aprovechándose de su situación de poder y de confianza, me llevó a su oficina varias veces para tocarme de manera obscena.
Yo era una niña y me quedé callada. Porque era una niña que tenía miedo.
Que no comprendía lo que le estaban haciendo. Sueño que no quería dejar.
Al final, abandoné la gimnasia. El dolor siguió quemándome por dentro.
Y es por eso que ahora lo externo. Para que sea justicia.
Para la niña demandante. Para mí.
Y para todas las que hablen de que también fueron víctimas de dante giles. No he dejado de reprocharme desde que me enteré por lo que estaba pasando mi hija.
Mucha culpa. Porque fui yo la que puso a sus más preciados tesoros hermanos de una...
Me di cuenta. La culpa me va a atormentar siempre.
Pero dante giles tiene que pagar. Que no tenga el perdón.
Así como yo. No merezco el perdón de mi hija.
Por... Por no saberla cuidar y no darme cuenta.
El acusado permanece de pie. Doy iniciada la sesión.
Listo para dar el veredicto. Tras el proceso que se abrió en contra de dante giles montevideo.
Por el presunto delito de abuso. Lo encuentro culpable.
Te lo sentencia a una condena de 20 años en prisión. Fin del caso.
Perdóname. Yo tenía miedo de decirte algo, mamá.
Porque no me ibas a creer. Pero cuando mi tío me dijo que me creía, sentí ese apoyo.
Por eso le dije que el entrenador me hacía daño. No dejo de recriminarme el mal pecho.
No he hecho caso, luciano. Acredité cuando solo estabas actuando como los papás debemos actuar por nuestros hijos para mantenerlos a salvo.
No te flageles, hermana. Yo tampoco sabía muchas cosas.
Pero fui aprendiendo para poder proteger a mi hija. Lo lograste.
Yo no. Por estúpida.
Por ciega. Por crédula.
Por... Tú sí mantuviste a salvo a marta.
Por atender lo que fátima te decía para que así fuera. Estaba perdido al principio.
Pero lo importante es que nos informemos, hermana. Que nos familiaricemos con las estadísticas.
Que hablemos con nuestros hijos. No hay que dejarlos solos ni con extraños ni con gente cercana.
Hay que creerle siempre. Y no hubiera podido hacerlo sin tu orientación, fátima.
Muchas gracias. De nada.
De esta manera nos armamos con las herramientas que nos van a ayudar como papás para prevenir y detectar el asalto y a nuestros hijos mantenerlos a salvo. Nuestras niñas y nuestros niños merecen crecer en un ambiente lo más seguro posible ante una realidad que parece amenazante.
Y los papás tenemos que estar presentes, bien preparados para detectar las alertas y prevenir que sean víctimas. Informándonos.
Venciendo nuestros propios límites. Llamando a las cosas por su nombre cuando hablemos con nuestros hijos.
Y sobre todo, darles la confianza de que les vamos a creer. Nuestras niñas y nuestros niños tienen el derecho de desarrollar sus talentos y sus gustos sin miedo.
Mientras que los papás debemos educarnos, informarnos y prepararnos para ser el mejor escudo de nuestros hijos y mantenerlos a salvo.