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Misael,misael,espérate. ¿por qué no me has querido dar la cara?
No tengo nada que decirte y creo que ya no deberíamos de vernos más. Me alegra que tengas trabajo, pero hasta ahí.
¿qué hacías el otro día en mi casa? Mi mamá no me ha querido decir nada, por favor, dime qué pasa.
No pasa nada, solo quiero olvidar, incluso el beso que nos dimos. Pues, yo tengo ganas de decir muchas cosas.
La verdad es que desde que te conocí mi vida cambió. ¿no pensabas en estudiar o qué?
Pues, no, solamente pensaba en ayudar en mi casa. Como te dije, no todos crecimos con las mismas oportunidades.
Algunos, pues, nacimos estrellados. Bueno, lo importante es que hayas querido salir adelante.
Eso me gusta. Sí, sé que con este trabajo mi familia y yo saldremos adelante.
Pues, ya te dije que de eso estudiar una carrera y ser alguien en la vida. Eso es lo que más me gusta decir.
Hijo, ven, siéntate a desayunar. Ahora que es sábado y no andas a las carreras, quiero que te pongas a dormir.
Lo primero que me platiques es qué te dijo el abogado. Que presente pruebas de que esa mujer nunca hizo nada por mí.
Pero no voy a desayunar. Voy a finiquitar este problema de una vez por todas.
¿pero cómo, hijo? Voy a ir a hablar con ella.
Nos vemos al rato. ¡misael!
¡misael! Adiós.
¿dónde fue? A buscar a diana.
Mandaste y todavía tienes el descaro de exigirme pensión alimenticia. Eres una descarada.
Es la única manera en la que puedo obtener tu ayuda. Pues, no, no la vas a obtener.
Porque contrademandaré. Y le diré al juez la verdad.
Nunca te hiciste cargo de mí. Hijo, yo...
¡no me digas hijo! ¡no tienes derecho!
Misael, estoy enferma. ¿qué tienes?
Tengo insuficiencia renal. Y cirrosis.
Me queda poco tiempo. Ese no es mi problema.
Ya estoy viendo con el abogado el revocar la demanda porque tú no verás un solo centavo de mí. Ya está la tienda para que te bañes, mamá.
¿tuviste más hijos? Sí.
Pues qué bueno que él nunca le fue. Me encantó su mamá.
Adiós. ¿qué haces aquí?
¿cómo supiste dónde vivía? ¿ya se conocían?
Sí, sí. Él fue el que me ayudó a conseguir el trabajo.
¿ella es tu hija? Sí, ella es celeste.
Mi hija. Misael, mi amor.
¡ven! Misael, ¿qué pasa?
No puede ser, no puede ser. ¿cómo?
O sea, besé a mi hermana. ¿cómo?
¿cómo? Abre, por favor.
Ahorita no, abuela, por favor. Te dije que abras.
¿pudiste hablar con diana? Sí, hablé con ella.
Me enteré que tiene más hijos. ¿y eso te afectó?
No, no, no, no. Lo que me afectó es que conozco a celeste desde hace tiempo.
Ella trabajaba en la empresa moviendo carros y ahora resulta que... Es su hija.
O sea, es mi hermana. ¿y qué tiene?
Pues que la besé, abuela, la besé. Ella y yo ya tuvimos acercamientos.
O sea, besé a mi hermana, abuela, o sea, besé a mi hermana. ¿cómo?
Cálmate. Para empezar, tú no sabías nada.
¿nunca te ha pasado que se detiene el mundo y no existe nada más que ese beso? Sí.
Lo sentí con el amor de mi vida. Ay, pero es que celeste no es el amor de mi vida, abuela.
Yo lo que necesito es que ya se termine todo esto. O sea, ya no quiero saber nada de mi madre y mucho menos quiero saber de celeste.
Ya, ya. Hijo, más allá de lo que hizo diana, deberías reconsiderar ayudarla.
No está bien lo que ella hizo, pero ya le dará cuentas al señor. No, abuela, no estoy para esos sermones.
Ella no se merece el perdón, ¿entiende? Y ya no quiero hablar más de ese tema.
Ahorita voy a ir a hablar con el abogado para que ya dé por fin este proceso y ya. Dejente, guadalupe.
Por favor, te pido, te suplico, aclara la mente de mi nieto y sus sentimientos. Si bien es cierto que diana no merece ni siquiera ser llamada madre, te pido que intercedas por nosotros.
Para que mi nieto perdone en un acto de nobleza, no hacia ella, hacia sí mismo. Para que en su corazón no guarde rencor.
Daniela, entonces tú te encargas de hacer la visita a las sucursales, ver que se está trabajando bien en los puntos de venta y que se están implementando bien las estrategias. Claro, por eso no te preocupes.
Oye, ¿salimos a comer? No puedo, tengo cita con el abogado.
Si quieres te acompaño, no tengo nada por la tarde. Prefiero ir ahí solo.
Como quieras, pero cuentas conmigo. Licenciado, ¿puedo hablar con usted?
No puedo atenderte ahorita, vete por favor. Pero no le voy a quitar mucho tiempo.
Que te vayas, ¿no? ¿no oíste?
El director no te quiere ver. Y de una vez te informo que antes de venir tienes que pasar conmigo.
Pero necesito hablar con isabel. Igualada.
Es licenciado para ti. Y no te quiero cerca.
Si no, yo misma haré que te corra. Ahora, largo de aquí.
Vámonos. Vámonos.
Tómate esta medicina. Te va a caer bien, mami.
Ay, hijita. Yo cada vez me siento peor.
Mami, ¿ya me vas a decir a qué vino isabel? ¿a qué vino a esta casa?
Es una historia larga de contar. Soy el abogado del señor misael cortés.
Quiero hablar con la señora diana pérez. Déjame hablar con el abogado.
Yo quisiera quedarme. Esto tiene que ver con la visita de misael.
Sí, pero necesito que me dejes hablar a solas con él. Ernesto, pásen.
Se revocará la demanda de pensión. Tiene todas las de perder.
Hay testigos que saben de su abandono. Lo sé.
Dígale a mi hijo que por humanidad me perdone. Yo sé que no merezco nada.
Ya no quiero la ayuda. Solo quiero su perdón.
Se lo diré. Ella sabe que tiene las de perder.
Realmente no hubo mucho que hacer, así que no le darás la pensión. Qué bien.
Por fin me liberé de eso. Ella me pidió que te dijera que la perdones.
Aunque la señora ya no quiere ningún tipo de ayuda, tal vez deberías considerarla. Bueno, ya me lo dijiste.
Gracias. Cualquier cosa los mantengo informados.
Gracias,raúl. Misael, tu papá y yo te educamos en amor y en principios.
Tanto la odias que no puedes perdonarla. Hay cosas que no se olvidan, abuela.
Sí, pero en un acto de humanidad. Podríamos auxiliarla.
Y sobre todo, perdonarla. Ya no por ella, sino por nosotros, hijo.
Misael, misael, espérate. ¿por qué no me has querido dar la cara?
No tengo nada que decirte. Creo que ya no deberíamos de vernos más.
Me alegra que tengas trabajo, pero hasta ahí. ¿qué hacías el otro día en mi casa?
Mi mamá no me ha querido decir nada. Por favor, dime qué pasa.
No pasa nada, solo quiero olvidar. Incluso el beso que nos dimos.
Yo no lo quiero olvidar. Pues vas a tener que hacerlo, porque entre tú y yo no puede pasar nada.
Porque somos hermanos. ¿de qué hablas?
Lo que escuchaste. Somos hermanos.
No, pero ¿de dónde seríamos hermanos tú y yo? Diana es mi madre.
Ella nos abandonó a mí y a mi papá cuando yo tenía seis años. Y jamás volvimos a saber de ella hasta hace poco.
Mi mamá nunca había dicho nada de eso. Entonces la visita de tu abogado, la tuya...
¿qué significa? Pues que me demandó por pensión alimenticia y no pienso darle ni un solo peso.
Si ella nunca vio por mí, ¿yo por qué tengo que ver por ella? Ella está muy enferma.
Con lo que ganó apenas nos alcanza. Pues qué bueno que tú sí tuviste una madre.
Adiós.