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¿de quién es el restaurante? Precisamente del chef.
De tu hijo. Hola, buenas noches.
¿tú? Hijo, después de tanto tiempo.
Mira, yo estaba equivocado. Es que siempre tuviste el talento para cocinar.
Lograste tu sueño. Y tienes ahora tu restaurante.
Te felicito. Tú, ahórrate tus felicitaciones.
No las quiero. No me interesa.
No las quiero. Y si ya terminaste de comer, quiero que te vayas de mi restaurante y no regreses nunca.
Estas chuletas se ven deliciosas y yo tengo un hambre. Este platillo siempre te queda riquísimo, mi amor.
Claro, yo se lo enseñé. Ay, sí, pero esta vez me ayudó zay.
¿sí? Ahí jugando a la comidita.
Es la que deberías de estar en la cocina. Ay, no, papá, a mí no me gusta cocinar.
Ay, rogelio, por el amor de dios. No digas tonterías.
Los hombres también cocinan, ¿eh? En el mundo hay cientos de chefs de altísimo nivel.
Si no lo sabías, ¿eh? Que no te hayan enseñado a ti en tu casa es otra cosa.
Mi amor, no tiene nada de malo que zay cocine. Además, él heredó nuestro talento por la cocina.
Bueno, abuelita, ¿y yo qué heredé? Ay, pues, yo creo que mi carisma.
Porque de la cocina no hay nada. Hasta el agua se te quema, ¿eh?
Hermanito, ¿qué haces? Hola, hermanita.
Estoy anotando todo lo que quiero para mi fiesta de cumpleaños. ¿qué piensas hacer?
Pues, yo creo que voy a hacer unos bocadillos gourmet y voy a meter coctelería. Le podemos decir a un amigo que es dj que nos dé un buen precio.
Ahora le va. Zay, ayúdame a descargar unos materiales de la bodega.
Eh, sí, nada más que estamos aquí, papá, porque... ¿qué, qué, qué, qué?
¿tus manos de niña no pueden descargar materiales o se te van a romper las uñitas? Sí, claro.
Se me olvidaba que eres generación de cristal. No te vayas a romper.
Ándale, vámonos. Sí, papá, vamos.
Fuiste pieza fundamental en esta obra. Muchas gracias, ingeniero corrales.
Me siento muy orgullosa de ti, cariño. Sí, mi amor.
Pues, ahora, a disfrutar de la noche. Por rogelio.
Salud. ¿qué, qué?
¿por qué se le olvida? Mi amor, ya no tomes.
Mejor, mejor ya vámonos. Ay, pero max, esta es mi noche.
Déjame disfrutarla. Ándale, tú también bebe una copa conmigo.
¿verdad que tomé? ¡sí!
Rogelio, rogelio. Es un santo.
Vete con cuidado. O si prefieres, puedes dejar tu carro y pasas por el mañana.
A ver, si no estoy tomado, claro que puedo manejar. O si quieres me dar las llaves y yo manejo.
Espérate, mujer. ¿qué va a decir mi jefe?
Que yo no puedo manejar, claro que puedo. ¿para qué vayas más cómodo?
Nada. Aquí manejo yo.
No salga más. Hasta luego, ingeniero.
Hasta luego. ¿rogelio, estás bien?
¿sabes qué? Mejor manejo yo.
Estoy bien. Pero estás durmiéndote y seguramente es por los tragos.
No, mi amor. ¿cuántas veces tengo que decir que no estoy borracho?
Acuérdate que me estuve desvelando porque teníamos que entregar el centro comercial. Sí, sí, eso más los tragos.
¿rogelio? ¿estás bien?
¿sabes qué? Mejor manejo yo.
Que no, mi amor. Estoy bien.
Pero estás durmiéndote y seguramente es por los tragos. No, mi amor.
¿cuántas veces tengo que decir que no estoy borracho? Acuérdate que me estuve desvelando porque teníamos que entregar el centro comercial.
Acuérdate que me estuve desvelando porque teníamos que entregar el centro comercial. Sí, sí, eso más los tragos.
Que yo estoy bien. ¡no!
¿dónde estoy? ¿cómo que qué pasó?
A mí, mamá. Eso pasó.
De acuerdo a las pruebas recabadas por los peritos, se encuentra el señor rogelio cárdenas velasco, culpable de haber manejado un vehículo en estado de ebriedad y provocar la muerte de la señora magda castillo mendizábal. Voy a consentir muchísimo.
Voy a traer un vino para que brinden ustedes y yo brindaré con agüita de jamaica. Mucho gusto que vas a ser papá.
Pero también vine a decirte que mi papá ya va a salir de prisión. ¿qué?
Pero si todavía no se cumplen ocho años. Me dejaron salir antes por buena conducta.
Debería alegrarte que le redujeron la condena. No, no, no, no me interesa.
Yo no sé por qué te empeñas en amargarme la vida con ese recuerdo. Literalmente eres la única que no ha dejado de verlo, yoselito.
Sí, yo me fui a canadá, pero no me iba a olvidar de él. Tampoco de ti, ni de maricruz, ni de la abuela.
¿tú crees que estoy bien así? Claro, papá.
Te ves muy guapo. ¿están listos para ordenar?
Claro que sí. Yo voy a querer la especialidad de la casa, por favor.
Un robalo. Un robalo en costra de sal con hierbas y salicornia.
Claro. ¿y para usted?
Yo voy a querer la ternera. Con gusto.
Con permiso. Propio.
Estuvo deliciosa la comida, ¿no crees, papá? Sí, sí, hija, estuvo muy, muy rica, ¿eh?
Disculpa, queremos felicitar al chef por tan buena comida. Claro que sí, señorita.
Un momento, por favor. La verdad, todo está muy bien, ¿eh?
El restaurante es muy bonito. Me da mucho gusto que te haya gustado, papá.
Porque este restaurante está perfilando como uno de los mejores de la ciudad. Quizás dentro de poco como uno de los mejores del país.
¿de quién es el restaurante? Precisamente del chef.
De tu hijo. Hola, buenas noches.
Hijo, después de tanto tiempo. Mira, yo estaba equivocado.
Es que siempre tuviste el talento para cocinar. Lograste tu sueño.
Y tienes ahora tu restaurante. Te felicito.
Ahórrate tus felicitaciones. No las quiero.
No me interesa. No las quiero.
Y si ya terminaste de comer, quiero que te vayas de mi restaurante y no regreses nunca.