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¿en serio en esto se va a volver nuestro matrimonio? ¿me vas a aplicar la ley del hielo cada vez que te enojes conmigo?
Simplemente ahorita no quiero hablar contigo. No cuando tú me estás dando la espalda.
Claro que no. Simplemente soy realista.
Necesitamos el dinero de la renta. Y no voy a perder el único patrimonio que tenemos.
Un patrimonio que será de nuestros hijos si los llegamos a tener. La maternidad va y viene.
Pero el cariño de una madre jamás. Y tú lo deberías de saber.
Claro que lo sé, porque acabo de perder a mi mamá. Pero eso no quiere decir que tengas que amar más a tu mamá que a mí.
Hijito, ayúdame, por favor. Ya te dije que me negaron el préstamo.
No tengo de dónde sacar el dinero. Pues entonces tienes que imponerte.
Y obligar a tu mujer a que vende esa casa. Tú tienes que demostrar quién es el que manda en ese matrimonio.
No es tan fácil, mamá. Ella tiene el control porque pone más dinero que yo.
Nunca me... Nunca me imaginé que yo había educado a un hombre débil.
Un hombre que se deje dominar por su esposa increíble, de veras. O sea, y yo, yo que sacrifiqué toda mi vida por ti.
Y esto es lo que recibo. De verdad que ya no sé qué hacer para que gabriel me entienda.
Y ya no es nada más porque yo no quiera deshacerme de mi patrimonio. Sino que siento que ya no me da mi lugar como su esposa, ¿sabes?
Es una situación difícil. Porque tienes la razón.
Mira, tu esposo y tu suegra deberían de valorar otras opciones antes de sacrificarte a ti. Es lo que yo digo.
Pero pareciera que no están buscando una solución, sino que esperan que la solución sea yo. No pueden presionarme a que me deshaga de nuestro patrimonio.
Es la única solución que hay. Tú sabes que no me dieron el préstamo.
Entonces hay que hablar con los bancos para que se renegocie la deuda. Hay otras soluciones antes de vender mi casa.
Se te llena la boca al decir que es tu casa. Yo solo espero que te estés dando cuenta que cada vez que te niegas, haces que me aleje más de ti.
¿no has escuchado eso de que los bienes están para remediar los males? Pero, mis males.
Y si yo estuviera convencida de que usted ya aprendió la lección, a lo mejor lo pensaría. Pero que las deudas se hayan salido de sus manos, me dice que no sabe cuidar el dinero.
Mira, teresa. Tú no eres absolutamente libre.
No hay absolutamente nadie para venir a criticarme y a mi casa. Te digo que no me perdona que me haya equivocado.
No te preocupes. Yo me voy a encargar de que no te vuelva a faltar el respeto.
Eso te lo aseguro. No quisiera que tuvieras problemas con ella por mi culpa.
No sería por ti. Es por la actitud de teresa, que está siendo una egoísta.
No quiero que le vuelvas a faltar el respeto a mi mamá. Te lo falté.
Ay, no te hagas tú bien. Sabes perfectamente lo que le dijiste.
Lo único que buscaba era que tú y yo dejáramos de discutir por lo mismo. Y ya no solo es por la venta de esa maldita casa, ¿eh?
¿tú crees que voy a permitir que le faltes el respeto a mi mamá? Ella está antes que todo.
Y si la vuelves a humillar, ten por seguro que nos vamos a divorciar. Ahorita, tú tienes que dar la última estocada.
Tienes que demostrarle que el que manda aquí eres tú. Y que a mí no me puede hacer un grado.
Hasta me pidió el divorcio. ¿y por qué no?
Digo, ¿puede ser una opción? No sé.
No llevamos ni un año de casados como para pensar en divorciarme. Además, este matrimonio fue algo que mi mamá quería mucho.
Fue su sueño. ¿y también fue tu sueño?
Sí. Sí, de lo contrario no me hubiera casado.
¿y yo ya me canse? Yo ya me canse de decirte que no voy a dejar de apoyar a mi mamá.
Así que si no lo vas a entender, pues yo no puedo dormir en la misma cama que tú. Ya, gabriel, no sigas.
Mira, aún no te digo que sí, pero te prometo que lo voy a pensar, ¿sí? ¿lo dices en serio?
Sí. Solo espero que te des cuenta de todo lo que hago por este matrimonio.
Porque soy capaz de contratar unos cargadores para que le saquen todas sus porquerías, ¿eh? Y yo lo espero con la policía a ver quién puede más.
Y a ver qué dice mi abogado. ¿estás aquí?
Eres tú. ¿eso no te importa?
Pues fíjate que sí. Porque lo que tú y tu mamá la están obligando a hacer no está bien.
Te recuerdo que yo soy el esposo de tere. Y no necesita quien la defienda, ¿eh?
Al parecer sí. Y ¿sabes qué es lo más triste?
Que la tengo que defender de ti, que no la has sabido tratar ni como mujer ni como esposa. Ay, oscar.
Y tu esposo y tu suegra se salieron con la suya. Por favor, bien sabes por qué lo hago.
Te justificas diciendo que quieres salvar un matrimonio que fue el sueño no tuyo, sino de tu mamá. Pero qué triste que no te des cuenta que no está siendo valorada.
Y que tu mamá preferiría mil veces verte feliz que con un hombre que no te ama. Pues pronto podrás pagar tu deuda.
Ya puedes estar en paz. Mi amor, qué maravilla.
Oye, ojalá que te den lo suficiente para pagar la deuda y, bueno, que nos quede un poquito más para irnos de viaje. ¿qué te parece?
Ay, ya. Lo merecemos después de tanto...
Bueno, a ver. Ya veremos.
Porque primero tenemos que terminar de pagar el coche de tere para no vernos tan apretados. Oye.
¿y si se vienen a vivir conmigo? ¡claro!
Así se van a ahorrar lo de la renta, todos esos gastos de las casas. Y así estarías al pendiente de mí.
¿irnos a vivir con tu mamá? ¿no tuvo una idea genial?
Así nos ahorramos lo de la renta. Nosotros la cuidamos.
Tú no te sientes tan sola por la pérdida de tu mamá. Ella puede prepararnos la comida, puede ayudarnos con eso.
También igual le gastamos menos en luz, en gas, en agua. No.
Yo no viviré con tu mamá. ¿de qué hablas?
Es lo mejor que nos podría pasar. Tal vez para ti.
Pero yo no voy a ceder. Si vivimos los tres juntos, yo pasaré en último lugar y no lo voy a permitir.
Piénsalo bien. Si no cedo, ¿qué?
¿me vas a amenazar con que nos vamos a divorciar? Pues si quieres, lo hacemos.
Lo que pasa es que tú estás buscando un pretexto para regresar con tu ex. ¿tú crees que no me doy cuenta?
Tú piensa lo que quieras. Yo no voy a vivir con tu mamá.
Pensemos mejor las cosas. No es necesario decidirlo en este momento.
Yo ya lo pensé bien y sí me quiero divorciar de ti. Y antes de que digas que es por oscar, tomé esta decisión porque ya no estoy segura de este matrimonio.
Y más por el hecho de que dudas de mí. Es que lo hago porque tú me has dado motivos.
Eso es lo que tú crees. Pero siempre te he respetado, gabriel.
Y seamos honestos. ¿realmente nos casamos por amor?
¿o lo hicimos porque nos educaron para que termináramos juntos? Entonces, ¿no me amas?
No lo sé. Y no estoy tan segura de que tú a mí sí.
Y nunca me lo has dicho. Y ni yo a ti.
Y no son solo las palabras. También son las acciones.
Yo ya estoy en un segundo plano en tu vida en todo momento. Espero que no pretendas que te ponga antes que mi mamá.
No es eso. Es que cada una debe de tener un lugar en tu vida.
Y si tú no me das el respeto que merezco, yo me lo voy a dar. Entendiendo el orden del amor.
Empezando por el amor que me debo de tener a mí misma. Mira, yo sé que este nuevo comienzo te puede traer dudas.
Pero te aseguro que lo harás muy bien. Te tengo que agradecer a ti.
Porque con tus consejos me pude dar cuenta que no debía tener miedo. Y que yo tenía que ser la primera en valorarme.
Aunque la última vez fuiste muy duro conmigo. Hasta me cerraste la puerta en la cara.
Pero debo de reconocer que gracias a eso pude entender que merezco un lugar importante en el orden del amor. Porque eres una gran mujer.
Y te mereces lo mejor. Yo sé que debemos de dejar pasar tiempo para que pongas en orden tus sentimientos.
Pero me gustaría que más adelante me des la oportunidad de retomar nuestro amor de la infancia. Para demostrarte cómo debes de ser amada.
De una manera plena. En donde todos los días tengas motivos para ser feliz.