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Cita a ciegas: ¿Por qué una relación madre-hija como la de Maura y Lucía puede causar un desorden alimenticio?

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Especialistas en salud mental y nutrición explican la importancia de inculcar un mensaje positivo sobre la apariencia de los hijos

En el primer capítulo de Cita a ciegas, Maura (Victoria Ruffo) muestra rechazo hacia el físico de su hija Lucía (Sofía Garza), quien a pesar de sentirse cómoda consigo misma, resiente las críticas que su madre hace sobre su peso.

La nueva telenovela de Pedro Ortiz de Pinedo explora, entre otros temas, la tensa relación entre Maura y Lucía, pues esta última no cumple con los estándares de belleza que su madre le exige.

Este tipo de relaciones han sido estudiadas en años recientes por especialistas, quienes han encontrado que la poca aceptación de una madre a su hija puede fomentar desórdenes alimenticios.

“Una hija crea parte de su esquema de personalidad a través de la mirada de su madre, la cual tiene un impacto muy importante en la forma en que ella se va a relacionar con ella misma y con los demás”, explicó el psiquiatra Omar Minaya en entrevista para Las Estrellas.

Por su parte, el Psiquiatra y especialista en adicciones Ricardo Nanni, Director de Casa Rosa, un centro de recuperación para la mujer con trastornos emocionales y de conducta, explicó: “El rechazo de una madre hacia la apariencia de su hija puede comenzar en la infancia, sin embargo, suele presentarse en todas las etapas de la vida a través de comentarios o de ejemplos, es decir, si la madre constantemente se la vive a dieta –lo necesite o no–, la joven va interiorizando desde niña que el rol femenino consiste en estar siempre insatisfecha con la imagen propia”.

Desde las primeras escenas de Cita a ciegas, Maura hace fuertes críticas al físico de su hija Lucía, sin embargo, los especialistas hacen énfasis en la importancia de que los padres den mayor peso a las cualidades positivas de sus hijos por encima de la apariencia.

“Si tú siempre le dices a una persona que está gorda, esa persona se lo va a creer y va a actuar como tal. Va a pensar, ‘Si todos me dicen ‘gorda’, pues eso es lo que soy’ y va a exagerar este comportamiento”, aseguró la nutrióloga Leticia Galindo, quien trabaja en el Deportivo Rosendo Arnaiz de la Alcaldía Gustavo A. Madero.

Galindo aconsejó informarse como familia sobre el impacto que un mal discurso puede hacer en un niño: “Lo primero es enseñarlos a comer desde niños. Como padres hay que basarnos en el plato del buen comer y sobretodo cambiar la conversación de ‘come bien para que te veas bien’ a ‘come bien para que te sientas bien’. Más allá de la apariencia, hay que recalcar a nuestros hijos que la salud es lo más importante”.

Además, Nanni indicó que aunque existen elementos psicológicos que pueden explicar la relación que el o la paciente tenga con la comida, los trastornos alimenticios son enfermedades multicausales.

“No necesariamente la familia es la única causa que orilla a la persona a desarrollar una relación inestable con la manera de alimentarse, aunque al ser el núcleo más cercano, la familia tiene mucho valor. (…) Como padres hay que dar menos espacio a la apariencia y más espacio a las emociones”, concluyó.