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Mamá, lo que pasó no tuvo importancia. Ya me contarás qué pasó, cristina.
Pero tú no te sientas mal. No tienes ninguna culpa.
Yo no sabía nada. Y te aseguro que no fue por ti, hija.
Buenas tardes. Buenas tardes.
Esta casa es tan grande que... ¿me perdí?
No se preocupe. Soy arturo de la fuente, el papá de maribel.
Encantada de conocerlo. Yo soy refugio pérez.
Bueno, viuda de pérez, para servirle. ¿usted es la mamá de rubí?
Sí. Pero qué gusto.
Oiga, doña refugio, ya que nos encontramos, me gustaría hablar con usted un momento. ¿sí?
Ay, sí, claro, cómo no. Acompáñeme, por favor.
Con permiso. Adelante, adelante.
¡maribel! Con permiso.
¿sí? ¿verdad que rubí es ideal para ser la modelo de nuestra campaña para el trabajo de publicidad?
Uy, sí. Si es ella, todo el mundo se va a fijar en la publicidad.
Es que rubí es tan bonita que siempre llama la atención. Ay, señor.
¿sabe? Yo aprecio mucho a rubí.
El apoyo que le da siempre a mi hija. Gracias a ella, mi hija se convenció de volver a la rehabilitación.
Ay, no sabía que rubí había hecho eso. Sí, así fue.
Y yo no tengo con qué pagárselo. Señora, si le pedí que habláramos, ¿qué pasó?
¿qué pasó? Es un asunto delicado.
Con permiso. No cabe duda, rubí, que tu cuñado es de lo más servicial.
¿qué tontería estás diciendo? No, solo estoy diciendo la verdad.
Rubí y el chofer de maribel son novios. ¿tu hermana habla con el chofer, rubí?
¿a lo mejor a ti te interesa el jardinero de maribel? Que no hagas ese tipo de bromas pesadas.
No son bromas, señora. Yo vi al chofer y a la hermana de rubí juntos en el jardín.
Si me permite, me gustaría aclarar que... Que es cierto que conozco a la señorita cristina, pero jamás ha habido ni habrá nada impropio entre nosotros.
Con todo respeto, señorita, mi vida personal es mi vida personal. Ay, josé, ¿cómo se atreve a hablarme...
Ya no es suficiente, ingrid. Tú solamente estás buscando cómo molestar.
Por favor, no le hagan caso y vamos a partir el pastel, ¿sí? Sí.
Con permiso, señorita. Ya me quiero ir.
No, no nos vamos a ir. No tenemos por qué si la ofendida eres tú.
Hay mujeres que no pueden aceptar... Que su novio preferiría mil veces estar conmigo que con ellas.
¿o no, ingrid? Ya sé que el chofer de maribel estuvo molestando a su otra hija.
Cayetano. Ay, no, de ninguna manera.
Él jamás la ha molestado ni le ha faltado al respeto. Él es un muchacho bueno y muy educado.
Bueno, señora, pero yo sé que él pretende alguna... Sí, pretende a mi hija cristina.
Ay, ella está muy contenta con él. Y yo, por supuesto, apruebo la relación.
Yo entiendo que una persona como usted, desde su posición, pues no lo vea con buenos ojos. Pero a mí lo que me importa es que mis hijas encuentren a un hombre bueno, trabajador, que las quiera de veras.
Es lo único que importa, señor. Tiene usted toda la razón.
Ay, claro que tengo razón. Yo fui muy feliz con mi marido.
Que en paz descanse. ¿sabe?
Él también era chofer. De taxi.
De cocodrilo. Qué bien, qué bien.
Eso es lo que admiro de rubí. Yo quisiera tener esa seguridad para manejar las situaciones.
Es cierto. Cualquiera se hubiera ido después de lo que dijo ingrid.
Pero ella está ahí como si nada, platicando. Oye, ¿y será cierto lo que dijo?
¿tú crees que la hermana de rubí...? El punto no es lo que pase con ella.
Con cristina y cayetano. Sino la intención de ingrid de hacer sentir mal a rubí.
Le tiene mucha envidia porque, aunque venga de muy buena familia, no es tan guapa como rubí. ¿eh?
Lo siento. No, la que lo siente soy yo.
Supongo que no te gustó lo que le dije a la estúpida de ingrid sobre saúl. Bueno, pues eso es cierto.
Aun cuando fui su novia, yo siempre tuve muy claro que tú le seguías gustando a saúl. Yo no te quise hacer sentir mal a ti.
Lo dije por ella. Porque, ¿sabes qué?
Se lo ganó. Sí, ya lo sé.
Y qué bueno que la pusiste a su lugar. Y que ni tú, ni tú se fueron.
Con permiso. Rubí, por favor, ya me quiero ir.
¿te aguantas? Porque si pasamos toda esta vergüenza fue por tu culpa.
Y no digas que no te lo advertí. ¿ahora ya entiendes lo que vivo todos los malditos días con tal de estudiar en una buena universidad?
Rubí, en serio, por favor. Vamos a buscar a mi mamá.
Shh. Vamos a la casa.
Además, es muy raro que ella no esté aquí. ¿qué te preocupa?
Fue al baño. A lo mejor ella también se quedó platicando muy a gusto con alguien del servicio.
Vámonos, rubí, por favor. No.
¿cómo que se van a ir? Yo que venía a presentarle a tu hermana las corfuera y las meros.
Pero, pues, si ya se van. Digo, si tu hermana no se siente a gusto y...
No, no nos vamos. Y cristina se siente muy a gusto.
No la presiones, rubí. Es normal que no se sienta a gusto porque no está en su ambiente.
Entiéndelo, rubí. Tú nunca vas a entrar a nuestro círculo.
¿eso? Está por venirse.
Su hija ha sido una verdadera amiga para rubí. Pero a mí me da pena tanta generosidad de su parte.
No, por favor, señora, no diga eso. Es que nosotros no podemos corresponder como quisiéramos.
Señora, le repito que el apoyo que rubí le ha dado a mi hija para mí no tiene precio. Y quiero que se quede tranquila con respecto a la universidad de rubí.
¿cómo? Sí.
Aunque mi hija ya no esté en méxico, yo voy a seguir pagando la colegiatura de rubí. Quiere decir que usted no puede ser...
Señora, por favor, no lo rechace. Aunque su hija solamente tenga media beca, conmigo va a contar siempre con el pago de la otra mitad.
Señora, rubí se lo merece. Eh, eh, eh, se siente mal.
¿está usted bien? Mis pastillas.
Deberías acorrer a tu chofer. Lo que sí voy a hacer es cerrarte a ti las puertas de mi casa.
Yo creí que en verdad quería ser mi amiga, pero después de lo que vi hoy, prefiero que te mantengas lejos de mí. Uy, qué ofendida.
Rubí, rubí, ¿tu mamá trae unas pastillas, una medicina, algo? ¿por qué?
¿qué pasó? ¿somos humanos?
¿qué le pasa? ¿dónde está?
Está en el despacho, vamos. Para mí, ¿a dónde se va?
Sígame, sígame. Por la estupidez que hiciste al decir lo de cayetano.
Ya llegaron los doctores. Con permiso.
Marco, muchas gracias por venir. ¿de qué?
Alejandro, me siento más tranquila estando tú aquí. Señora, ¿qué fue lo que le pasó?
Mi mamá estaba hablando con don arturo. Se puso mal y se desvió.
Lo bueno fue que cristina supo qué hacer para atenderlo. Perdón.
¿le diste su pastilla sublingual? Sí, me acordé de todo lo que me dijiste.
Pues está muy bien. Alejandro, yo los dejo.
Pero si necesitan cualquier cosa, me avisas. No te preocupes, maría.
Vamos, pancho. Con permiso.
Con permiso. Refugio, lamento que sea en estas circunstancias, pero me da mucho gusto verla.
Verá que va a estar bien. Vamos a tener que cambiar nuevamente el tratamiento, doña refugio.
A ver si con este otro medicamento controlamos mejor su presión. Me he sentido bien en general, doctor.
Sólo que hay días en que a una se le juntan las emociones. De cualquier manera, si no hizo ningún esfuerzo, si no tuvo ningún disgusto, no me parece normal esto que pasó.
Tal vez... Mamá, perdóname, por favor.
Si te sentiste mal por lo que comentó una de las invitadas de mí, lo que dijeron de ti... Tranquila, señora, por favor, tranquila, ¿sí?
Mamá, lo que pasó no tuvo importancia. Ya me contarás qué pasó, cristina.
Pero tú no te sientas mal. No tienes ninguna culpa.
Yo no sabía nada. Y te aseguro que no fue por ti, hija.
¿vamos a tener que llevar a mi mamá a que se haga algún estudio en el hospital? No, por el momento no.
Pero debe seguir checándose periódicamente. Sobre todo, doña refugio.
Usted no puede exponerse para que no se le dispare la presión así. Doña refugio es una paciente obediente, marco.
Sabe que debe cuidarse por ella, por sus hijas. ¿verdad?
Gracias a los dos por venir, por preocuparse por mí. Bueno, ¿qué quiere, doña refugio?
¿a los dos usted nos robó el corazón o no? Claro que sí.
Desde que la vimos nos conquistó. Gracias, gracias.
¿cómo sigue, doña refugio? Ya mejor.
Dicen los doctores que ya me puedo ir a la casa. Me alegro mucho.
Le voy a decir a cayetano, nosotros la llevamos. No es necesario.
Todos cabemos en mi coche. Yo me voy a quedar más tranquilo si las llevo a su casa.
Rubí. ¿por qué viniste?
Tú no tenías nada que hacer aquí. Que yo sepa, el doctor de mi mamá es marco.
Rubí, yo no podía dejar de venir. Se trataba de la madre de...
De la mujer que amo, porque yo te sigo amando, rubí. No esperaba que lo hicieras.
Simplemente yo sí reconozco mis sentimientos. Vamos, porque tu mamá tiene que descansar.
Vamos. Vamos a su cuarto y le voy a dar un analgésico para el dolor de cabeza que tiene.
Alejandro, a mí también me dio mucho gusto volver a verlo. Tienes que descansar.
No sabes cómo necesito sentirte cerca de mí en estos momentos. Sentir que somos padres.
Contar contigo. Pero no así.
Como están las cosas entre nosotros. Mejor así lo dejamos, rubí.
Solo voy a esperar a marco y después me voy. Haz lo que quieras.