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Tuvo sus razones para hacerlo. Yo no me controlé, los celos me cedieron.
No. No.
No son los celos, héctor. Tú estás cegado por rubí porque no quieres verla en realidad como es.
Me preocupa mucho lo que está pasando en tu matrimonio. No tienes de qué preocuparte, madrina.
Ahora todo está bien entre rubí y yo. ¿realmente es así?
Héctor, desde que te casaste con rubí has tenido un problema tras otro. Además estás cambiando mucho y no me gusta.
Todas las parejas tienen problemas y no es que yo esté cambiando. Simplemente pasé por una etapa difícil pero ya la estoy superando.
No, hijo. Desde un principio tu matrimonio no empezó bien porque ustedes hicieron muy malas cosas.
Eso ya es parte del pasado. Sí, pero cada vez surgen cosas peores.
Ahora se trata de algo muy grave. Un homicidio, héctor.
Madrina, tú sabes perfectamente que esa acusación fue infundada. Alejandro lo hizo por...
Mira, de todos modos. Lo único que te pido, hijo, es que no te confíes.
Cuídate de rubí. ¿por qué conseguiste el amparo y me sacaste de la cárcel si ahora me amenazas con que el fraude que le hice a héctor puede salir a la luz?
Cálmate. La venta de las acciones nos combina a los dos.
Así que por mí, tu marido nunca lo sabrá. Soy un hombre de palabra, rubí.
El dinero que ganaste con eso está invertido en acciones de otros negocios. ¿y puedo disponer de él ya?
Por supuesto. Aunque no te lo recomiendo.
Porque si quieres vender de golpe tus acciones, bajarían de precio y perderías mucho dinero. Tal vez lo prefiero, lucio.
Tienes que tener paciencia y ver tu panorama para decidir qué te conviene. Porque supongo que ya no sientes lo mismo por el doctor cárdenas ahora que te denunció y te hizo pasar tantas humillaciones.
No tengo por qué hablar de alejandro contigo. Piensa que hay mejores opciones, rubí.
Es obvio que ya no te vas a casar con él. Pero, ¿vas a seguir al lado de héctor?
Considera que si te hago ganar mucho dinero, en la bolsa, ya no necesitarías de héctor. Hoy te libré de la cárcel.
Pero si esperas un poco más, puedo poner en tus manos otro tipo de libertad. Puedo darte un nivel económico suficiente para liberarte de un marido que no amas.
No te entiendo, madrina. Tú me enseñaste que debía tener confianza en mi pareja y ahora quieres que desconfíe de rubí.
Hijo, la vida me enseñó que no puede uno estar tan ciego ni ser tan confiado. Primero con lo que me hizo genaro y ahora porque veo cómo te maneja rubí.
Pues sí, héctor. Aunque te moleste, te te...
Perdón, perdón. No sabía que estabas ocupado.
Pasa, elena, pasa, por favor. ¿cómo está?
Muy bien. Aprovecho que te veo para agradecerte lo bien que te portaste con mi hijo.
Sí, ya me contó todo lo que hiciste para ayudarlo con su problema de espalda en el viaje que hicieron. Ay, elisa, yo aprecio y admiro a héctor y me dio mucho gusto poder cuidarlo.
¿a gusto? Que los dos se hayan apoyado.
Bueno, nos quedamos platicando. Yo vine a traerte este documento oficial que te llegó.
Yo firmé de recibido. ¿documento oficial?
Sí. ¿documento oficial?
¿qué es? ¡dile que haya ido a la policía a acusarte de maltrato!
¡qué clase de mujer es rubí! ¡tú, desdiviéndote por sacarla de la cárcel!
¡y mira! ¡mira cómo te paga!
Yo voy a arreglar esto ahora mismo. Elisa, siento mucho haber estado presente en todo este asunto.
Que no me incumbe. Discúlpame, por favor.
Ay, no. No, no, no, elena.
Al contrario. Qué pena que yo no me haya controlado.
Que me oyeras hablar así de la esposa de mi hijo. ¿qué vas a pensar de mí?
Elisa, por favor, no tengo nada que pensar. Entiendo muy bien la situación.
Es que, de veras, yo he tratado de hacer un esfuerzo, pero rubí solo le da problemas. Yo conozco a héctor.
Sé que no es capaz de maltratar a una mujer. Elisa, eso yo lo sé.
No tengo duda de que héctor es un hombre íntegro. No.
Es todo un cabrón. Me disculpo por haberte cancelado la cita que tenemos esta mañana.
Por favor, siéntate. Pero tuve que atender un asunto que por ahora es prioritario para mí.
Entiendo y me alegra verte. Lucio, estoy al tanto de los movimientos fuertes que has estado haciendo en la casa de bolsa.
Efectivamente. Sabes que me gusta especular y que me apasionan los viejos.
Por eso ahora lo que quiero, arturo, es comprar tu casa de bolsa. Espera un momento.
Quiero que pienses muy bien en lo que hablamos, luis. Claro que sí.
Gracias. Nos vemos luego.
Héctor, mi amor. Al llegar a esta citatoria, ¿por qué me denunciaste, rubí?
Es cierto que yo te solicité la denuncia, pero estoy arrepentida, mi amor. Perdóname, por favor, perdóname.
Es que ni siquiera me lo habías dicho, rubí. Discúlpame, mi amor.
Se me olvidó y luego me fui a la playa y... Se terminó de decirme algo tan importante.
Sí, mi amor. Tienes que creerme.
Es que pasaron tantas cosas, pero yo pensaba retirar la denuncia. Te lo aseguro, mi amor.
Fue un error. Discúlpame.
Lo hice en un momento de enojo. Yo no quería perjudicarte, mi amor.
Lo que menos me importa son las consecuencias legales de esto. Lo de que tú me hayas abusado.
Amor, a mí también me dolía la forma tan agresiva que me trataste. Por eso lo hice, mi vida.
Pero ahora mismo voy a ir a retirar la denuncia. Voy a hacer lo que sea necesario para cerrar ese asunto, mi vida.
Rubí, con las leyes no se juega. No puedes levantar una denuncia y luego retracarte como si nada.
Pero para mí lo peor no es esto. Es no darme cuenta de que nuestros problemas hayan llegado a este extremo.
Eso fue antes, mi amor. Antes de que me demostraras tu confianza.
De que me trataras con tanta ternura y amor. El caso es que lo hiciste después de que yo ya te había pedido perdón.
Y si las cosas están así, no le encuentro sentido, señorita. No, no, mi amor, no.
Perdóname. Yo estaba muy lastimada, pero lo podemos arreglar.
Así como hemos superado otros problemas, todo lo que ha pasado tiene que servir para unirnos más, mi amor. No perdamos por más tonterías la felicidad que tenemos.
Sí, mi amor. Fue un placer platicar contigo.
Igualmente. Vente, valle.
¿hablaste con rubí? Sí.
Te cuento después, madrina. Tengo cosas que hacer.
Bueno, pues luego hablamos. Elena, cierra la puerta, por favor.
Me da pena que te hayas enterado de todo esto. No, por favor, no te preocupes, héctor.
Si te sirve de algo, yo no creo que tú seas un hombre violento. Yo también pensaba eso, elena, pero tengo que reconocer que sí me enteré mucho.
Pues si fue así, estuvo mal. Sí.
Pero yo soy testigo de cuánto la quieres. Y no entiendo cómo te acusó rubí.
Tuvo sus razones para hacerlo. Yo no me controlé.
Los celos me cegaron. No.
No son los celos, héctor. Tú estás cegado por rubí.
Porque no quieres verla en realidad como es. Discúlpame, héctor.
No debí haberte dicho nada. Pero es que no soporto verte sufrir.
Siempre estás dependiendo de rubí. De sus decisiones.
De sus arranques. Yo estuve contigo solo unos días.
Y con eso supe que tú no eres un hombre violento. Eres un hombre dulce.
Cariñoso. ¿interrumpo?
Eres una resbalosa. Le estabas coqueteando a mi marido.
Héctor es un hombre maravilloso que tú no has sabido apreciar. Así que prepárate porque héctor...
Va a terminar enamorándose de mí. Eres una descarada.
¿me estás diciendo en mi cara que quieres a mi marido? Al menos soy sincera.
No como tú. Está bien.
¿quieres que sea sincera? Adelante.
Si quieres conquistar a mi marido, hazlo. ¿tú crees que yo soy tonta?
¿de veras supones que voy a creer que tú no intentaste seducir a mi marido en el viaje? Si tú supieras que héctor...
Elena. No me interesa que me cuentes nada.
Héctor me ama. Pero si llegara a enamorarse de ti como pretendes, yo no voy a ser un obstáculo entre ustedes.
Ya lo dices porque tú no quieres a héctor. Vamos a alejandro cárdenas.