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Los demás piensan que lo hiciste por interés, para atraparte. ¿y tú, doctor?
¿piensas igual? No sé qué pensar.
Hasta ayer yo creía en ti ciegamente. Dime, rudy.
¿me has mentido en algo malo? No, no, no.
Alejandro, nosotros queremos. Si vine nada más fue para ver que estuvieras bien.
Tenemos que irnos. No, no, yo no me quiero ir.
Me quiero quedar con tu hijo, alejandro. Tú y yo, dime que sí.
Ya nada es posible entre nosotros, vámonos. Está bien, está bien.
Vámonos para otro lado juntos, llámame contigo. Ya deja de decir desedades.
¿qué no te das cuenta que yo sin ti no puedo estar bien? Mira.
Rudy, no estás desmayada. Rudy, deja de fingir, vámonos.
Yo no me quiero ir, alejandro. No dejemos ir este momento, esta noche, ¿sí?
Ya basta. Pues no me voy, no me voy, no me voy.
Hazme como quieras. Tú ahora no estás como para decidir las cosas, pero yo sí.
¿traes llaves a tu casa? No, así que no voy a poder entrar.
Y como los vivientes ya están dormidos, tú y yo vamos a tenernos que esperar aquí toda la noche. Señoras y señores, por favor, lleven a las señoras por la cámara.
No, no, no, no, no te vayas. Le pido que si el señor pregunta, mejor no le diga cómo llegó la señora.
Buenas noches. Alejandro, no.
No quería estar contigo. Bueno, ¿quién es?
¿cómo quién es? Doña lola.
¿qué, ya no me reconoces? ¿qué quiere?
Preguntarte por la lanita que prometiste mandar. Aquí no ha llegado nada.
Yo ya mandé el dinero. ¿qué, pasó algo?
Mi mamá necesita medicinas. ¿qué pasó?
Por suerte, tu mamá. Pero pues ya sabes que aquí siempre hay necesidad, rubí.
Siempre se ofrece algo, rubí. Doña lola, le dije que solo me llamara si se trataba de algo importante.
Si no, no me vuelvo a molestar. Si de por sí la rubí ya era creída, ahora ni quien la aguante.
Rubí quería verla. Y yo fui porque también quería verla.
Alejandro, ayer héctor no estaba en campo, pero si él se entera... Ya sé que hice mal.
Y lo peor es que cuando vi a rubí no me aguanté. A veces...
Ustedes todavía se han... Pero si se siguen viendo...
Eso es lo que no puedo permitirme, marco, verla. Anoche rubí había bebido.
Y yo no me hubiera aprovechado nunca de eso para llegar a algo más. Pero me costó mucho contenerme.
Si ayer no resistí besarla, el día de mañana... No sé hasta dónde vamos.
No vamos a ser capaces de llegar los dos. Señora, buenos días.
Le preparé unos chilaquiles bien picocitos. ¿se los traigo de una vez?
No, no tengo hambre. Me duele la cabeza.
Anoche como llegó usted medio mareada, pues ya no le dije nada, pero llamó el señor y me preguntó dónde andaba usted. ¿y qué le dijiste?
Que se fue con la señora romina y pues el señor loreto. ¿y que no sabía dónde?
Pues fuimos a casa de romina a jugar canasta. Eso es lo que tú debiste decirle al señor.
Pues sí, ¿verdad? Me compras algo para el dolor de cabeza y quédate con el tema.
Gracias, señora, y ya sabe que estoy para servirle. Gracias, sara.
Con permiso. ¡rubi!
Mi amor, te extrañé tanto como te fue en méxico. ¿por qué lo hiciste, rubi?
¿por qué me engañaste? ¿qué estás diciendo?
Tú sabes bien de lo que hablo. Dijiste que nuestro encuentro fue casual.
¿por qué me mentiste, rubi? Tú planeaste el viaje a valle de bravos.
Lo supe por lorena. Si hablaste con ella, te aseguro es porque tus padrinos querían meterte dudas sobre mí.
No lo niegues. Rubi, lo que importa no es cómo me enteres, sino que me mentiste.
Me hiciste creer que coincidimos por casualidad cuando tú provocaste el encuentro. Sí, sí, héctor, es cierto, te mentí.
Yo convencí a lorena de que me llevara a valle de bravos para verte. ¿y sabes por qué?
Por amor. Estaba desesperada, héctor.
Te amaba tanto que no soportaba la idea de perderte. Me debiste engañar.
Entiéndeme, entiéndeme, mi amor. Estabas a punto de casarte con otra.
Te negabas a verme. Y si yo no daba ese paso, hubiéramos tirado a la basura toda esta felicidad que ahora tenemos.
Sin no ser por ese engaño, tú y yo ya no estaríamos juntos, rubi. Pero ¿por qué no me dijiste la verdad después, mi amor?
Amor, ¿qué importa? Importa y mucho.
Date cuenta, rubi. ¿cómo puedo defenderte cuando te ponen en duda si todos sabían que me mentiste menos yo?
Ya te dije, mi amor, lo hice por amor. Los demás piensan que lo hiciste por interés, para atrapar.
¿y tú, héctor, piensas igual? No sé qué pensar.
Hasta ayer yo creía en ti ciegamente. Dime, rubi, ¿me has mentido en algo más?
Por supuesto que no. Rubi, si yo pierdo la confianza en ti...
Héctor, yo te quiero a ti, nada más a ti. ¿te casaste conmigo por amor?
Te lo he probado de todas las maneras. Rubi, ¿dónde estuve esta noche?
Fui a jugar canasta con loreto y con una amiga, germina castello. Háblales, háblales si no me crees.
Y si dudas de mi amor, si piensas que me casé con tu dinero, toma tu chequera y tus tarjetas, todo lo tuyo, porque no quiero seguir contigo. Rubi, tenemos que hablar.
No, no, no, no, no voy a permitir que me ofendas así. Rubi, rubi.
Erika, necesito un cuarto. ¿cómo no, señora ferrer?
¿me permite una tarjeta de crédito? Lo siento, pero me lo vas a tener que dar así.
No tengo ni cheque, ni tarjeta, ni dinero. Permítanme, entonces.
¿por qué en un caso así tengo que hablar con la ferrer? ¿para qué?
Te consta que he estado hospedada aquí antes y la suite presidencial, lo siento. Pero son las normas del hotel.
Entonces apúrate, erika. Y tú no te metas.
Solo estoy cumpliendo con mi trabajo, señora. Sofía, no sé por qué insistes en que nos llevemos un cuarto.
No es malo. Deberías de hacer un esfuerzo por tu hermano.
Él me quiere. Señora, no voy a contestar a sus provocaciones porque, como verá, traigo mi uniforme.
Aquí yo soy la empleada y usted una posible huésped. Dice el gerente que no se preocupe, que por favor pase al bar y en cuanto esté lista su habitación, le avisamos.
Gracias, qué amables. Loreto.
¿qué haces aquí? Ven, vamos al bar.
Pero hoy no quiero beber. Cállate, vamos al bar.
No. Me puse muy nerviosa cuando héctor me preguntó de dónde había estado anoche y me tuve que hacer la ofendida.
Le dije que si creía que andaba con él por dinero, era mejor no seguir juntos. Le aventé las tarjetas, la chequera, el dinero y me vine para acá.
Loreto, será muy arriesgado lo que hiciste. Me la tuve que jugar, loreto, porque sí le mentí y me descubrió.
Pero tomaste una decisión muy drástica. Lo sé, por eso lo hice.
Porque si ahorita no recupero la confianza de héctor, yo no sé qué va a pasar. Estoy muy preocupada.
Señor, se me ofrece algo. ¿algo, agua, café, algo?
Dora, ¿a qué hora llegó mi mujer anoche? Despuésito de que usted llamó.
Y perdón que le diera su recado hasta hoy a la señora, pero es que yo ya me iba a acostar. Con permiso, señor.
Propio. Por eso me vine a este hotel.
Aquí héctor está haciendo remodelaciones, así que en algún momento nos tendremos que topar, aunque él no me busque. Rubí, rubí, tan bella como peligrosa.
¿siempre planeas todo tan bien? Esta vez no va a ser tan fácil convencer a héctor de que soy sincera.
Lo bueno es que si se te llega a cerrar la puerta del dinero, tienes abierta la del amor, ¿no? ¿cómo te fue anoche con alejandro?
Cuéntame. Ay, mi vecino.
Alejandro y yo nos besamos con tanto amor. Sentí...
Ay, no sabes loreto, fue maravilloso. Ay, así que él te sigue queriendo.
Sí, alejandro me sigue amando tanto como yo a él. Y no me va a olvidar.
Y después de los besos que nos dimos anoche, seguro se va a alejar de la resbalosa de sonia. ¿tú crees?
¿de qué anoche me besó? ¿cómo me besó?
Esto no se va a quedar así. ¡rubí, espérate!
No puedes hacerle una escena de celos. No puedes ventilarte enfrente de todos.
Héctor trabaja aquí. ¡que te las siga en el tv!
¿por qué me haces esto, alejandro? ¿por qué?
Ay, niña, él ni siquiera sabe que estás aquí. Además, la casada eres tú.
Sí, loreto, pero él me quiere. Y te quiere tanto que, por lo visto, está buscando desesperadamente la manera de olvidarte.
Es que yo no quiero que me olvide. ¡no quiero que se enamore de otro!
¡no quiero! Sonia, lo que quieres es irsele metiendo poco a poco a alejandro, lo sé.
El león cree que todos son de su condición. ¡ay!
Aunque así sea, primor, no puedes hacer nada. Tú tomaste tu decisión, te casaste con otro.
Alejandro es libre. No, no es libre.
Y por eso sigue siendo mío. Pero tú no puedes estar con él, darling.
A menos que te divorcies de héctor. No me voy a divorciar.
Tú no sabes lo que me costó llegar hasta aquí. Para casarme con héctor, tuve que terminar con alejandro.
Renuncié a mi familia, que ahora me desprecia. Y todo eso lo cambié por el nombre y la posición que tengo ahora.
Así que no voy a dar marcha atrás. Soy la señora de ferrer y lo voy a seguir siendo.
Pues entonces, resígnate a perder al hombre amado. Porque no puedes pedirle que pase el resto de su vida esperándote mientras tú acostadota con tu marido.
¿quién es? Héctor.
Pues, contéstale. No.
Si ya me buscó, quiere decir que todo está bien. Así que, me voy a salir del lugar.
Yo soy la ofendida, ¿no? Héctor no solo es rico, es guapo, inteligente, me quiere.
Y aún así, no he podido enamorarme de él. Bueno, yago.
Rubí, supongo que si llegaste sin dinero al hotel es porque tuviste un problema con héctor y deseo ayudarte. Ay, qué vergüenza que te hayas enterado, yago.
Perdóname por llegar así a tu hotel y pedir un cuarto, pero es que me peleé con héctor. Sí, sí, fue muy serio y no se me ocurrió otra cosa.
Hiciste bien en recurrir a mí, pero no puedo permitir que te quedes en un simple cuarto de hotel, ¿me entiendes? Quiero que te quedes en mi casa.
¿quieres que me quede en tu casa? Tú lo menos que mereces es la suite presidencial.
Pero un jeque árabe está ocupando las mejores habitaciones. Así que, mientras solucionas tu problema, bueno, me ocupo mi casa.
Mira. Mira, yo sigo de viaje, pero ahí vas a estar más cómoda.
Lo siento, yago, ¿cómo crees? Yo no lo puedo aceptar, soy una mujer casada.
Y eso se presta a malas interpretaciones. Rubí, ya que no estoy ahí en persona, déjame ayudarte, ¿eh?
Te voy a mandar a gascon, mi asistente, para que esté a tu disposición y te lleve. Te lo agradezco, pero con el cuarto de hotel es más que suficiente.
Además, espero que el problema con mi esposo se solucione pronto. Piénsalo.
Sabes que cuentas con mi apoyo. Gracias.
Alguien como yago pietrasanta no ofrece su casa a cualquiera, ¿eh? Eso no lo voy a aceptar.
¿por qué? Porque me compromete.
Él está de viaje, rubí. Aún así, yo sé cuáles son sus intenciones.
Primo, ¿qué puedes perder? Estás sola, desvalida y sin dinero.
Vale la pena que conozcas cómo vive un millonario magnate como él. Que tu marido vea que tienes otras posibilidades.