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Ya tengo el resultado de sus estudios. ¿qué es lo que tiene, doctor?
¿que no puede ser que esté bien y de repente no puedan invoverse del dolor? Lo que tiene su marido se llama espondilitis anquilosante.
¿y eso qué es? ¿es serio?
Por desgracia, sí. Es serio y es incurable.
¿qué tienes? Amaricí con el dolor de espalda de siempre.
Pero ahorita ya no lo soporto. Rubí, me puedo mover.
Hay que llevarte al hospital. ¿qué pasa?
Efraín, venga a la oficina del señor de inmediato. Héctor, ¿qué será, eh?
Viendo a ti como médico. Sabrina, está bien.
No se preocupe, gracias. ¿me quieres decir ahora qué quieres?
Aunque no lo creas, aunque me haya dolido en el alma que desperdiciás la oportunidad de que por fin fuéramos felices, ya vi que tengo que resignarte. De todos modos, yo ya estaba separada de héctor.
Ya iba a hablar con él del divorcio, pero... Pero pensaste que mejor no renunciara a su dinero.
Rubí, ya me sé esa historia de memoria. ¡no, héctor!
Alejandro, yo ya cambié. Y tan no soy como antes que me separé de él antes de buscarte.
Mi decisión de divorciarme fue porque no lo amo. Pero hoy héctor se puso muy mal.
¿qué tiene? No sé.
Casi no puede moverse de un dolor muy fuerte que tiene en la espalda. ¿desde cuándo empezaron los dolores?
Hace como tres años. No eran tan fuertes, pero tuvo que dejar de hacer muchas cosas por eso.
Por favor, alejandro. Yo sé que tú puedes ayudarlo.
Aunque yo no lo amo, no puedo dejar de preocuparme por él. Siempre fue muy bueno conmigo.
Gracias, alejandro. No necesito que tú te ocupes de mí.
Héctor, por favor. Lo importante es que estés bien atendido.
Ya llevé a un rematón, luego podrás ver al médico que escojas. Necesitaba saber si no era una vértebra fuera de su lugar.
En ese caso, habría que operarte de inmediato. ¿y es eso?
No, por fortuna no. Pero hay que sacar unas placas, hacer una prueba de sangre.
Ya no debe tardar en lo propio, con permiso. Y que no quería querer atenderlo.
Tú mismo reconoces que alejandro como médico es de los mejores. Y yo quiero que te atienda el mejor médico, no me importa quién sea.
Lo único que me preocupa eres tú, mi amor. Héctor, ¿qué te pasó?
Es nada más un dolor en la espalda. ¿necesitas algo?
¿vienes solo? No, vengo con rubí.
Gracias, de todos modos. Vamos, por favor.
¿por favor, eres pariente tuyo? No, no, es un conocido nada más.
Pues, lamento mucho lo que te voy a decir. ¿el diagnóstico se pasó a pasar?
Así es, las noticias no son ralentadoras. Párate un resultado, pero aquí está el de los demás estudios.
¿ya no te dice nada el doctor? No, pero ya los analgésicos están haciendo efecto, ya se me bajó el dolor.
Ayúdame a levantar, por favor. Gracias por traerme al hospital.
De nada, mi amor. Ya tengo el resultado de sus estudios.
¿qué es lo que tiene, doctor? ¿qué es lo que tiene, doctor?
¿qué es lo que tiene, doctor? ¿qué es lo que tiene, doctor?
¿qué es lo que tiene, doctor? ¿es que de repente no pueda ni moverse del dolor?
Lo que tiene su marido se llama espondilitis anquilosante. ¿y eso qué es?
¿es serio? Por desgracia, sí.
Es serio y es incurable. Ese padecimiento hace que la columna y la cadera se pongan rígidas y va impidiendo la movilidad.
Pobre héctor, tan joven y con esa enfermedad. ¿la enfermedad es parte de la vida?
Sí, mi amor. Es cierto que hay que aprender a vivir con las enfermedades cuando ya no tiene ansiedad.
Es cierto que hay que aprender a vivir con las enfermedades cuando ya no tiene ansiedad. A mí me da mucha pena por sus padrinos y por lo mismo héctor.
Hola, ¿no se mueren de hambre? No te preocupes, yo entiendo que haces su trabajo.
Por eso te amo. Ya por fin mañana comienza el congreso hotelero.
Y cuando acabe, nos vamos de luna de miel. ¡ay, felicidades!
Finalmente. Gracias por acompañarme.
Tú me das las gracias, héctor. Si mi lugar es aquí junto a ti, me voy a regresar a vivir contigo.
No, rubi. ¿cómo que no?
Pero si no vas a poder ni subir ni bajar escaleras. Y cuando se pase el analgésico, ¿no te vas a poder mover?
Héctor, no te puedes quedar solo. Gracias, rubi, pero ese es mi problema.
Quedamos en vivir separados una temporada y mi enfermedad no tiene por qué cambiar las cosas. Héctor, tú me necesitas.
Con los analgésicos voy a estar bien. Otra vez, gracias.
Bueno, pues, si es lo que tú quieres, me voy. Pero voy a estar al pendiente de ti.
Qué bueno que héctor no aceptó que ahora me quedaran, porque no quiero tener que estar cuidando a una enferma. Pues es mejor seguir con un enfermo con dinero que perseguir a un casado que ya no te hace ningún caso.
Alejandro se siente comprometido con sonia, pero yo lo voy a convencer. Y entonces, héctor se va a arrepentir de no haber aceptado que regresara a su casa.
Un momento, un momento, rubi. Qué descarada.
¿lo vas a culpar de echarte a los brazos de alejandro? Es lo que está haciendo rechazarme, ¿no?
Tú disculparás, primor. Pero yo aún tengo dudas de que pueda separar a alejandro de sonia.
¿qué? Mejor...
¿mejor le hubieras hecho caso a yago? ¿qué pasó con él?
¿no te gustaría verlo? ¿para qué?
¿para complicarme más la vida? Yo digo, para tener otra opción más jugosa.
Además, quieras o no, lo vas a ver, porque allí está. Estás más hermosa que antes, rubi.
Yago, qué sorpresa. A mí no me sorprende verte aquí.
Tu marido es tan dueño de este hotel como yo. Yago, estás atrasado de noticias.
Su marido es ya casi su ex marido. Rubi y héctor, lamentablemente, se separaron.
Otro problemita entre ustedes. Sí.
Bueno, yo los dejo para que hablen tranquilos. Hasta luego.
Au revoir. Estoy viviendo en el hotel.
Igual que la otra vez. Aquí en méxico también tengo una mansión que puedo ofrecerte para que estés más cómoda.
Tú no cambias, como siempre, tan directo. Y tú, como siempre, dándote a desear.
Cómo siempre. Cómo siempre.
Y si te pareces, mañana comemos juntos. Héctor, vine a buscarte al hotel.
Llámame a mi celular para encontrarnos. Un beso, hijo.
Buenas tardes. Doña elisa, iba a ir a buscarla, pero me entretuve con el socio de héctor.
Sí. Ya veo que estabas muy divertida.
Es la madrina de héctor. A sus pies, señora.
Hasta luego, rubi. Estoy muy preocupada.
No sé si ella sabe que... ¿qué, héctorito, se separaron?
Por supuesto. Y mejor.
Parece muy bien que quieran comprobar si vale la pena seguir casados o no. Usted preferiría que no, ¿verdad?
No se trata de lo que piense yo, sino de lo que he visto. Cuando tuviste aquel accidente en cancún, estabas con alejandro.
Luego, se vieron en el cementerio cuando murió tu mamá. Veo que héctor le ha hablado de los celos que siente de alejandro.
Pero ella se casó. ¿y tú serías capaz de respetar un matrimonio, rubi?
Doña elisa, yo la quería ver porque estoy sinceramente preocupada por mi marido. Pero, por las ideas absurdas que otros le hacen tener de mí, héctor no me deja estar a su lado a pesar de lo enfermo que está.
¿enfermo a mi hijo? ¿de qué hablas?
Sí, padrino, ya me hicieron estudios de todo tipo. Aún así, hijo, busca una segunda opinión.
Claro, héctor, no hay que perder la esperanza. Haz lo que el médico te ordene, pero déjanos tratar de averiguar si hay algo más que pueda ayudarte.
Ustedes vinieron aquí los dos para darme su apoyo. Yo se los agradezco.
Y les pido perdón. Hijo.
Hijo. Como siempre, si vamos a buscar juntos, que estés lo mejor posible.
Sé que es difícil para ti verme, alejandro. Para mí también.
Porque me cuesta tanto trabajo contenerme para no tocar, para no besarte. Rubi, si no estás aquí para hablar del padecimiento de héctor, no tengo nada que tratar contigo.
Vine a hablar contigo con la verdad. Quiero que me digas sinceramente si ya no tengo ninguna posibilidad de que volvamos.
¿ya creí que ya te había quedado claro que yo ya hice mi elección? Además, ¿cómo te atreves a decirme esto mientras que tu esposo, el hombre que tú escogiste para pasar el resto de tu vida, está tan mal?
¿tú crees que para mí es fácil? Yo ya estaba a punto de divorciarme de él por ti.
Porque te amo. Y ahora no sé qué hacer porque me rompe el corazón solo de pensar en abandonarlo en esta situación.
Yo tampoco soy una arpía como para abandonarlo. Solo quiero que me des una esperanza.
Por pequeña que sea. Para soportar todo este tiempo hasta que por fin, hasta que por fin alejandro pueda...
Los dejo para que sigan a hablar. Por favor, ven.
Pasa. No hay nada que no puedas escuchar.
Pasa, por favor. Ven, mi amor.
Rubi me estaba diciendo que dudaba si separarse de héctor. Pero yo creo que ya quedó muy claro que su lugar es con su marido.
Así como el mío es contigo, mi amor. Gracias por darme mi lugar.
Gracias. Estoy más segura de que lo nuestro en su departamento.
Y espero que acepte que me quede ahí aunque sea unos días más. Ay, genaro, mi hijo sigue tan deprimido.
Para menos. Lo que le diagnosticaron es muy difícil de aceptar.
Genaro, estuve pensando en que héctor podría mudarse a la casa donde estás viviendo. Me comentaste que para ti es grande.
Claro, claro, claro. Sería muy bien porque es de una sola planta.
Yo iba a buscar un departamento, pero puedo pasarle al héctor para que él se cambie cuanto antes. Gracias.
Perdón, hilda no estaba y no pensé que estuvieras ocupado. Pasa, pasa.
Yo ya terminé de hablar con genaro, lo que tenía que hablar. Sé que tú me pediste tiempo, pero te amo y que se venía a ver cómo sigues.
Mejor, gracias. Gracias.
Me duele, pero ya me puedo mover. Qué bueno.
Entonces, ¿vas a ir hoy al hotel? No, voy a ir al hospital a ver lo de las terapias que debo tomar.
Bueno, si quieres que te acompañe... No, rubí.
Lo que quiero es que nos divorciemos.