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Es cierto que las cosas ya no son iguales. ¿por qué?
¿qué pasó entre nosotros? Rubí, yo creo que es momento de hacer un alto.
De ver qué está pasando con nuestra relación. Sé que hemos tenido problemas, que discutimos mucho.
Por eso creo que tienes razón. Y tal vez lo mejor es separarnos.
¿a ti te gustaría tener hijos? Claro que sí.
A mí también me gustaría tener una familia. Sonia, en estos años que llevamos juntos, hemos llevado una muy bonita relación.
Y yo creo que ya es tiempo de dar el siguiente paso. Alejandro, ¿qué quieres decir?
Cierra tus ojos. ¿te casarías conmigo?
¿pero qué quiero? Me casaría con mi mamá mañana mismo.
Mi amor, nada me gustaría más. Pero hay que planear bien las cosas.
Necesitamos tiempo. Yo quiero que sea una boda a lo grande, con muchos invitados.
Yo quiero que sea ese día perfecto, mi amor. Ese día, sea el día más hermoso de tu vida.
Fiesta. A mí me interesa invitar a 200 personas, menos.
Y saber que después se seguirá creciendo. ¿qué de modas hay en madrid?
No sé de ti. Lorena.
Hola. ¿sigues igual con héctor?
Le molesta mucho que haga fiestas. Ni siquiera le gusta ir a bailar.
Y el otro día me hice un drama porque le pedí un yate. Ay, estoy tan harta.
¿de tu marido o de todo? Porque no te veo nada contenta.
Tengo todo lo que siempre he soñado, pero él me hace tanta falta, loreto. En estos tres años y con esta vida de reina, ¿no has podido olvidar a tu amado alejandro?
No. Y no hay día que no lo recuerde.
¿tú sabes algo de él? Ven, primor.
Quiero que veas algo que te va a sorprender. Ven.
¡córrele! Vamos.
Hola, sonia. ¿cómo estás?
Maribel. Soy la mujer más feliz del mundo.
Alejandro. ¿me pidió que me veas?
¿te gusta? Me encanta.
Es como la casa que quiero que héctor me compra aquí en méxico. Ay, yo también quiero que alguien me compre una casa así.
Es preciosa. Toda una mansión.
¿verdad? ¿te gusta?
¿me la compras? Anda, giorgio, cómpramela.
No lo haría porque fuera mía. ¿de quién es, eh?
Ah, pues mira. Ahí viene el dueño.
¿elejandro? ¿ya es rico?
No, no es rico. Es millonario.
No lo puedo creer. Tanto que sufrió alejandro por rubí y ahora es feliz contigo.
Me da tanto gusto. Te lo digo de corazón, sonia.
Les deseo lo mejor. Gracias, maribel.
Me gustaría mucho que tú fueras nuestro testigo. Claro.
Soy igual de hermosa. Sí, nada más que ahora tiene mucho dinero.
Se ha vuelto el ortopedista más relevante y cotizado de mí. Trabaja aquí y en new york.
Con su investigación se ganó un premio. No, está famosísimo.
¿es cierto, caro? Eso quiere decir que no me he olvidado, loreto.
No me he olvidado. Sí, pero sigue con sonia.
Si en tres años sonia no ha logrado casarse con alejandro es porque él no la toma en serio, ¿eh? O porque sonia es tan independiente que no le interesa casarse y que la mantenga.
Ay, loreto, conozco perfectamente bien a alejandro. Y sé que no la quiere lo suficiente.
Anda, ayúdame a buscar algo. Hace tres años que no lo veo y quiero lucir espectacular.
Pues vamos a buscar algo sensacional. Sí.
Tenías razón. Alejandro sí se hizo rico y en muy poco tiempo.
Y yo quiero volver con él. Ruby, te dije que para conseguirlo tienes que cambiar y no has cambiado.
Pero ahora lo voy a hacer. Voy a cambiar todo lo que tengo mal en mi vida.
En el nombre de la penitencia, ruby, se necesitaría la conjunción de júpiter y saturno para lograr un instante en el que pudieras arrepentirte de todo, mujer. Yo sé que me va a ir bien.
Que por fin voy a tenerlo todo. Dinero y amor.
Pero dime cuándo. Por favor, léeme las cartas.
A ver, toma una carta, a ver qué te dice. Veo dinero.
Ahora hay dinero y estás abusando de él. No, no, yo solo lo disfruto.
A ver, toma otra carta. Oh, esta carta es la de la envidia.
Bueno, seguro es porque estoy rodeada de envidia, porque todos quisieran tener lo que yo tengo. No, ruby.
Ni al tarón ni al destino se les puede mentir. Si verdaderamente quieres cambiar, necesitas voluntad, sentimientos.
Sí, ya, ya, ya sé, ya sé. Enséñame la que sigue.
¿esa qué significa? ¿qué pasa?
¿qué es? Esa es la carta de la muerte, ruby.
Y tú apareces como la causante de una muerte. No, no, no, para nada.
Yo no fui la culpable de la muerte de mi mamá. No hablo del pasado, ruby.
Hablo del futuro. ¿por qué me estás diciendo eso?
Ruby, yo veo sin necesidad de mirar las cartas. Esto es una confirmación.
Yo no soy una asesina, aunque lo digan tus malditas cartas. Acuérdate que esto puede pasar, pero también...
Sí, ya sé, que mi destino depende de mí, ya me lo dijiste. Solo si sabes detenerte a tiempo.
Controla tu ira, ruby, y sobre todo, controla tu ambición. Ay, ¿sabes qué?
Ya, ya, ya, ya me cansé. No quiero oír necedades.
¿cómo te fue con jorge? Quinta, quinta.
Ay, no sé. Me dijo algo que no me gustó nada.
Que yo voy a provocar la muerte de alguien. Loreto, yo seré ambiciosa y tendré otros defectos, pero ¿asesina?
Yo no mataría a nadie. ¿y qué más te dijo?
No quise saber más. Pero no, no, no, no.
Yo tengo que cancelar estas ideas de mi mente, loreto. Se pueden cancelar las ideas, pero no el destino.
¿sabes qué? No te voy a hacer caso ni a ti, ni a jorge, ni a nadie.
Porque a mí no me va a pasar eso. Yo nunca voy a hacer algo que yo no quiera hacer.
Cansada, me voy a buscar. No, no, no, espera.
Esa felicidad que teníamos de recién casados. Víctor.
Mira, es cierto que las cosas ya no son normales. ¿por qué?
¿qué pasó entre nosotros? Rubí, yo creo que es momento de hacer un alto.
De ver qué está pasando con nuestra relación. Sé que hemos tenido problemas.
Que discutimos mucho. Por eso creo que tienes razón.
Y tal vez lo mejor es separarnos. Tú mismo dices que nuestra relación ya no funciona.
No, no dije que teníamos problemas. Por eso hay que hablarlos.
Para solucionarlos. Para estar mejor.
Para estar más unidos. No para separarnos.
¿cómo crees, mi amor? Tal vez sea lo que necesitamos para darnos cuenta si nos queremos como antes.
Para pensar. Rubí, yo te amo.
¿por qué nos está pasando esto? He hecho todo por lograr que tú y yo seamos una pareja estable, unida.
Te he complacido en lo que me has pedido. Te he dado viajes, fiestas, lujos.
Pero eso no lo es todo, héctor. Ya lo sé.
Nos dos queremos formar una familia, tener hijos. Pues sí, pero ya ves, hasta ahora no hemos podido.
Tal vez si consultamos con un ginecólogo... Héctor, párale.
Si una relación está mal, los hijos no son la solución. Y no por eso vamos a tener hijos.
Entonces explícame por qué de pronto me sales con eso de separarnos. ¿por qué justamente ahora que regresamos a méxico?
No es por alejandro, ¿verdad? ¿qué?
¿lo viste? Ay, claro que no.
Y tus celos no son otra cosa más que una prueba de que lo nuestro... Perdóname, perdóname, rubí.
Pero es que de solo pensar en estar sin ti me pongo loco. Héctor.
Si vamos a seguir juntos es para que estemos bien. Pero si ya la chispa del amor, ese entusiasmo que nos unió al principio, se está perdiendo.
No digas eso, mi amor. Nos casamos para toda la vida.
Yo no soportaría perderte. No voy a dejar que te vayas de mi lado nunca.
Mira, lo que te estoy diciendo es por el bien de los dos. Vamos a pensar con calma las cosas, ¿sí?
Me fui con la intención de olvidarte, pero no pude. Y lo haré nunca.
No es cinismo reconocer que te amo. Que aunque quise no pude acabar con este sentimiento.
Por eso esta vez estoy decidida a dejarlo todo por ti. ¿por qué?
¿porque ahora tengo dinero? No lo sabía.
Pero qué bueno que te va bien. Porque así ya no hay nada que se interponga entre nosotros.
No, rubí. Lo único que nos separó fue tu ambición.
Eso ya quedó atrás. No vamos a ser tan felices, mi amor.
Porque yo sigo siendo la única mujer para ti. Se te olvida que tienes un marido.
Tú me dijiste que volviera a ti cuando fuera libre. Y ya le pedí la separación a héctor.
Qué fácil para ti amarme ahora que tengo la característica por la que antes me rechazaste. Dinero.
Perdóname, me equivoqué. Qué bueno que te des cuenta, rubí.
Pero no esperes que eso cambie las cosas. Tú crees que después de todo lo que hiciste, después de tres años, tú puedes decir, aquí estoy.
Y ya decidí que siempre sí te quiero. Yo nunca te he dejado de amar.
Nadie ama y hace lo que tú hiciste. Por eso decidí ya no esperarte.
¿de qué hablas? Tú sigues soltero.
Yo sé que andas con su hermana. Es mi prometida.
Es mi prometida, rubí. Y me voy a casar con ella.
No puedo soportar que vayas a hacer de otra. Pero con el tiempo uno lo supera.
Así me pasó a mí. Nunca me perdiste, mi amor.
Mi corazón y mis pensamientos te pertenecen, aunque nunca haya sido tuya. Cada noche puedo sentirte en mis labios, en mi piel.
No vas a convencerme, rubí. ¡vete!
¡vete! Yo sigo dentro de ti.
En tus pensamientos. Tus labios pueden decir una cosa, pero tus ojos dicen otra.
La manera en que me miras. Déjalo.
Tú no has podido olvidar. Y yo no.
No es eso lo que yo quiero. Entiéndelo.
Vengo a decirle que ya lo están esperando para la cirugía. Muchas gracias, sabrina.
Voy para allá. Con permiso.
Sé que vas a pensar en lo que hago. Esta es nuestra oportunidad.
Vamos a tomarla. ¿tú qué haces aquí?
Vaya. Veo que caminas mejor.
¿ya no traes ese aparato tan estorboso en la pierna? No creo que eso te importe a ti.
Tienes toda la razón. No me importa en lo absoluto.
Adiós. Espero que no hayas venido aquí a buscar a alejandro.
Pregúntaselo a él. Pues sí.
Lo voy a hacer. Alejandro y yo somos muy amigos.
Pues sí. Supongo que solo amigos, porque tú nunca le has interesado.
Más vale que lo dejes en paz. ¡él va!
¿a qué? ¿me vas a decir que se va a casar con sonia?
Así es. Me alegro de que ya lo sepas para que no te le acerques.
Mientras esa boda no se realice, no me preocupo. Tú ibas a casarte con héctor y ya ves.
Aquella vez te saliste con la tuya. A mi cuenta corre que no impidas la boda de alejandro.