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Esta joya esperó tres años para tocar tu piel. ¿cuánto más me vas a hacer esperar a mí?
A ver, héctor, explícame, ¿tú me estás hablando en serio? Sí, rubí, y es una decisión que tomé.
Es que tú ahorita no estás para tomar ninguna decisión. Yo te quiero cuidar, quiero estar a tu lado.
Rubí, sé perfectamente lo que estoy diciendo. Ya no le encuentro sentido a tratar de recuperar lo nuestro.
No, no, no, héctor, yo no estoy de acuerdo y no lo acepto. No, mira, te voy a dar tiempo porque yo sé...
No voy a cambiar de opinión, rubí. Yo sé que me amas.
Tú no puedes querer el divorcio. Perdona que te esté contando esto.
No, no se preocupe. Yo no tenía idea de que la enfermedad de héctor fuera tan grave.
Maribel, ¿por qué? Él es tan joven, es un muchacho sano, deportista.
Hay cosas que a uno no se explica, pero hay que aceptarlas y vivir con ellas. Estoy segura que algo podrá ser.
Sí, eso espero. ¿y qué va a ser de mí ahora?
Si lo que te preocupa es el dinero, ya hablé con el licenciado almanza para que la mitad de mis bienes sean para ti. Yo estaba hablando de mis sentimientos, no del dinero.
Pero ya que tú lo mencionas porque a ti te preocupa, hablemos de eso. Rubí, tenemos que ser realistas.
Las terapias y los médicos van a representar un gasto muy fuerte. Tal vez tenga que vender algunas propiedades.
Y considerar seguir con el hotel o no. Porque lo demás está invertido.
Y eso va a ser lo único que yo te puedo dar. Estás loco.
Yo no voy a aceptar lo que me estás diciendo. No lo voy a aceptar.
Vas a tener que acostumbrarte a la idea de estar sin mí. De administrar tus gastos.
De cuidar lo que te dé. Porque obviamente ni tú ni yo podemos seguir con este tren de vida.
Rubí, nuestras vidas van a dar un giro completo. Vas a tener que aprender a vivir así.
Muy bien, héctor. Yo no voy a perder lo que me costó tanto trabajo conseguir.
Estás loco, héctor. Loreto, ¿qué voy a hacer?
Esto no puede estarme pasando a mí. Todo se me viene abajo.
Basta, primor. Tranquilízate porque me pones nervioso.
Además así no vas a solucionar nada. Es que no lo entiendes.
Primero alejandro me deja por la estúpida esa y después... Héctor me hace lo del dinero y el divorcio.
Primor, eso es lo que tú querías, ¿no? ¿liberarte de él?
Pero no así, loreto. De haberme quedado con todo el dinero no me habría importado.
Pero héctor no va a darme más que la mitad. Y encima, ¿pretende seguir controlando mis gastos?
Pues creo que por una vez en tu vida perdiste, primor. Porque alejandro está con sonia y por lo que me dices nunca la va a dejar.
Y héctor te deja con la mitad de lo que te merecías. Aunque bueno, por lo menos no vas a tener que cuidarlo.
No, loreto. Yo nunca pierdo.
Todavía me queda una carta que jugar. Eh, rubí.
Rubí, ¿a dónde vas? Maribel.
Maribel iba a buscarte. ¿por qué, sonia?
¿qué pasa? Estoy muy nerviosa.
No sé qué hacer. Alejandro me dijo que esperara aquí.
¿a dónde fue? Soy muy furiosa.
Furiosa enfrentar a yago. ¿cómo está?
¿cómo está? Bienvenidos.
¡yago! ¡eres un cobarde!
¡un desgraciado! ¡la voy a enseñar a respetar a las mujeres!
¡la voy a enseñar a respetar a las mujeres! ¡la voy a enseñar a respetar a las mujeres!
¡la voy a enseñar a respetar a las mujeres! ¡la voy a enseñar a respetar a las mujeres!
¡la voy a enseñar a respetar a las mujeres! Perdón.
Perdón. Lamento muchísimo haberte hecho esperar.
Eso no es de un caballero, ¿eh? ¿qué te pasó?
Nada importante. Alejandro me reclamó porque encontré a sonia en un congreso y bueno...
Pero como te dije, no tiene importancia. ¿te peleaste con alejandro?
¿te preocupa que el doctor esté bien? Lo que me extraña es que se haya atrevido a meterse con alguien como tú.
Ruby, yo creo que ya es tiempo de que dejes jugar a los amantes con jovencitos que no saben ni lo que quieren. En esta ocasión sí vas a aceptar esta joya preciosa que lleva tu nombre.
Esta joya esperó tres años para tocar tu piel. ¿cuánto más me vas a hacer esperar a mí?
Me hiciste esperar mucho por un beso así. Sabes que siempre me has gustado, pero no quiero precipitarme.
Además, aquí alguien podría vernos y yo sigo siendo una mujer casada. Van a cerrar el lugar para nosotros.
Conmigo las cosas son de otra manera. Nada de compromisos.
Solo una relación libre. Yo tampoco he cambiado mi forma de pensar.
Y soy una mujer de un solo hombre. Entonces no entiendo por qué aceptaste...
Primero necesito terminar mi matrimonio con héctor. Si me entiendes, ¿verdad?
Pero toma en cuenta que esta vez no estoy dispuesto a esperar tanto tiempo. No quería que nada te pasara.
Estoy bien. A ese infeliz ya le quedó claro que no está sola.
Gracias a dios que ya estás aquí. Muy angustiada.
Mi amor, no quiero que sigas preocupada por culpa de ese infeliz. Yo te voy a proteger.
Yo te voy a cuidar. Yo sé que así va a ser.
Sonia, vamos a ir a la delegación a levantar un acta. Quiero que quede como antecedente ante la ley que ese desgraciado te ha molestado.
No. No quiero que me interroguen.
No quiero que salga a relucir lo que pasó. Diego podría hacerte mucho daño.
Él no va a hacer nada y aunque sea difícil, tenemos que hacerlo si queremos que se haga justicia. Sabía que me ibas a recibir.
Como en la mañana tu esposa no nos dejó hablar. Me preguntaste si deberías volver con héctor, ¿no?
Mi respuesta es sí. Hable con él.
Nos vamos a divorciar. Yo voy a ser libre otra vez.
¿y sabes por qué? Porque héctor te ama tanto.
Que está dispuesto a renunciar a ti. ¿qué?
Está deprimido. Todavía no asimila su enfermedad.
Ni comprende que puede ser feliz a pesar de ella. Si te pidió el divorcio, fue solo para que no te sientas amarrada.
Alejandro, antes de que yo pueda tomar cualquier decisión, necesito que me respondas algo. Si no estuviera sonia entre nosotros, ¿tú volverías conmigo?
Necesito saberlo. Rubí, el hubiera no existe.
Acepta ya la realidad de los dos. Y deja de insistir.
Porque quien mató lo nuestro, fuiste tú. No sabes cómo me arrepiento.
Para nosotros. Pero héctor te quiere.
Busca ser feliz con él. Ya te di tiempo de pensarlo.
¿sigues insistiendo en que nos divorciamos? Sí, rubí, es lo mejor.
Héctor, yo no estoy de acuerdo. Yo te amo.
Y si tú insistes, es lo que quieres. Rubí, ¿de veras te quedarías a mi lado a pesar de esta enfermedad?
Supongo que... Hay que acostumbrarnos.
Perdóname, no debí haberte hecho esa pregunta. Todo sigue en pie como te dije, rubí.
Tú y yo vamos a divorciarnos. ¿qué te parece, mi rubí?
Sangre de pichón. Ay, ¿te lo dio yago?
Claro, y esta vez no se lo desprecié. Hiciste bien, hiciste bien.
¿y a cambio de qué fue el rubí? ¿a cambio de un beso?
Uy, pues entonces quién sabe qué te vaya a dar después. Acuérdate que tú dijiste que nunca serías amante de yago.
Suéltalo, suéltalo. Ay, ya veré qué hago, no quiero precipitarme.
Siempre hay que ir un paso adelante, sobre todo ahora que te vas a divorciar. ¿sabes por qué me pidió el divorcio, héctor?
Pues motivos no le faltaron. Claro que no los conoce, si no te hubiera mandado a volar hace mucho.
Me quiere tanto que no quiera arruinarme la vida atándome a él porque seguro va a terminar convirtiéndose en un inválido. Rubí, ¿cómo hablas así de tu marido?
Pobre hombre. Ay, pues sí, pero yo no tengo la culpa.
Además yo me casé con un hombre sano y no quiero terminar con un inválido. Entonces, ¿volviste a ver al hombre amado a pesar de lo que pasó con sonia?
Sí, no voy a dejar de ver a alejandro por culpa de esa idiota. Al contrario, voy a acercarme a él poco a poco, sutilmente, con el pretexto de héctor.
Ah, sí, el juego de la esposa abnegada que cuida al marido postrada en cama y sin quererlo se va uniendo al médico que la atiende. Exactamente, con la diferencia de que aquí alejandro y yo ya nos amamos y eso hará más rápido todo.
¿y cómo te vas a quitar de encima a sonia? ¿otra vez tú aquí?
Te anticipo que mi marido entra a una cirugía de emergencia y después me va a llevar a mi trabajo. Ya deja en paz a alejandro, rubí.
Estoy en este hospital porque aquí tratan a mi marido. Lo que no entiendo es por qué te preocupas tanto por mí cuando a la que tendrías que vigilar es a tu amiga.
¿o que no sabías que maribel estaba enamorada de tu esposo? ¿no me crees?
Maribel, tú eres incapaz de mentir porque eres tan buena. ¿por qué no le dices lo que verdaderamente sientes para alejandro?
No tienes por qué hacerle caso a maribel. Es cierto, sonia, estoy enamorada de alejandro.
Bueno, las dejo entre amigas, ¿eh? Con fe.
Desde hace años estoy enamorada de alejandro. ¿estás en tu oficina?
Sí, ¿necesitas verme? No, no solo necesito que me manden las cotizaciones.
Me enteré que estás enfermo, ¿cómo sigues? Hoy amanecí bastante bien, pero aún así tengo el temor de que el dolor vuelva de un momento a otro.
Así que tu problema de salud es serio, ahora entiendo. ¿qué?
Pero por supuesto que necesitas otras opiniones. Suerte.
¿tu esposa cómo está? ¿cómo tomó lo de tu enfermedad?
Estamos separados y no sé si vamos a volver. Todo depende de mi salud.
Ojalá todo se arregle de la manera más conveniente. No sé si héctor ya se está arrepintiendo del divorcio, pero insistió en posponerlo hasta que regrese de su viaje.
Te digo, siempre que se plantea un divorcio es así. Se empieza por las buenas y al rato ya no sabe ni con qué golpearse, hasta con el perro, ¡pum!
Me contuve porque no me conviene pelearme con él, pero va a ser mucho más tardado de lo que creí. Primor, la ventaja de andar con yago es que con él no vas a tener problemas por eso.
Además, mientras tú lo sigas entusiasmando... ...
Puedes seguir el juego de la mujer abonegada con héctor y con tu hombre amado. Así, por un lado o por otro, tú siempre cubierta.
Yago me quiere seguir viendo. Ya no está tan dispuesto a esperar como antes.
¿y qué? ¿a poco es un sacrificio si yago es guapísimo?
Pues la verdad es que yago no me disgusta. Y si todo lo demás saliera mal, yo puedo lograr que yago me haga su esposa.
Ruby... ...
También ya como... ...
Como.