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Sí, pero no sabe que me dice. No le voy a avisar hasta que me contestes.
¿para qué estás buscando a héctor? Déjame en paz, santi, no te quiero ver.
Yo vivo aquí, tú llegaste. Pero no a verte a ti, sino a héctor.
¿y para qué demonios quieres a héctor? ¡suéltame!
Ya te dije que entre tú y yo no puede haber nada. ¿qué pasa?
¿por qué tanto grito? Héctor, qué bueno que saliste.
Vine por la cámara. Llegaste muy a tiempo, héctor.
No había podido agradecerte por pagar todo lo del hospital de mi mamá. Olvídate de eso.
Y perdón si los interrumpí, los dejo para que sigan platicando. No, no, voy contigo.
Voy a despedirme, ya me tengo que ir. Con permiso.
Las bodas a mediodía son lindas. Bueno, a lo mejor tú prefieres casarte de noche.
No sé, es que depende de tantas cosas. Pero he visto unos vestidos hermosos.
Ay, no, me di. Ya me voy.
No quiero llegar tan tarde porque mi mamá está enferma. Salúdala mucho.
Y gracias por venir. Por estar conmigo siempre en los momentos importantes.
Ojalá que se conteste. Y que se cumpla todo lo que deseo para ti, maribel.
Gracias. Le voy a decir a cayetano que me lleve, ¿sí?
Sí. Llévala en mi carro para que puedan hablar.
No, muchas gracias. Perdóname, los interrumpí en un momento.
Estaban arreglando las cosas, ¿no? Sí.
No. Me despide de su esposo, ¿sí?
Sí, sí, no te preocupes. Te acompaño, vamos.
Con permiso. Te acompaño, mi amor.
Vamos. ¿qué pasa, alejandro?
Rubí y tú están enojados. Más que eso, doña elisa.
Ya terminamos. Ya vas a empezar con tus refuerzos.
No, rubí. No podía dormir, eso es todo.
¿pero qué tienes? Te ves triste.
¿te pasó algo? No.
Por favor, déjame en paz, ¿sí? No quise molestarte.
En verdad quisiera que nos lleváramos bien. Cristina, tú y yo somos tan distintas que es imposible que nos llevemos bien.
No si las dos hacemos un esfuerzo. Y no te lo digo solo por la salud de mi mamá, sino porque...
Ya no me digas que se puede morir. Todos nos vamos a morir algún día, ¿no?
Reaccionas así porque igual que yo tienes miedo de perderla. Pero siempre vas a contar conmigo aunque seamos tan distintas.
Te quiero, rubí. Eres mi hermana.
Cristina, ¿tú eres feliz? Sí, creo que sí.
Porque me siento bien conmigo misma. Sé que tú estás mal en estos momentos porque terminaste con alejandro.
Pero aún así... Tengo mucho que vivir, mucho que conocer y mucho que disfrutar.
Gracias, papi. Todo salió maravilloso.
No podía ser de otra manera. ¿y qué tanto hablaste con don genaro?
Cosas de hombres, tú no te preocupes. La relación es buena y hasta vamos a hacer negocios juntos.
Si te crees que es lo mejor. Yo solo quiero que él me vea con buenos ojos.
Más le vale. Ojalá mi mamá hubiera estado con nosotros esta noche.
No nos pongamos tristes, princesa. Anda, sube a descansar.
Gracias de nuevo por todo. Te quiero.
Yo también. Buenas noches.
¿hubieras visto a maribel? Todo estuvo tan maravilloso en su pedida de mano.
Mientras corría el champán, su papá y su novio se desvivían por atenderla. Y su boda va a ser a todo lujo.
Su luna de miel dos meses en europa. La vida igual de cómoda, pero ahora viviendo en nueva york.
Yo quiero tener todo eso, cristina. ¿pero de qué me va a servir si lo tengo cuando ya no tenga la juventud para gozarlo?
Yo creo que uno no puede vivir sufriendo por lo que desea tener. Además, tener mucho no siempre da la felicidad.
¿no? ¿qué da la felicidad, señorita?
Hacer las cosas bien. Tener la conciencia tranquila.
En algo estamos de acuerdo. No me voy a equivocar de nuevo.
Esta vez voy a hacer las cosas bien. Silvana, adorada.
Si hubieras estado hoy con nosotros, ojalá hubieras podido ver la felicidad de nuestra hija. Maribel se va lejos de mí.
Es por su felicidad. Espero que tú, donde te encuentres, siga extrañada.
Nunca me voy a perdonar por el accidente. Que no pude evitar el accidente.
¿qué pasó? Ayer se me pasó la mano con el que te dije.
Perdóname. No te preocupes.
Solo estaba buscando la manera de ayudarte. Somos amigos.
Estaba tan desesperado que quería... Marco, yo no veo la vida como tú.
Tú siempre has tomado las cosas a la ligera. No te comprometes con ninguna mujer.
Tal vez por eso no me entiendes cuando te estoy hablando del amor que siento por rubí. Puede ser.
Pero aunque veamos las cosas de manera diferente, yo te considero mi amigo. Y me gustaría poder hacer algo para que salgas de ese estajo de ánimo.
De mí depende salir adelante. Eso es algo que tengo que hacer yo solo.
Digo, yo también trato de hacerlo con quien pueda. Paco.
Rubí, rubí, ¿fui a tu casa? No, no te preocupes.
Me contó mi mamá que en tu nuevo trabajo necesitas ir de traje. Por eso yo le sugerí que te vienes.
Para mí y para mi mamá es un recuerdo valioso. Es mejor que te sirva a ti.
Como dicen, hay que desempolvar los recuerdos, ¿no? Es un gesto que no esperaba, pero no lo puedo aceptar.
Me dijiste que me alejara de ti. Y bueno, si fui anoche a tu casa...
No olvídalo. Si te dije eso fue porque tenía novio y quería darle su lugar, pero ya terminé con él.
Terminando mis clases me va a encantar verte como siempre. Sí, mi amor, yo también.
Pero mientras te mando mil besos. Bueno, no.
Veinte mil. Adiós.
Qué lindo héctor. Habló para ver a qué hora pasa por mí.
Ya había empezado a trabajar con su padrina, ¿verdad? Sí, creo que más tarde iba a verlo.
Pero estaba en su departamento todavía. Como anoche nos desvelamos.
Bueno, yo no voy a entrar a las últimas clases porque tengo algo que hacer. Pero antes de irme quiero decirte que voy a buscar la manera de pagarle el tono del hospital.
No es necesario, ruby. Yo se lo pago si eso te hace sentir más tranquila.
Por favor, maribel, no me humilles, ¿sí? Déjame salvar mi deuda.
No me gustaría que tú algún día llegaras a pensar que soy una interesada. Ruby, ¿cómo crees?
Yo te conozco. Sí, ¿verdad?
Eres la persona que mejor me conoce. Hilda, mi ahijado va a entrar a trabajar a la constructora.
Pero, ingeniero, y si... No, mira, va a ser solo por unas cuantas semanas.
Ay, dios, por fortuna pude mandar a luis a cancún. Lo voy a retener allá hasta que héctor se case y se vaya a nueva york.
Menos mal, ingeniero. Como siempre, te pido ayuda.
Cuento contigo para que ni héctor ni elisa nunca se entiendan que tengo otra familia. Arquitecto ferrer, le busco a la señorita ruby...
Pérez. Ruby pérez.
Sí, señor, gracias. ¿qué pasa?
Gracias. ¿me quieres decir que haces tú aquí?
¿estás buscando a héctor? Estoy pidiendo una explicación, ruby.
Yo a ti no tengo por qué explicarte nada. Entiende, alejandro.
Tú ya saliste de mi vida. Ay, si te lo estoy preguntando no es porque tú me intereses.
Aunque al principio me resistí a creerlo. Ya te vi como eres.
Así que para mí tú también quedaste atrás. Entonces, ¿para qué me molestas?
Vine a ver a héctor. ¿no está?
Sí. Pero él no sabe que viniste.
No le voy a avisar hasta que me contestes. ¿para qué estás buscando a héctor?
Déjame en paz. A ti no te quiero ver.
Yo vivo aquí. Tú llegaste.
Pero no a verte a ti, sino a héctor. ¿y para qué demonios quieres a héctor, eh?
¡suéltame! Ya te dije que entre tú y yo no puede haber nada.
¿qué pasa? ¿por qué tanto grito?
Héctor. Qué bueno que saliste.
Vine a... A traerte la factura del hospital.
¿podríamos hablar a solas? Sí, claro.
Yo me voy a terminar de escribir a otra parte. Alejandro, no hace falta.
Yo puedo llevar a rubi a su casa y platicar en el camino. ¿qué pasa?
Nada. Es que necesito calmarme un poco.
¡nos vemos! Yo iba de salida, pero pasa un momento para que te calmes.
Héctor, qué pena que hayas visto lo que esta... Verás, no sabes qué pena.
¿no te habías ido a tu casa a dormir a solas? ¿para escribir?
Lo intenté. Pero tuve un encuentro desagradable con rubi.
¿desagradable? No anímate, hombre.
Si ella empezó a buscarte, es que vas muy bien. No.
Si no fue a verme a mí. A buscar a héctor.
A tu amigo. ¿y para qué?
Le llevó la factura del hospital. Pero, de todos modos, no me gustó nada que lo buscaran.
Alejandro, no me digas que estás celoso. No, no son celos.
Solo que me llaman la espina. Llámanle como quieras.
Pero, en el fondo, los dos. Sabes bien.
Lo que tienes son celos. Alejandro es comprensible.
Las sigues queriendo. Yo sé que alejandro es tu mejor amigo.
Pero ya nada es posible entre él y yo. Rubi, no sé qué haya pasado entre ustedes, pero piénsalo.
Yo vi que ustedes se querían. Sí.
Pero tal vez fue un error empezar una relación formal tan pronto. Sin conocernos bien.
En fin. Eso ya terminó hoy.
Y no vine para hablar de él contigo. Si no de otro asunto.
Rubi, ¿te parece si te llevo a tu casa y hablamos en el coche? Quedé de pasar por maribel a la universidad y...
Ay, qué pena. Perdóname por entretenerte.
Si quieres, yo me voy sola para que no llegues tarde por ahí. No, no.
No, le puedo llamar y explicarle. Es que anoche no tuve oportunidad de decírtelo.
Pero, héctor, yo te voy a pagar lo que gastaste por la hospitalización de mi mamá. Por favor.
No quiero que me pague. Ya olvídate de eso, ¿sí?
No, no puedo. Es que me gastaste por la hospitalización de mi mamá.
Y me dolería mucho que alguien pensara que me aproveché de ti porque eres el prometido de mi amiga. Nadie tiene por qué pensar eso.
Pues prefiero no dar pie a malos entendidos. Y una cosa es que no tenga dinero y otra, héctor, es que no tenga palabra.
Yo te dije desde esa noche que te lo iba a pagar y te lo pido. Entiéndeme.
Déjame agradecerte tu apoyo. Tú no sabes lo que significó para nosotras.
¿qué? Desde que murió mi papá hemos estado sin el respaldo de un hombre.
Mira, no, no, no hables de cosas que te ponen triste. Yo lo único que te pido es que me dejes estar cerca de ti, lo que sea.